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Así es la app para gestionar desde el móvil el pago y acceso al transporte público

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VALÈNCIA, Sep 2018. (EUROPA PRESS) – La empresa valenciana Passgo Technology y el Grupo de Tecnología Informática e Inteligencia Artificial-GTIIA de la Universitat Politècnica de València (UPV) están ultimando una app, «revolucionaria y pionera a nivel mundial», que permitirá gestionar desde el móvil el pago y acceso al transporte público. Además, también se trabaja con la ONCE, ya que la aplicación será inclusiva para que pueda ser utilizada por personas ciegas.

Se llama ‘E-Mobil-ity’, su desarrollo es «cien por cien valenciano y marcará un antes y un después en el modo en que nos movemos en transporte público», aseguran los promotores de la iniciativa en un comunicado.

Se trata de una app, de la que ya se cuenta con una primera versión y cuyo lanzamiento al mercado se producirá en pocos meses. Ha sido creada por la empresa valenciana Passgo Technology y el Grupo de Tecnología Informática e Inteligencia Artificial-GTIIA de la Universitat Politècnica de València (UPV), bajo la dirección de Vicente Botti, experto en inteligencia artificial.

La app, para uso desde dispositivo móvil, es pionera a nivel mundial e incorpora beneficios para el usuario y para los operadores de transporte. Al usuario le ahorrará tiempo porque tanto la compra del billete como su validación se podrá hacer desde el móvil, y tendrá a su disposición, en tiempo real, las recomendaciones de trayectos y trasbordos según su destino.

Por su parte, las operadoras de autobús, metro y cercanías, podrían ahorrar hasta un 50% en gastos relacionados con las máquinas expendedoras de billetes, así como tener acceso a estadísticas de viaje más detalladas y actualizadas.

La app está destinada a todo tipo de público, pero algunas de sus funcionalidades resultarán de especial relevancia para sectores concretos de la población, como por ejemplo los turistas, que no están familiarizados con la red de transporte de las ciudades que visitan, o las personas ciegas.

En este sentido, el proyecto también cuenta con asesoramiento de la Delegación Territorial de la ONCE de Valencia, para detectar qué necesidades tiene un invidente a la hora de moverse en transporte público, y ver cómo E-Mobil-ity puede incorporarlas y contribuir a su movilidad.

PROTOTIPO «MUY AVANZADO»
Passgo Technology, cuyo CEO es Jordi Fernández Inglés, optó por su desarrollo de la mano de la UPV, tras valorar otras opciones con universidades inglesas y norteamericanas. La investigación comenzó en el año 2016 y en la actualidad ya se cuenta con un prototipo «muy avanzado» que se pondrá en funcionamiento de manera experimental para las primeras pruebas de concepto.

Aunque el desarrollo parte íntegramente de la Comunitat Valenciana y la primera acción será con sus redes de transporte público, E-Mobil-ity está concebida para ser incorporada a cualquier red de transporte tanto de España como de países del resto de Europa.

«E-Mobil-ity es un desarrollo de tiqueting que se asienta en un sistema de información complejo que nos va a permitir hacer un uso mucho más cómodo y optimizado del transporte público, que al ejecutarse desde el móvil puede incorporar inteligencia, algo que no sucede con los actuales bonos de transporte», afirma Botti.

El desarrollo ha supuesto una inversión en su primer tramo que supera los 200.000 euros, destinado en su mayoría a investigación y primeros desarrollos. E-Mobil-ity cuenta con la participación de reconocidas entidades suministradoras de servicios del transporte público y Deloitte, que será la sociedad encargada de la seguridad de las pasarelas de pago online.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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