El contacto constante con el agua del mar y de las piscinas es una de las principales causas de las patologías oculares en verano. Estas afecciones pueden provocar desde irritación y lagrimeo hasta infecciones de carácter grave.

A continuación, se detallan los riesgos para protección de los ojos bajo el agua y nos facilitan algunos consejos desde el servicio de Oftalmología del Hospital Universitari Sagrat Cor, OMIQ.

Agua de mar y piscina en los ojos

  • Irritación en los ojos: el cloro y otros productos químicos que se incorporan al agua de la piscina pueden debilitar la película lagrimal que protege e hidrata el ojo produciendo irritación, lagrimeo, y sensación de cuerpo extraño, lo que se conoce como el «ojo rojo».
  • Conjuntivitis infecciosa. Los múltiples gérmenes y bacterias que conviven en el agua pueden ser causa de esta infección ocular, ya sea bacteriana o vírica.
  • Queratitis: Algunas bacterias presentes en el agua de las piscinas, como la Pseudomona o la Acanthamoeba, pueden causar inflamación de la córnea.
  • Visión borrosa: Muy ocasionalmente, un contacto regular con el agua de la piscina puede derivar en problemas crónicos como la visión borrosa.
  • Picaduras: En el mar pueden producirse picaduras de medusas u otras especies marinas que suelen atacar a los párpados. En ocasiones pueden dañar a la córnea o a la conjuntiva, provocando una quemadura.
  • Traumatismos: Son más frecuentes cuando se practica un deporte acuático, por el contacto físico o, menos probable hoy en día, por la rotura de los cristales de las gafas de buceo, cada vez más resistentes.
  • Hiposfagma: Al practicar submarinismo puede producirse un derrame ocular que debido a los cambios de presión y que no suele tener consecuencias graves.