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Cultura

Bisbal, Leiva y Alfred García, entre las propuestas destacadas de los Conciertos de Viveros 2019

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El concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, ha presentado este lunes la programación de los Conciertos de Viveros, organizados por el Ayuntamiento de València en colaboración de la Asociación de Promotores Musicales de la Comunitat Valenciana, que tendrán lugar durante el próximo mes de julio. Los espectáculos, que forman parte de las actividades de la Gran Fira de València, corresponden a «un festival diverso para todos los públicos», según Pere Fuset.

La programación de los Conciertos de Viveros 2019 estará formada 18 espectáculos con más de 30 intérpretes, a la espera de las últimas dos confirmaciones. En este sentido, el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, ha resaltado el «carácter heterogéneo» del festival, en el cual «están representados diferentes géneros musicales, con el objetivo de que la mayoría de la población pueda formar parte de los espectáculos».

«Esta edición se encuentra en la misma línea de combinar artistas locales, nacionales e internacionales que se está llevando a cabo durante este mandato», ha comentado Pere Fuset, quien también ha explicado que «uno de los objetivos de este festival urbano es que sirva como reclamo para que más personas nos visiten durante el mes de julio, así como llegar al máximo de públicos diferentes». Durante las ediciones de 2017 y 2018, se consiguió una asistencia de 35.000 y 47.000 espectadores respectivamente, «cifras históricas que esperamos superar», según el concejal de Cultura Festiva.

Asimismo, ha destacado «la alta participación femenina en un cartel paritario», en el que el 50% de las bandas y solistas son mujeres o cuentan con alguna integrante femenina. «Este hecho sitúa a los Conciertos de Viveros como uno de los acontecimientos musicales con más presencia de mujeres del panorama español, ya que la media estatal se encuentra en el 10-15% según diversas fuentes y estudios», ha explicado.

Respecto a los precios de las entradas, que ya se encuentran a la venta en la web www.concertsdevivers.com, el Ayuntamiento «ha realizado un gran esfuerzo para mantener sus precios asequibles, ya que casi el 70% de los espectáculos tendrán un coste de 30 euros o menos, con diferentes ofertas de lanzamientos», según ha explicado Pere Fuset. «Las entradas para los artistas internacionales también tienen precios inferiores a los disponibles en otras ciudades», ha añadido.

DIFERENTES GÉNEROS MUSICALES

La programación está formada por 18 conciertos de artistas locales, nacionales e internacionales «de reconocido prestigio», según ha explicado Pere Fuset. Además de las actuaciones previstas, que comenzarán el domingo 30 de junio con el cantante David Bisbal, todavía quedan por concretar los dos espectáculos que completarán los Conciertos de Viveros de 2019.

Los artistas confirmados son Loreena McKennit, Ana Belén, Kiko Veneno, Bebe, Xavi Sarrià, Miss Bolivia, Amparanoia, Tremenda Jauría, Ses, Tesa, Poder Bimenstrual Dj, Echo & The Bunnymen, Júlia, Green Valley, The Dance Crashers, Jamaleònics, Leiva, Luz Casal, Morgan, Andrés Calamaro, Ketama, Dulce Pontes, Alfred García, Els Jóvens, Tardor, Iseo & Dodosound with The Mousehunters, Auxili, Roba Entesa, Crystal Fighters, La Casa Azul y Xoel López.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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