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Bonig dice que el juez dirá si atenúa la prisión a Zaplana por salud pero recuerda que se hizo con «etarras y asesinos»

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Jun. (EUROPA PRESS) – La síndica del PPCV, Isabel Bonig, ha señalado este martes que es el juez quien decidirá si concede un grado de prisión atenuada al expresidente de la Generelitat Valenciana Eduardo Zaplana por la enfermedad que padece, aunque ha recordado que se han dado «determinados beneficios» a «terroristas y asesinos» por razón de su salud.

Bonig se ha pronunciado en estos términos en la rueda de prensa posterior a la Junta de Síndics al ser preguntada por su opinión sobre la posibilidad de conceder a Zaplana un grado de prisión atenuada, después de que sus letrados presentaran un escrito a la titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia en el que informaban de «problemas respiratorios» y «constante» pérdida de peso del expresident.

Al respecto, ha indicado que se trata de una decisión que corresponde tomar al juez instructor y sobre la que no se puede manifestar porque no tiene los elementos de prueba aportados por las partes para poder hacerlo.

No obstante, ha señalado: «Es verdad que se han dado a determinados terroristas y asesinos condenados determinados beneficios por razón de su salud, pero es una decisión que la tendrá que determinar el juez. Yo creo en la Prudencia y el buen criterio de sus señorías y ministerio público», ha zanjado.

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Valencia

Ilusión y sacrificio en Alzira: jóvenes acampan días para reservar una VPO y cumplir el sueño de una vivienda propia

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Decenas de jóvenes y familias viven desde hace tres días frente a una inmobiliaria de Alzira, esperando turno para poder optar a una vivienda de protección oficial (VPO) en una promoción que ha generado una enorme expectación en la Comunitat Valenciana. La escena —personas sentadas con sillas, sacos y hamacas al raso para mantener su posición en la cola— refleja la crisis del acceso a la vivienda asequible y la ilusión de quienes buscan estabilidad y futuro.

La promoción, impulsada por una empresa constructora local, incluye 123 viviendas protegidas con precios asequibles que oscilan entre unos 119.000 y 140.000 euros, situándolas muy por debajo de los elevados precios del mercado libre que condenan a muchos a pagos de alquiler elevados sin perspectivas de obtener un hogar propio.

Colas que hablan de esperanza y frustración

Las personas que esperan turno destacan que han venido acompañadas por amigos o familiares, turnándose para descansar o cumplir sus obligaciones, sin perder la posición en la fila que se formó la mañana del pasado sábado. Muchos pagan el alquiler mes a mes —a menudo con pagos que superan los 700 euros— y ven en esta oferta una oportunidad única para construir un proyecto de vida estable con un piso de obra nueva.

El sistema de adjudicación será por orden de llegada, lo que ha motivado que algunos llegaran incluso días antes de que se abra el plazo de inscripción esta mañana, con la esperanza de poder elegir las viviendas más deseadas antes de que se agoten los turnos.

Emoción, expectativa y un problema más amplio

Entre quienes hacen cola no faltan historias humanas que ilustran la falta de alternativas habitacionales: jóvenes que han pasado años en alquiler y parejas que quieren formar una familia sin la incertidumbre de los precios del mercado, o personas mayores que esperan un futuro más seguro para sus hijos. La situación se ha convertido en tema de conversación en la ciudad y en numerosos medios, donde se percibe que esta promoción ha llegado como una luz de esperanza en un contexto donde muchas ofertas públicas similares son escasas o inexistentes desde hace décadas.

Responsables de la inmobiliaria promotora han mostrado su satisfacción por la enorme participación y han señalado que, aunque esperaban asistencia, no imaginaban que tantas personas se animarían a presentar su candidatura con tanta antelación.

¿Qué significa esta escena?

Lo que ocurre en Alzira es un síntoma de la crisis de vivienda asequible que vive España y, en particular, la Comunitat Valenciana, donde los precios de compra y alquiler continúan alejándose de las posibilidades económicas de amplios sectores de la población. La actitud de quienes esperan durante días para tener una oportunidad real de acceder a un hogar propio pone de manifiesto la urgencia social de medidas y políticas que amplíen la oferta de vivienda protegida y faciliten el acceso a la propiedad para jóvenes, familias y hogares con recursos limitados.

 

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