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Casi 3.000 muertos de más en la Comunitat desde el inicio de la pandemia

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La Comunitat Valenciana registra 2.979 muertes más desde el 20 de marzo de las que debería llevar. Son los datos del último informe del Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III. El exceso de fallecimientos se concentra sobre todo en dos grupos de edad, el de los mayores de 74 años y el de las personas de entre 65 y 74 años.

El MoMo calcula cuál es el numero habitual de muertes en un año a través de la media histórica de la última década, y lo compara con las notificadas. Entre el 20 de marzo y el 14 de noviembre, el sistema calculaba 12.512 decesos en la Comunitat, cuando la cifra final ha sido de 15.493 personas.

El exceso de fallecimientos se concentra en cuatro periodos: del 20 de marzo al 25 de abril, en plena primera ola de la pandemia, con 1.612 muertes de más; del 27 de julio al 15 de agosto, con 406 más; del 19 de agosto al 6 de septiembre, con 357 más; y del 14 de octubre al 14 de noviembre, el segundo periodo más mortífero que coincide con el pico de la segunda ola, con 604 más de los esperados.

Dos cosas llaman la atención en los datos del último periodo analizado: los menores de 65 ya son el segundo grupo de edad más afectado por el exceso de mortalidad, y éste afecta más a la mujeres (con un 18,5%) que a los hombres (16,6%).

 

 

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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