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Valencia

Así se trasformará la calle Colón: adiós a los aparcabicis y bienvenida a aceras más amplias

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precio bonobús València

València anuncia la reforma integral de la calle Colón: más espacio para peatones, bancos y papeleras

La alcaldesa de València, María José Catalá, ha presentado este jueves el proyecto de renovación completa de la calle Colón, una de las principales arterias de la ciudad. La intervención busca ganar espacio para los peatones, mejorar la seguridad vial y unificar la estética urbana de una vía que no ha recibido reformas significativas en las últimas tres décadas.

La reforma comenzará tras las Fallas de 2026, se ejecutará por tramos durante cinco meses y supondrá una inversión municipal de 2,5 millones de euros. Entre las principales acciones se incluyen aceras sin aparcabicis, más bancos y papeleras, y alcorques ampliados.

Objetivos de la reforma de la calle Colón

Catalá ha destacado que el proyecto pretende eliminar elementos urbanos que restan espacio al peatón, como aparcabicis, estaciones de Valenbisi y mobiliario innecesario, trasladándolos a la calzada donde actualmente estacionan las motocicletas. Los aparcamientos de estos vehículos se reubicarán en calles cercanas.

La reforma abarcará una superficie de 21.900 metros cuadrados, incluyendo la calle Colón, la plaza de los Pinazo y la calle Cerdán de Tallada, próxima al Palacio de Justicia. Entre las mejoras previstas se encuentran:

  • Ampliación de pasos de peatones en las intersecciones.

  • Nueva señalética horizontal y vertical, con semáforos para bicicletas y peatones.

  • Redirección del tránsito de vehículos y EMT para ordenar carriles y puntos de giro.

  • Firme de calzada de aglomerado asfáltico fonoabsorbente para reducir ruido y emisiones de CO₂.

  • Pavimento de granito en aceras, unificando la estética con el entorno cercano según el catálogo de criterios urbanos.

  • Instalación de 60 bancos y sillas, aumentando un 40% la dotación actual.

  • Colocación de 90 papeleras y ampliación de alcorques para los árboles existentes.

Cambios en calles cercanas: Jorge Juan y peatonalización

Además de Colón, la alcaldesa ha anunciado que la calle Jorge Juan se cerrará al tráfico durante la Navidad, del 20 de diciembre al 6 de enero, en el tramo comprendido entre Sorní y Cirilo Amorós, con el objetivo de facilitar el tránsito peatonal. Catalá también adelantó que se estudia la peatonalización futura de esta vía.

Inversión y planificación

El proyecto refleja el compromiso del Ayuntamiento de València por mejorar la movilidad urbana y la calidad del espacio público en zonas estratégicas de la ciudad. La reforma de Colón no solo busca mejorar la circulación y seguridad, sino también crear un entorno más agradable y accesible para residentes y turistas.

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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