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Valencia

Compromís exige que la Marina sea gestionada por el Ayuntamiento de València

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Compromís exige que la Marina sea gestionada por el Ayuntamiento de València

València, 15 feb (EFE).- Compromís ha exigido que los «espacios ciudadanos» de La Marina sean gestionados por el Ayuntamiento de València y de titularidad municipal, como ocurre «en otros muchos espacios marítimos de todo el mundo».

La formación, que lidera en la ciudad el alcalde, Joan Ribó, defiende que todos los terrenos e instalaciones que ya no cumplen ninguna función relacionada con el transporte marítimo tendrían que ser desafectados, de forma que pasen a ser de titularidad y gestión municipal.

Todo ello una vez se negocien los nuevos estatutos que tienen que regir las relaciones de la ciudad y el puerto en el ámbito de La Marina.

Así, los espacios ocupados por restauradores, tinglados o las antiguas bases de la Copa del América, ahora reconvertidas en espacios de innovación y empresas que generan ocupación, deberían estar bajo la gestión de la administración local, no solo por su naturaleza terciaria y de uso público sino también porque La Marina «tiene que ser para el pueblo», ha afirmado la portavoz de Compromís por València, Papi Robles.

Desde Compromís señalan como «inasumible» el derecho de veto que tendría la Autoridad Portuaria de Valencia si entrara a formar parte del Consorcio Valencia 2007, que gestiona las instalaciones de La Marina, una vez asumida por el Gobierno la deuda de este y su salida del organismo.

La formación apuesta por un nuevo ente sin la representación de la Autoridad Portuaria, únicamente con la del Ayuntamiento y la Generalitat, «las administraciones que verdaderamente son responsables de los espacios de La Marina».

Un reparto según las administraciones competentes (el Ayuntamiento, por su gestión del área, y la Generalitat, por su gestión de la lámina de agua) y no «por cuotas políticas como parece que algunos representantes políticos desean», según Robles.

Considera que La Marina es un polo de turismo y de innovación que tiene que buscar la colaboración con las universidades y el centro Las Naves, además de estar complementada por la oferta hostelera y cultural que contiene actualmente, pero muchos de estos proyectos se plantean a largo plazo y gestionarlos con contratos de un año prorrogables y tasas «desorbitadas» no da estabilidad al sector económico.

«Es hora de que la Autoridad Portuaria le devuelva a la ciudad parte de lo que València ha perdido por las sucesivas ampliaciones», como la playa de Nazaret y otros terrenos en la ampliación sur, que ha tenido «un impacto clarísimo» en la regresión de las playas y pone en peligro la Albufera, ha añadido.

También se ha referido a la ampliación norte del puerto, que no cuenta con una nueva declaración de impacto ambiental, y ha pedido a la Autoridad Portuaria que desafecte los terrenos de La Marina, incluso los terrenos del futuro Parque de Desembocadura pues «no nos conformamos con una simple cesión», según Papi Robles.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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