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Conoce la evolución del comercio en línea

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Conoce la evolución del comercio en línea
Foto: Pexels

El comercio electrónico tuvo sus orígenes en los años 80, pero se popularizó a nivel internacional en los 90. Si quieres saber más detalles interesantes sobre la evolución del comercio en línea, este es el artículo adecuado para ti.

Las ventas por Internet han ido evolucionando hasta convertirse en uno de los medios más usados por las personas. Tanto ha sido el crecimiento del comercio online que en el año 2022 movió alrededor de 5,7 billones de USD (según la página de Statista).

Obviamente, la pandemia global impulsó el mercado electrónico, alcanzando categorías de productos que antes no eran tan populares en Internet, por ejemplo, equipos de salud, mascarillas, oxímetros, tensiómetros, etc. De cualquier forma, antes de continuar con el tema se te invita a disfrutar del juego casino, para que pases un momento de ocio agradable y apuestes dinero real.

Historia del comercio electrónico

Se cree que este tipo de comercio apareció por primera vez en el mundo en la década de los 80, pero en esta ocasión conocerás más detalles curiosos al respecto. Sigue la línea del tiempo del comercio electrónico a continuación y presta atención a los hitos más grandes de cada década:

Los años 80

Esta década estuvo llena de cambios en la compra y venta de productos, pues se comenzó a popularizar la televenta. Sí, se trata de ventas realizadas a través de canales de televisión. Entonces, las personas podían comprar con sus tarjetas de crédito y concretar estas transacciones vía telefónica.

De hecho, en el siglo XIX ya existía la venta por catálogo y mediante teléfono, solo que a veces no se toma mucho en cuenta este aspecto como parte de la evolución del comercio electrónico por la falta de pagos electrónicos.

Asimismo, cabe destacar que en 1981 se realizó la primera venta online. La agencia de viajes Thompson Holidays conectó agentes de viajes a través de Internet para esa fecha. Esta fue la estrategia que impulsó a otras personas a usar el Internet como un medio para vender.

Sin embargo, en los años 80 no hubo muchos otros avances significativos, pues el Internet no era como se le conoce actualmente. De hecho, miles de millones de personas aún no tenían ordenadores, porque eran muy caros en esa década y el Internet aún no era accesible para todos.

Avances de los años 90

En los años 90 aparecieron grandes descubrimientos informáticos que ampliaron el uso del Internet en el mundo. Y, sin duda, la popularización del Internet fue lo que impulsó más el comercio electrónico.

En 1991 la National Science Fundation permitió el uso comercial del Internet. Posteriormente, en 1992 apareció la primera idea de tienda online, que más tarde se llamó Books.com. En esta página Web las personas podían comprar y vender libros.

No obstante, la seguridad en Internet era dudosa, pues hasta ese entonces no se podían proteger los datos de los usuarios y, además, no habían muchas opciones para realizar pagos a distancia. Entonces, fue gracias a Netscape que se comenzaron a proteger los datos de los usuarios en Internet. Esta empresa implementó el famoso SSL que se usa hoy, permitiendo el envío de información por Internet de una manera segura.

En 1998, con la fundación de PayPal, miles de personas pudieron pagar y cobrar los productos de manera casi instantánea. Es decir, para ese momento ya las personas tenían más opciones de pago y mayor seguridad en las transacciones. Con esto puedes pasar a la siguiente década.

Desde el año 2000 hasta hoy

A partir del año 2000 hasta el 2023 han aparecido avances acelerados en cuanto al comercio por Internet. Por ejemplo, en 2006 Google creó una forma de pago online y en 2014 Amazon creó un convenio con Twitter que permitía pagar productos a través de la misma red social. De hecho, ese año las ventas en línea movieron 1500 millones de dólares.

De igual forma, con la aparición de nuevas plataformas de pago online y la aparición de miles de tiendas en Internet, el comercio electrónico ha ido creciendo cada año. Según Statista, se espera que en 2026 el comercio global online mueva más de 8 billones de dólares, casi el doble del 2022. Sin embargo, estas cifras son el resultado de transacciones formales. ¿Dónde están contabilizadas las ventas que se hacen a través de Telegram y WhatsApp?

En conclusión, en estas y otras aplicaciones de comunicación móvil se generan grandes ventas al año que, probablemente, no han sido contabilizadas por empresas de recopilación de datos o estadísticas internacionales.

En otras palabras, es posible que el dinero movido a través del comercio en línea sea mayor. ¿Tú qué piensas al respecto?, ¿cómo crees que será el comercio electrónico en el futuro?

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Pagos sin esperas: cuando la inmediatez marca el ocio digital

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Pagos sin esperas: cuando la inmediatez marca el ocio digital
Pagos sin esperas: cuando la inmediatez marca el ocio digital

No hace demasiado tiempo, pedir un reembolso online implicaba asumir una pequeña espera. Hoy, en cambio, genera incomodidad, incluso desconfianza, porque nuestra relación con el dinero en internet se ha transformado a la misma velocidad que ha cambiado la forma en la que vivimos conectados.

Pagamos un café con el móvil, enviamos dinero a un amigo en segundos, recibimos notificaciones bancarias en tiempo real. Todo ocurre al instante, y si todo va así de rápido, esperar es una opción que deja de ser razonable.

En el ocio digital, esta transformación se nota especialmente. El usuario ya no solo quiere pagar rápido, quiere recuperar su dinero igual de rápido cuando corresponde. Y esa expectativa ha marcado un punto de inflexión, un antes y un después en la experiencia online.

La nueva mentalidad del usuario digital

El consumidor actual no piensa en términos de procesos internos, validaciones o plazos técnicos. Piensa emocionalmente y obedece a sensaciones. Si una acción se ejecuta desde su móvil en segundos, espera que el resultado sea inmediato.

Esto afecta a compras, devoluciones, recompensas, saldos acumulados y cualquier movimiento económico dentro de una plataforma. La lógica es que, si el dinero salió al instante, debe poder volver con la misma rapidez.

Según el listado de Casinos-Online.es con retirada instantánea, cada vez más plataformas están incorporando sistemas de pago que permiten al usuario disponer de su dinero en cuestión de minutos. Esta tendencia es un reflejo directo de cómo ha evolucionado la exigencia del público digital en todos los sectores.

La retirada rápida transmite control. El usuario siente que el dinero sigue estando bajo su dominio, no atrapado en un proceso que no ve y que, por tanto, produce desconfianza.

Ocio digital sin fricciones

El entretenimiento online tiene una particularidad para que funcione, y es que todo debe fluir fácil y ágilmente. La experiencia no puede interrumpirse por detalles técnicos que rompan el ritmo. Y pocos detalles generan más fricción que saber que un saldo, una devolución o una recompensa tardarán días en hacerse efectivos. Por eso, la retirada sin esperas encaja tan bien en este entorno, porque forma parte de esa sensación de inmediatez que define el ocio digital actual.

Las apps de entretenimiento más innovadoras han entendido que la rapidez en los movimientos económicos es tan importante como la calidad del contenido que ofrecen. No se trata solo de lo que el usuario hace dentro de la plataforma, sino de cómo se siente al gestionar su dinero en ella. Cuando el saldo aparece al instante, la experiencia mejora. Cuando el reembolso es inmediato, la confianza aumenta.

De ventaja competitiva a requisito básico

Hace unos años, ofrecer retiradas rápidas era un elemento diferencial, hoy ya se percibe como algo obligatorio. Igual que nadie acepta que una web tarde en cargar, cada vez menos usuarios aceptan que su dinero tarde en volver.

Las fintech, los sistemas de pago instantáneo y la integración directa con redes bancarias han hecho posible este salto, pero lo verdaderamente relevante no es la tecnología, sino la percepción que genera. Y es que la rapidez transmite transparencia, da la sensación de que todo está claro, visible y bajo control. La confianza online se construye con pequeños detalles que el usuario experimenta por sí mismo. Uno de ellos es comprobar que puede retirar su dinero sin esperas.

Ese momento, aparentemente simple, tiene un impacto profundo, puesto que reduce la incertidumbre, elimina dudas y refuerza la idea de que la plataforma funciona bien. Cuando esto ocurre, el usuario no necesita convencerse de nada, la experiencia habla por sí sola, y esa experiencia es la que invita a volver.

La rapidez como parte de la experiencia

En el ocio digital, la rapidez es una cuestión técnica y es parte de la narrativa de la experiencia. Todo sucede deprisa, desde el acceso hasta los resultados, pasando por la interacción y las notificaciones. La gestión del dinero no puede quedarse atrás, si lo hiciera, rompería esa sensación de continuidad que el usuario ya da por hecha.

Por eso, cada vez más plataformas están revisando sus procesos internos para acortar tiempos y adaptarse a esta nueva realidad, abriendo una expectativa que ya no tiene vuelta atrás, una vez que el usuario se acostumbra a la inmediatez, cualquier espera se percibe como un retroceso.

La retirada instantánea ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una expectativa normal. Tan normal como recibir un mensaje al momento o ver actualizado el saldo tras una compra. En el ocio digital, donde la experiencia es el centro de todo, esta deja las distancias bien marcadas entre plataformas que entienden al usuario y las que todavía funcionan con lógicas del pasado.

Todo apunta a procesos cada vez más rápidos, más automatizados y más integrados con la experiencia del usuario. Y en ese escenario, la retirada inmediata seguirá ganando protagonismo porque responde a la forma en la que hoy entendemos el tiempo en internet. Ya no estamos dispuestos a esperar. Y las plataformas que quieren seguir siendo relevantes en el ocio digital lo saben.

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