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Cultura

David Bisbal deslumbra en el Roig València con su gira “Todo es posible en Navidad”

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David Bisbal concierto Valencia
David Bisbal-ROIG ARENA

València ha vibrado este 6 de diciembre con la llegada del concierto navideño de David Bisbal dentro de su gira “Todo es posible en Navidad”, un proyecto que confirma al almeriense como uno de los grandes referentes del género festivo en España y Latinoamérica. A punto de cumplir 25 años de trayectoria, el artista celebró un nuevo capítulo musical ante más de 12.000 personas que llenaron el Roig Arena para dar la bienvenida oficial a la Navidad.

Una puesta en escena espectacular

El recinto se transformó en un auténtico salón navideño con una alfombra roja, cortinajes plateados y una iluminación dinámica que imprimieron calidez, elegancia y espectacularidad al espectáculo. Desde el primer minuto, el ambiente festivo estuvo presente con un despliegue visual diseñado para acompañar todos los matices de la voz de Bisbal y el enfoque coral del concierto.

Temas del álbum navideño y clásicos renovados

El concierto comenzó con “Navidad junto a ti”, una delicada balada compuesta por Marco Antonio Solís y considerada ya un clásico de la Navidad en México, Estados Unidos y otros países de América Latina. A continuación, el público se levantó con “Todo es posible en Navidad”, tema que da nombre a la gira y que fue coreado por toda la grada, iniciando una dinámica de participación constante a lo largo de las casi dos horas de concierto.

Pero el artista tenía guardado un gran momento emocional: reinterpretar sus éxitos de siempre con una nueva arquitectura musical. Tras abandonar temporalmente los villancicos, el escenario se llenó de energía con versiones renovadas de temas icónicos como “No amanece”, “Esclavos de tus besos”, “Quién me iba a decir”, “Dígale” o “Silencio”, manteniendo intacta la conexión emocional con seguidores de todas las edades.

Un repertorio navideño con identidad propia

Después de este paréntesis, y ya con un nuevo cambio de vestuario, Bisbal interpretó una “Blanca Navidad” elegante y contemporánea, para después sorprender con la primera versión en español del clásico de Elvis Presley “Always On My Mind”, traducido como “Siempre te recordaré”, además de una emotiva interpretación de “Te deseo muy felices fiestas”.

El momento más íntimo

Uno de los instantes más conmovedores llegó con “Mi princesa”, una joya interpretada en acústico, con el artista acompañado únicamente por las voces y el eco colectivo de un público que convirtió el recinto en un enorme coro.

Una recta final cargada de ritmo y tradición

La intensidad continuó con “A partir de hoy”, “Corazón latino”, “Lloraré las penas” y “Bulería”, con los últimos dos temas luciendo la Senyera, gesto recibido con especial emoción por el público valenciano.

Una traca final navideña inolvidable

Para cerrar el espectáculo, el Roig Arena se convirtió en una fiesta colectiva gracias a “Los peces en el río”, el popular “tukituki” del “Burrito Sabanero” y una electrizante versión de “Ave María”, que desató el momento más eufórico de la noche y puso fin a un concierto pensado no solo para oír, sino para vivir.

 

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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