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Derrumbe en un edificio de Madrid: rescatan los cuerpos sin vida de los cuatro desaparecidos

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La peor de las noticias se ha confirmado esta madrugada en Madrid. Los equipos de emergencia han localizado y recuperado los cuerpos sin vida de las cuatro personas que permanecían desaparecidas tras el derrumbe de un edificio en obras en la calle Hileras, en pleno barrio de Ópera, en el centro de la capital.

El balance final del siniestro es de cuatro fallecidos y tres heridos, según ha informado el Ayuntamiento de Madrid. El desplome se produjo pasadas las 13:00 horas del martes 7 de octubre, cuando colapsó parcialmente el forjado interior del edificio, que se encontraba en proceso de rehabilitación para convertirse en un hotel.

Durante toda la noche, un retén de bomberos ha permanecido en la zona trabajando en las tareas de rescate y asegurando la estructura. La calle Hileras, situada entre la Plaza de Ópera y la Puerta del Sol, continúa cerrada al tráfico y acordonada por seguridad.

Cuatro víctimas identificadas

En las obras trabajaban unas 40 personas. Entre las víctimas se encuentran Laura, una responsable de la obra, y tres operarios identificados como Dambéle, Alfa y Jorge, de entre 30 y 50 años, todos ellos empleados de la constructora ANKA. Según fuentes municipales, dos de ellos se encontraban en los baños del sótano y el tercero en la última planta cuando se produjo el colapso.

Las Policías Científicas de la Policía Municipal y Nacional se han hecho cargo de la identificación de los cuerpos, mientras que un juez de guardia permaneció en el lugar hasta altas horas de la madrugada supervisando el levantamiento de los cadáveres.

Investigación en marcha

Las causas del derrumbe aún se desconocen. La Policía Judicial de la Policía Municipal de Madrid ha abierto una investigación para determinar el origen del siniestro. Según explicó el alcalde José Luis Martínez-Almeida, “el forjado de la sexta planta se vino abajo y arrastró al resto hasta la planta baja”, provocando el desplome parcial del edificio.

Los técnicos del Ayuntamiento revisarán los informes estructurales y las licencias de obra para esclarecer si hubo algún fallo técnico o estructural en el proceso de rehabilitación.

 

 

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Así era Pablo, el maquinista de Alvia, de 27 años que falleció en el accidente de trenes de Adamuz

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maquinista fallecido Adamuz
Imagen de Pablo B., el maquinista fallecido en el accidente ferroviario. Sur

A Pablo le quedaban apenas 10 minutos para bajarse del tren

Pablo B., maquinista de Renfe de 27 años, es uno de los tres trabajadores ferroviarios que perdieron la vida en el trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Ingeniero de formación y con una prometedora carrera profesional, estaba a punto de terminar su turno cuando ocurrió la colisión que le costó la vida.

Según relatan sus compañeros, a Pablo le quedaban “diez minutos mal contados” para bajarse del tren Alvia que conducía. Su relevo estaba previsto en la estación de Córdoba, desde donde otro maquinista debía continuar el trayecto hasta Huelva.

Una carrera corta, pero marcada por el compromiso

Pese a su juventud, Pablo gozaba de una excelente reputación profesional dentro del cuerpo de maquinistas. Estaba adscrito a la residencia de Cerro Negro (Madrid), aunque anteriormente había trabajado en el servicio de Rodalies de Cataluña.

En Renfe, el concepto de “residencia” se refiere a una adscripción territorial operativa, no necesariamente al lugar de residencia personal. En esta línea concreta, los maquinistas realizan el trayecto Madrid–Córdoba, donde son relevados por un compañero que continúa hasta Huelva.

La noche del 18 de enero, Pablo iba al frente del Alvia que impactó contra varios vagones de un tren Iryo descarrilado a su paso por Adamuz. Salió despedido y murió en el acto.

“Estaba a punto de terminar su jornada”

Sus compañeros no ocultan la conmoción por las circunstancias del accidente. “Su viaje debía haber terminado en Córdoba”, explican. Tras el relevo, Pablo habría regresado a Madrid al día siguiente, como marca el habitual sistema de rotación del servicio.

El accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria, especialmente tras conocerse que en la zona de Adamuz se habían registrado numerosas incidencias en los últimos años.

El impacto en su familia y su barrio

La tragedia estuvo marcada además por una cruel coincidencia: su madre, Romi, profesora jubilada, se encontraba de vacaciones en Egipto cuando ocurrió el siniestro. Madre e hijo eran muy conocidos en el barrio madrileño de Ondarreta, donde residían.

El Ayuntamiento de Alcorcón decretó dos días de luto oficial por la muerte del joven maquinista. “Las banderas ondearán a media asta y se suspende la agenda pública”, anunció la alcaldesa, Candelaria Testa.

Más allá del ferrocarril: su pasión por la fotografía

Además de su vocación ferroviaria, Pablo tenía otra gran pasión: la fotografía. Desde niño, capturaba imágenes con su cámara compacta, muchas de las cuales compartía en redes sociales. Para quienes le conocían, era un joven discreto, sensible y comprometido con su trabajo.

Su fallecimiento se suma a una lista de víctimas que ha dejado una profunda huella en la sociedad y en el sector ferroviario, aún a la espera de que se esclarezcan completamente las causas del accidente.

 

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