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Detenidas dos mujeres por sustraer relojes valorados en 20.000€ con el método de las «cariñosas»

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(EUROPA PRESS)-Agentes de la Policía Nacional han detenido en València a dos mujeres de 21 y 23 años, como presuntas autoras de seis delitos de hurto, uno en grado de tentativa, por la modalidad conocida de «las cariñosas», en los que a las víctimas –todos hombres de entre 53 y 82 años– les sustrajeron relojes de alta gama valorados en conjunto en unos 20.000 euros.

El arresto, según explica la Jefatura Superior de Policía en un comunicado, se produjo cuando un agente fuera de servicio observó un forcejeo entre un hombre y dos jóvenes que al parecer intentaban quitarle el reloj de la marca Rolex valorado en unos 8.000 euros

Los hechos ocurrieron en la tarde del viernes, cuando los policías que realizaban labores de prevención fueron alertados por la Sala del 091 para que se dirigieran a la calle Albacete de València donde se había producido un hurto.

Los agentes se dirigieron rápidamente al lugar y observaron a un policía fuera de servicio que tenía retenidas a dos mujeres, ya que momentos antes habían intentado sustraerle un reloj de oro a un hombre de 69 años que acababa de salir de una entidad bancaria.

El hombre había sido abordado por las dos mujeres que comenzaron a manosearle por todo el cuerpo y, ante la negativa de este, se produjo un forcejeo al percatarse que intentaban quitarle el reloj, al tiempo que gritaba pidiendo auxilio, momento en el que un policía fuera de servicio interceptó a las mujeres que intentaban huir. Durante el forcejeo el hombre resulto lesionado en una muñeca.

Los policías detuvieron a las dos mujeres, como presuntas autoras de un robo con violencia en tentativa. Posteriormente y como consecuencia de las investigaciones los agentes las consideran su participación en otros cinco hurtos cometidos, cuatro de ellos en València y uno en Xirivella, desde el día cuatro de este mes, en los que las víctimas todos hombres, de edades entre 53 y 82 años, les sustrajeron los relojes y a uno de ellos un sello de oro, por un valor total de más de 20.000 euros. Los relojes sustraídos eran la mayoría Rolex de oro uno de ellos valorado en 7.000 euros.

En esta modalidad de hurto «cariñoso» o «del abrazo», las víctimas son personas de más de 60 años, principalmente varones, portadores de relojes de alta gama o joyas que aparentan elevado valor y bien se ofrecen como servicio sexual, comenzando un manoseo sobre la víctima, mientras la segunda le quita el reloj, anillos o cadenas.

En el supuesto de que la víctima se dé cuenta de la acción, las mujeres «no dudan en emplear la violencia contra la víctima con tal de conseguir el botín». En otras ocasiones, con la excusa de preguntar por una calle o local, la víctima informa de la ubicación y en agradecimiento comienzan a abrazarlo efusivamente, siendo el propósito apoderarse de los efectos.

Las detenidas, ambas de nacionalidad rumana y una de ellas con antecedentes policiales, han pasado a disposición judicial.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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