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El hospital de La Ribera aumenta más de un 4% la actividad quirúrgica el primer mes de gestión pública

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VALENCIA, 1 May. (EUROPA PRESS) – El Hospital Universitario de La Ribera ha mantenido «con normalidad» la actividad asistencial durante el primer mes de gestión pública directa y en este tiempo ha realizado 1.551 intervenciones quirúrgicas, un 4,16% más que las que se llevaron a cabo en el mismo período el año pasado, cuando se hicieron 1.489, según ha informado la Generalitat en un comunicado.

Del total de intervenciones realizadas durante este tiempo, el 89,9% han sido operaciones programadas, mientras que el 10,1% han sido urgentes, parecidos porcentajes que en el mismo periodo del año pasado.

El Hospital de La Ribera, que pasó a ser gestionado directamente por la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública el pasado 1 de abril, tras 15 años de gestión por una empresa privada, ha registrado en su primer mes de gestión pública directa un total de 1.806 ingresos, un 3,26% más que durante el mismo periodo del año anterior.

Según ha destacado la directora gerente del Departamento de Salud de La Ribera, la doctora Isabel González, «estos datos evidencian, una vez más, que el proceso de reversión del Hospital de La Ribera y su departamento de salud a la gestión pública directa se ha realizado con previsión y planificación desde la Administración valenciana, y demuestran la profesionalidad y el esfuerzo diario de todos los trabajadores que conforman este Departamento de Salud».

Junto a las intervenciones quirúrgicas y los ingresos, cabe destacar que el Hospital de La Ribera ha atendido durante el mes de abril, 9.354 urgencias, un 2,46% más que en el mismo periodo de 2017, lo que ha supuesto una media de 322 urgencias diarias.

DATOS SUPERIORES A LOS DE 2017
Por lo que se refiere a otros indicadores de actividad, como la realización de determinadas pruebas diagnósticas y las consultas con el especialista, La Ribera ha registrado en abril de 2018 datos superiores a los del año pasado.

Así, durante el mes de abril de este año el Hospital de La Ribera ha realizado un 5,91% más pruebas de Radiodiagnóstico, un 29,83% más pruebas de Neurofisiología y un 21,07% más pruebas de Medicina Nuclear.

Entre estas pruebas, destacan especialmente las 299 mamografías y las 183 pruebas de radiología vascular realizadas (un 11,57% y un 12,96% más respectivamente que en abril de 2017) y las 1.264 resonancias magnéticas llevadas a cabo (un 22,24% más). A ello se une un incremento del 52,38% en la realización de electromiografías para analizar el funcionamiento del sistema nervioso de los pacientes con posibles daños neurológicos y/o musculares, y el aumento de un 64,71% en la realización de SPECT cardiacos para valorar la llegada de sangre al corazón.

Por lo que respecta a las consultas con el especialista, el Departamento de Salud de La Ribera ha atendido un total de 43.213 consultas en el mes de abril de 2018, un 8,73% más que durante el mismo periodo del año anterior. De ellas, el 70% se han atendido directamente en el Hospital de La Ribera y el resto en los centros de atención primaria del Departamento dotados de especialidades.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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