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El padre de Patricia Aguilar, la chica rescatada de una secta en Perú: «Estamos muy bien, felices y encontrándonos»

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ELCHE (ALICANTE), Ago 2018. (EUROPA PRESS) – Alberto Aguilar, padre de Patricia, la chica ilicitana de 19 años rescatada de una secta en Perú, ha asegurado este lunes que están «muy bien, muy felices y encontrándonos», después de que el pasado viernes regresaran del país andino junto al bebé que la joven tuvo en la selva. La familia asegura que ha vuelto por propia voluntad y que no le van a reprochar nada. «Aquí estoy yo para oírlo, entenderla y no cuestionarla», ha manifestado su padre.

Aguilar ha asegurado que su hija se mostró predispuesta a volver a España desde el primer encuentro mantenido en Lima entre ambos, celebrado en la capital peruana una semana y media después de ser rescatada de la selva el pasado 5 de julio. El padre viajó hasta Perú para conseguir su liberación.

A preguntas de los medios en Elche (Alicante), durante una rueda de prensa tras el regreso de Patricia, el padre ha reconocido que empezó a ver el final desde el mismo momento en que «la localizaron y rescataron en la selva». «En el primer encuentro me dijo que quería volver a España, lo tenía claro», ha afirmado.

Así, ha relatado que sintió «una alegría inmensa» al saber que su hija estaba con vida y ha detallado que desde el pasado viernes Patricia y su bebé están en el ámbito familiar y con la familia más cercana, «muy bien, muy felices y encontrándonos». Ha explicado que se irá «avanzando» en su recuperación con el respaldo de los servicios sociales y augura que «todo se superará porque está muy predispuesta».

«Estamos preparados para escuchar los meses que ha pasado, estoy preparado para oírla cuando quiera ella», ha indicado Aguilar que ha insistido en que «no ha contado nada relevante, solo comentarios sobre la comida o el río que pasaba por allí». «Aquí estoy yo para oírlo, entenderla y no cuestionarla», ha manifestado.

Sobre su nieta, Alberto Aguilar ha señalado que es «una felicidad»: «No paro de mirarla, estoy encantadísimo; la siento como a mi hija cuando era pequeña, estoy encantado».

La portavoz de la familia y prima de Patricia, Noelia Bru, ha resaltado que la chica ha vuelto por «voluntad propia», y que aunque al principio no tenía la sensación de ser rescatada, se ha dado cuenta de que estaba «malviviendo en la selva».

Ha defendido que la familia y los amigos «no le van a reprochar absolutamente nada» porque es víctima de «un adulto se cruzó y ha abusado de ella, al igual que al resto de las víctimas». Bru ha reclamado privacidad para que Patricia pueda volver a su vida normal.

LEY CONTRA LAS SECTAS
La familia ha reivindicado una ley contra las sectas y el establecimiento de protocolos ante casos de desaparición para que se activen de forma inmediata. Noelia Bru ha denunciado que la «total desprotección» ante grupos de «manipulación y persuación coercitiva» por falta de leyes al respecto.

«Sin leyes estamos perdidos», ha lamentado y ha pedido formación policial y el establecimiento de protocolos «para este tipo de situaciones», además de un observatorio para la prevención «en colegios e institutos» y «centros de ayudas a las familias y a las víctimas».

En ese sentido, la abogada de la familia, Maria Teresa Rojas, ha instado a los cuerpos policiales a actuar «de inmediato» ante cualquier desaparición porque no existe un «protocolo único» que «facilitaría la localización de la persona en el menor tiempo posible y en las mejores condiciones».

Así, ha relatado que no fue hasta días después de su desaparición, el 7 de enero, cuando se supo que estaba en Perú, por lo que ha indicado que se podría haber ido al aeropuerto y hablar con ella «y haberle evitado el calvario de un año y medio».

«No se trata de una niña que cuando cumple la mayoría de edad se va», ha denunciado Rojas, quien ha incidido en que el supuesto líder de la secta contactó con Patricia cuando era menor de edad y se aprovechó de «una vulnerabilidad» para «captarla y manipularla».

TRATA DE SERES HUMANOS
Sobre el supuesto líder de la secta, Felix Steven Manrique Gómez, la letrada de la familia ha señalado que está en prisión preventiva acusado de un delito de trata de seres humanos por explotación laboral y sexual.

Asimismo, ha detallado que el juzgado número 1 de Elche ha emitido un oficio a Perú para que se informe sobre todo lo ocurrido y que se le imputan los delitos de inducción al abandono del domicilio familiar cuando era menor, inducción al robo y coacciones.

«Mi idea es si de la investigación que se está realizando en Perú podemos seguir también por un delito de trata de seres humanos cuando Patricia era menor de edad», ha precisado.

La joven ilicitana Patricia Aguilar abandonó el hogar familiar rumbo a Lima en enero de 2017, el mismo día en el que cumplió los 18 años y, desde el principio, su familia denunció que había sido captada por una secta. A principios de julio, la joven fue localizada en la selva, a más de 600 kilómetros de distancia de Lima, con un bebé de poco más de un mes de vida hijo del considerado presunto líder de la secta, que fue detenido.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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