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Fallece Pasqual Carrasquer, el artista fallero de los pueblos

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Fallece Pasqual Carrasquer
Pasqual Carrasquer, en una imagen facilitada a EFE.
València, 13 jun (OFFICIAL PRESS- EFE).- Fallece Pasqual Carrasquer, el artista que hizo posible que la fiesta fallera se extendiera por los pueblos de la provincia de Valencia.
Ha fallecido en Sueca a los 96 años, después de una prolongada carrera profesional con algo más de 500 fallas realizadas durante 60 años, ya que se mantuvo activo hasta los 80 años.

Artista muy querido en Sueca y por todas las comisiones con las que mantuvo relación profesional, Pasqual Carrasquer fue de los pocos artistasque pudo contemplar con vida cómo la dedicaban una calle en su pueblo natal y como era el protagonista de un libro, «Pasqual Carrasquer, creador de falles», escrito por el periodista Joan Castelló Lli, en el que se recogía su trayectoria como artista fallero.

Fallece Pasqual Carrasquer

Nacido en 1926, Carrasquer realizó su primera falla como aficionado en 1945, aunque el primer monumento para una comisión lo realizó en 1950 para la falla de Bernat Aliño de Sueca, una comisión con la que se mantuvo vinculado durante más de cuatro décadas.

Plantó fallas en casi todas las comisiones de Sueca (Plaza Cervantes, avenida España, El Portal, Xúquer, Sucro, Mercat, Reis Catòlics, Verge de Sales, Sol i Tarongers del Mareny, Mariano Serrano Biguer, 18 de Juliol…), con la característica añadida de ser el autor de la falla fundacional de cada una de las comisiones.

Entre las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX, en la ciudad de Gandia realizó fallas para las comisiones de Major i Passeig, Vilanova, Grau y República Argentina. En Cullera realizó fallas para las comisiones de la Plaza de España, Sant Antoni, Raval de Sant Agustí y La Bega, con dos primeros premios en 1967 y 1968.

Sus fallas en la ciudad de Valencia

En la ciudad de Valencia realizó falles para las comisiones de la calle de las Danzas (de 1953 a 1955), Monteolivete (1956 y 1958) y Reina-Paz-San Vicente (1974 y 1975), pero sus trabajos más sobresalientes los realizó en la demarcación de Félix Pizcueta-Cirilo Amorós, donde plantó durante 11 años, con un primer premio de la sección Primera en 1967 (Conozca España) y dos segundos premios en la misma categoría en 1958 (Notes infernals) y 1959 (Les fadrines, criades). También plantó una falla de sección Especial: La cacería de la vida (Luis de Santángel-Matías Perelló, 1959).

En la década de los 80 inició también una fructífera relación profesional con la comisión de la plaza de Eduardo Marquina (hoy Pere María Orts), para la que realizó fallas durante treinta años: entre 1981 y 201.

También ha plantado fallas en otras poblaciones de la provincia de Valencia, como Alzira, Algemesí, Sollana, Alaquàs, Benifaió, Catarroja, Silla y Xàtiva.

Conocido como ‘Pasqualet’

En el taller de Pasqual Carrasquer se han formado la mayor parte de los artistas de la comarca de la Ribera, como Andrés Martorell, Joan Martí Martínez, José Andrés Ibor Peiró, Fernando Roda Martorell, Juan Antonio Llopis Sisternes y Pascual Roda Ferrando «Pasky», su ahijado y discípulo predilecto, con quien compartió taller durante unas tres décadas.

Pasqual Carrasquer, «Pasqualet» como era conocido en el mundo fallero, siempre tenía una falla ajustada al presupuesto de cada comisión, a la que, por el mismo precio, le ofrecía también actuaciones musicales en el que él mismo era el que actuaba.

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El Congreso Fallero tumba la propuesta del Fallero Mayor con una mayoría aplastante

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Congreso Fallero tumba Fallero Mayor
Imagen de archivo- OFFICIAL PRESS/JCF

El debate estaba servido, pero el resultado parecía escrito antes incluso de comenzar la votación. El Congreso Fallero ha rechazado de manera contundente la propuesta de abrir la posibilidad de que el cargo representativo de las comisiones falleras pudiera recaer también en un hombre. La iniciativa, que pretendía modificar el reglamento para permitir la figura del Fallero Mayor, fue descartada por una abrumadora mayoría.

La última sesión semanal del Congreso retomó un asunto que ya había generado debate en jornadas anteriores. No se trataba tanto de decidir el sentido del voto, ampliamente conocido de antemano, como de confrontar dos visiones opuestas sobre el futuro de la representación fallera: tradición frente a adaptación a los nuevos tiempos.

El argumento a favor: abrir la puerta sin imponer cambios

La defensa de la propuesta corrió a cargo de José Martínez Tormo, quien insistió en que la modificación del reglamento no suponía imponer una figura masculina, sino permitir que las comisiones tuvieran libertad de elección. Según explicó, el actual texto normativo impide directamente que exista un Fallero Mayor al especificar que el cargo debe ser ocupado por una mujer.

Martínez Tormo apeló a la modernidad y a la necesidad de actualizar el reglamento para reflejar la realidad social. A su juicio, abrir la puerta no obligaría a nadie a cruzarla, pero sí permitiría comprobar si existe o no esa demanda dentro del mundo fallero. “Si no se abre la posibilidad, nunca lo sabremos”, vino a defender durante su intervención.

Las voces en contra: tradición y demanda social

Frente a esta postura, Vicent Almela articuló uno de los principales discursos contrarios a la propuesta. Aunque reconoció que la idea no le resultaba especialmente desagradable, planteó una cuestión clave: si la sociedad fallera realmente demanda este cambio. En su intervención recordó que otras transformaciones, hoy normalizadas, surgieron de manera natural y progresiva desde las bases, como ocurrió con la evolución de la indumentaria masculina.

Para Almela, el problema radica en que este cambio se pretende impulsar desde arriba, sin que exista una presión clara desde las comisiones falleras. Una reflexión que fue compartida por buena parte de los congresistas presentes.

El precedente legal y el ejemplo de Alcoi

Durante el debate también se recuperó un argumento ya expuesto en sesiones anteriores: una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de los organizadores de fiestas a establecer cargos reservados a un solo género, como ocurre en celebraciones de Moros y Cristianos.

Este punto fue rebatido por Martínez Tormo con un ejemplo concreto: el caso de Alcoi, donde desde 2024 los cargos festivos pueden ser ocupados indistintamente por hombres y mujeres. Según defendió, las Fallas se encuentran en una situación equiparable y cuentan con margen suficiente para adaptar su normativa sin vulnerar ningún marco legal.

¿Peligra el reconocimiento de la Unesco?

Otro de los argumentos contrarios a la propuesta apuntaba al posible riesgo de afectar al reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La mención exclusiva a la Fallera Mayor en el expediente de la Unesco fue utilizada como motivo de cautela.

En este punto, Martínez Tormo, como redactor del expediente, recordó que dicho documento es una fotografía fija del momento en el que se redactó y que la Unesco garantiza la autonomía de los organizadores para definir su fiesta. A su juicio, permitir un cambio en la figura representativa no supondría ninguna amenaza para ese reconocimiento internacional.

La propuesta de un cambio de denominación

La exconcejala Pilar Soriano intervino en la misma línea, defendiendo la necesidad de adaptar el reglamento a la realidad actual. Desde su experiencia en la falla Borrull-Socors, la primera en contar con un Fallero Mayor en València, planteó incluso eliminar la denominación de Fallera Mayor y sustituirla por la de “Representante”, un término que, según explicó, englobaría a todas las sensibilidades.

Soriano subrayó que la cuestión de género va más allá del nombre y recordó que la sociedad avanza hacia modelos más flexibles, también en el ámbito administrativo y social.

Una votación sin sorpresas

Pese a la variedad de argumentos expuestos, el sentir mayoritario del Congreso quedó claro en el momento de la votación. La propuesta fue rechazada con 144 votos en contra frente a solo 15 a favor, una diferencia que evidenció el escaso respaldo a la iniciativa.

Un resultado similar se produjo posteriormente al trasladar el debate a los cargos infantiles, donde la opción de abrir el género también fue descartada de forma clara.

El Fallero Mayor, una opción que seguirá fuera del reglamento

La modernización, la revolución o simplemente la posibilidad de elegir tendrá que esperar. El reglamento fallero seguirá sin contemplar oficialmente la figura del Fallero Mayor. No obstante, las comisiones que deseen hacerlo podrán seguir eligiendo a un representante masculino, como ya ha ocurrido en algunos casos puntuales en la ciudad, aunque sin visibilidad oficial en el Libro Fallero.

Por ahora, el Congreso Fallero ha dejado claro que la tradición pesa más que el cambio y que, al menos a corto plazo, la puerta seguirá cerrada.

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