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Cultura

Francis Montesinos: «Nunca he cosido un botón»

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francis montesinos abusos menor
El diseñador Francis Montesinos.EFE/Kai Försterling

València, 3 jul (OFFICIAL PRESS-EFE).- El diseñador Francis Montesinos (València, 1950) asegura en una entrevista con EFE que la tijerita ha sido una constante en su vida pero nunca ha cosido un botón, que le relaja mucho dedicarse a las plantas y a la cocina, y que en su casa tiene diecisiete pavos reales, dos perros y seis o siete gatos.

PREGUNTA: ¿Su vanguardismo ha sido una actitud ante la vida?

RESPUESTA: Creo que sí, es innato, heredado de mi madre, que era muy moderna en todos los sentidos, por dentro y por fuera. Soy Francis Montesinos gracias a ella. Además de su apellido, ella montó la primera tienda de trabajos manuales en València, Batallón, y yo empecé a jugar ahí con todas las cosas y a conocer lo que a lo largo de 50 años ha sido mi vocabulario.

Heredé la tienda de mis abuelos maternos, Casa Montesinos, y ya no pude deshacerme del Montesinos. A mí me sonaba a mis abuelos, a antiguo, pero la gente extranjera decía que sonaba muy bien. Y ha sido mi marca.

P: ¿Qué otras facetas del mundo de la cultura no faltan en su vida: música, arte…?

R: Yo he hecho de todo, hasta música. Mis abuelos pertenecen a Llíria (Valencia), el pueblo de la música, y ser músico de pequeño era algo normal. Toqué en un conjunto de pop, Los Canguros, cuando tenía 16 años o así, y estuve tres o cuatro años, hasta que descubrí que mi pasión era la moda.

La pintura también ha estado conmigo, soy realista, me gusta el collage. Yo era muy de tijerita, de recortar, de montar, lo hacía muy rápido y la gente se quedaba flipada. Me dejaba el autobús del colegio y ya cogía la tijerita en Batallón y empezaba a darle.

Tuve a la señora Concha, era una maestra de maestros. Todavía pienso, a la hora de hacer un traje, cómo lo cortaría ella; me decía: «una cosa es dibuixar i altra, fer-ho». Estudié Artes y Oficios y me metí en la moda, tuve suerte de librarme de la mili por excedente de cupo y abrí una tienda con menos de 20 años.

P: ¿Podría elegir una de las bellas artes?

R: Todas son importantes, y la moda es una parte de ellas. Para ser diseñador se necesita ser pintor, cortador… Cuando salió la moda, era un arte nuevo, y bebía de todos ellas.

P: ¿Es necesario darle color a la vida?

R: Me encanta el cine y las fotos en blanco y negro pero el color es la esencia de la vida, la alegría, la fiesta; el color es el motor de todas estas cosas.

P: ¿En qué actividad, aparte del diseño de moda, es un crack, de qué puede presumir?

R: Yo creo que no hay que presumir. La cocina me gusta mucho, me relaja, igual que las plantas, las flores. Si he hecho 200 estampados en esta vida, 190 son florales.

Son pocas las flores que me quedan por utilizar, las he utilizado casi todas. En una ocasión tenía que dar una conferencia de botánica y me había puesto algo nervioso, y me dijeron: «Pero si has hecho 200 estampados de flores, ¿qué hay que decirte a ti de la botánica?», y ya me tranquilicé.

La cocina me relaja mucho, y preparar la mesa, arreglarla, la decoración, y después una buena comida. Mi especialidad es la fideuà pero me gusta la variedad. Cuando venía mi madre, hacía paella de bacalao. Me gustan todas las paellas pero no me gusta repetir dos domingos la misma paella.

Me encantan las vajillas, todo lo que sea nuevo, en realidad. Ahora estamos haciendo una colección de vajillas preciosa.

Otra de ropa de perros, que ya está entregada, y nunca lo había hecho.

P: De no haber sido diseñador de moda, ¿qué le habría gustado ser?

R: Lo tenía muy claro, de joven ya empecé a hacerme todas las cosas. Durante la semana la pasión era comprarme una lana, una gamuza. Y todos los amigos, antes de ir a la discoteca, venían a mi casa para pedirme que les dejara mi ropa.

P: ¿Qué experiencia ha vivido y le gustaría repetir?

R: Hay muchas que me gustaría poder repetir, pero me gustaría más hacer algo nuevo, que no conozca, que me sorprenda. Me encantaría repetir algunos desfiles y la última exposición del MuVIM. Afortunadamente, he disfrutado mucho con el trabajo y con el día a día, es mi pasión. Hasta lo que he hecho mal, me gusta.

P: ¿Le queda algún sueño por cumplir?

R: Seguro que sí, vestir al Micalet (risas).

La exposición del MuVIM de 50 años de trabajo (en 2020) me dio un subidón, se veía toda la obra desde el principio hasta el final, los vestuarios de teatro, de danza. He tenido la grandísima suerte de trabajar con los mejores del mundo que han enriquecido mi baúl, y he disfrutado y aprendido mucho. Además, ese aprendizaje te aporta mucho al alma y al espíritu.

P: ¿Con qué es feliz Francis Montesinos?

R: Con el día a día. Estoy enamorado de mi profesión, de mi trabajo.

P: ¿Cree en algo o en alguien?

R: Creo en todo, en el bien y el mal, en que existe Dios, por supuesto, y en el amor.

P: ¿Cuál es el mejor regalo que le han hecho sus amigos y usted a ellos?

R: Lo dejaría en algo recíproco, en ser su amigo y ellos ser mis amigos.

P: Vive en una casa en el campo. ¿Tiene animales?

R: Siempre he tenido perro, cuando murió después de catorce años estuve unos años sin perro, y ahora tengo una pareja, y seis o siete gatos. Y diecisiete pavos reales, y dos de ellos son albinos, blancos, sin color. Es un animal muy elegante, y muy guarro.

P: Cuando no tiene nada que hacer, ¿a qué le gusta dedicarse?

R: A la cocina y a las plantas.

P: ¿Qué lee?

R: Los libros de moda me apasionan, tengo una gran biblioteca. Compraba libros en mis viajes. Y han sido motivo de inspiración.

P: ¿Algún secreto que pueda contar, aunque sea algo superficial?

R: No soy muy de tonterías, y de secretos tampoco.

P: ¿Qué lugar elegiría para perderse?

R: Me he perdido mucho en lugares como California, Londres… Ahora donde me gusta perderme es en Llíria, en mi casa.

Inmaculada Martínez

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Cultura

De los espolines míticos a la seda contemporánea: visita imprescindible en València

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museo de la seda

El Museo de la Seda de València inaugura una exposición dedicada a visibilizar el trabajo de los artesanos textiles valencianos, mostrando cómo su labor mantiene viva una tradición que comenzó a finales del siglo XV con la creación del Gremi de Velluters. La muestra, titulada “La industria de la seda valenciana”, reúne piezas de gran valor histórico y artístico, resaltando tanto el legado como la creatividad actual de la industria local.

Artesanos y talleres participantes

La exposición cuenta con la participación de reconocidas casas de tejido valencianas, entre ellas:

  • Espolines de Garín

  • Vives y Marí

  • Sedica

  • Compañía Valenciana de la Seda

  • Bartual Tejedores

Entre las piezas más destacadas se encuentran espolines míticos, casullas, dalmáticas y ornamentos elaborados con seda natural, que permiten apreciar la riqueza de la tradición textil valenciana.

Piezas destacadas de la exposición

  • Capilla de San Jerónimo: Tres casullas y una dalmática pertenecientes al Colegio del Arte Mayor de la Seda, de gran valor histórico.

  • Sala de la Pometa: Espolines de Espolines de Garín, como el famoso espolín “Valencia”, y otros de Vives y Marí, entre ellos el espolín Blanca y el Luis XV, elaborado con 75 colores de seda natural solo para las flores.

  • Compañía Valenciana de la Seda: Presenta dos estrechos de seda, “Valls” y brocatel “Canastillo”, destacados por su elegancia y ornamentación clásica.

  • Sala de la Fama: Seis tejidos de Bartual Tejedores, Sedica y Compañía Valenciana de la Seda, diseños de gran sofisticación donde la seda actúa como un lienzo para complejos dibujos.

Pasamanería: tradición y destreza

La sala de la Pasamanería ofrece una mirada a esta artesanía histórica, que requiere gran destreza para crear composiciones de belleza y colorido únicos. Cabe recordar que en 1686, el Rey Carlos II concedió el título de Colegio del Arte Mayor de la Seda al barrio de Velluters, unificando los gremios, incluido el de pasamaneros, consolidando así la tradición valenciana de la seda.

Una experiencia para conocer la seda valenciana

La exposición permite a los visitantes apreciar cómo los tejedores actuales combinan técnicas tradicionales con diseños modernos, manteniendo viva la historia y el prestigio de la industria de la seda en València. Es una oportunidad única para acercarse al arte textil valenciano, donde cada pieza refleja siglos de historia, técnica y creatividad.

 

 

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