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José Vicente González deja la presidencia de Feria Valencia

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VALÈNCIA, 12 Nov.-El presidente de Feria Valencia, José Vicente González, ha anunciado este martes que no se presentará a la reelección en el cargo el próximo mes de diciembre y se retirará de la vida pública. Ahora que la feria está en «buen momento» y que la hoja de ruta ha marcado la administración va cumpliendo «hitos», cree que este es «un momento excelente» para su relevo y que «alguien coja la bandera y continúe».

González, que ha hecho un repaso por su dilatada trayectoria, ha defendido «orgulloso» su gestión al frente de la institución ferial durante los últimos seis años, un periodo en el que el recinto ha pasado de tener una deuda 9,3 millones de euros (más de la mitad de sus ingresos) a tener más de 2,9 millones de beneficios en el último año y de 14 a 24 millones de ingresos de explotación.

Cuando accedió a la presidencia de Feria Valencia, la institución se «caía a pedazos» y «lo primero fue cerrar la sangría» económica que sufría, ha recordado. Ahora, a punto de cerrar 2019 con expectativas de doblar los resultados positivos previstos en los presupuestos, González ha valorado que «algo se ha hecho bien, lo números hablan por sí solos».

«La gestión ha funcionado, la Feria ha dejado de ser un problema y se paga a proveedores y empleados en tiempo y eso es consecuencia del extraordinario trabajo del equipo humano de feria dirigido por Enrique Soto», ha valorado.

Así, en un encuentro con los medios, se ha mostrado «orgulloso» de haber enderezado la parte económica y de Feria Valencia siga creciendo, tras una etapa en la que ha recordado que estuvo sometida a las «presiones» de estar investigada primero por la Intervención de la Generalitat, después por Fiscalía Anticorrupción y luego en comisión de investigación de Les Corts, tanto por las obras de ampliación del recinto como la gestión de una década en la que él no estaba al frente.

Investigaciones en la que, ha asegurado, «siempre colaboraron, llegando a entregar más de 15.000 folios de documentación», y que al final quedaron «en nada».

FUENTE: EUROPA PRESS

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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