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Fallas

La baja presencia de mujeres en los jurados de fallas, a debate en la última Asamblea del año

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Fallera Escarlata| La directiva de Junta Central Fallera presentó en el último pleno del año, celebrado en la tarde de este lunes, su propuesta con el afán de garantizar jurados de fallas mixtos para que, con el consentimiento de los miembros del pleno, llegara a la Asamblea de presidentes y presidentas en la próxima semana. Así será, pero lo hará junto a una segunda opción, presentada por tres delegados de sector. Dos alternativas que suscitarán el debate y la contraposición de enfoques, a priori irreconciliables, en la reunión de los presidentes y las presidentas de las comisiones falleras, tal y como ocurrió con los representantes de los sectores en el salón de plenos este lunes, durante una cita realizada en lunes extraordinariamente -suele darse en martes- y que contó con la presencia de la Fallera Mayor de Valencia, Marina Civera, y su Corte de Honor.

Pere Fuset expuso la propuesta de la presidencia, que recupera el espíritu del pasado ejercicio, basada en dar la posibilidad a las fallas de las distintas secciones a elegir su propio jurado, delegarlo en Junta Central Fallera (directamente en manos del secretario, Ramón Estellés) u optar por la composición fruto del sorteo de personas de entre tres bombos en Asamblea de Presidentes y Presidentas. El primero de ellos estaría compuesto por personas con experiencia de cuatro años en adelante siendo jurado de fallas; el segundo, de cuatro hacia abajo solo compuesto por mujeres; y el tercero, de cuatro hacia abajo solo compuesto por hombres. La incompatibilidad, haber sido miembro de algún jurado de fallas el ejercicio anterior.

En contraposición, la propuesta de tres delegados de sección se basa en la experiencia, sin distinción de géneros: un bombo A, con personas de cinco o más años de experiencia como jurado; uno B, con experiencia de uno a cuatro años; y un C, con personas sin experiencia alguna. Alternativa que actualiza el curriculum de formación de las personas candidatas remontándose a los cursos de 2016.

El secretario de Junta Central Fallera, Ramón Estellés, primero, y el presidente, Pere Fuset, segundo, defendieron la propuesta de directiva argumentando que «pretende intentar que los jurados no estén compuestos por las mismas personas siempre porque muy poca gente cuenta con tanta experiencia para pertenecer al primer bombo. Muchas de las 76.000 personas de censo quieren poder dar el paso de ser jurado y sin una oportunidad, nunca podrán llegar a ganar experiencia y avanzar». Además, explicaron, «si solo nos basamos en la experiencia, las mujeres nunca pasarán del 25 por ciento de la representatividad en jurados. La directiva pretende con su propuesta que, como mínimo, haya jurados mixtos si ni siquiera con ello alcanzando la paridad». En este sentido, continuó Fuset: «la sociedad nos mira y tenemos que ser conscientes de ello».

Según las estadísticas y expuso Estellés, acorde a la experiencia del ejercicio pasado, respecto a la propuesta de delegados de sector, solo un 11 por ciento de las personas del bombo A son mujeres. Se debe a que históricamente las personas de este grupo eran escogidas a dedo y, por tanto, si había pocas mujeres, con el paso del tiempo así continua siendo. En el B, un 23 por ciento. En C, un 39 por ciento. Pese a que el planteamiento de base de la iniciativa de los tres delegados que aportan esta opción es «la igualdad entre personas sin distinciones entre sexos», Fuset apuntó que «esa igualdad no es real en la práctica» ya que, a la luz de los datos, «si el 60 por ciento de las personas participantes en la fiesta son mujeres, estas cifras están muy lejos de representar la igualdad». En esta línea, «las mujeres no llegarán a ser el 30 por ciento del bombo hasta dentro de 12 años», apostilló.

Una vez más asistiremos a una última asamblea del año con la patata caliente de la elección de jurados de fallas, con el debate sobre la igualdad, la paridad y/o la representatividad de las mujeres en un ámbito más de la fiesta de fondo. Igualdad que para directiva de Junta Central Fallera no sobradamente garantizada sin distinción de géneros en dos bombos y sin llegar a la composición mixta sin excepción de los jurados. Frente a este criterio, el de entender que la experiencia prima para valorar el trabajo de los y las artistas de falla. Y sobre este argumento un rizo más, que tradicionalmente esta experiencia está concentrada en los hombres porque se les elegía mayoritariamente a lo largo de la historia frente a mujeres. Y en el trasfondo, que solo existen una vez más dos opciones para que los presidentes y las presidentas elijan. En cambio, en los pasillos y butacas, se escuchaban más opciones que no se han convertido en propuestas, negro sobre blanco, hasta la fecha como descartar del bombo de las personas experimentadas a quienes lleven X años o salgan del mismo quienes hayan sido jurado otros X, sin distinguir entre géneros o, en cambio, haciéndolo. Habrá que esperar un ejercicio más para ver si se llega a nuevas alternativas más acorde a las inquietudes de los falleros y las falleras y los tiempos; y simplemente unos días para ver con qué magnitud estalla la bomba de los bombos en la próxima y última asamblea del año 2018.

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Fallas

Carmen Prades estrena el espolín “València” en Azul Mediterráneo para la Crida

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Carmen Prades espolín Crida
Fotos: JCF/Fotofilmax

Carmen Prades estrena el espolín “València” en Azul Mediterráneo para la Crida

El diseño en Azul Mediterráneo, uno de los más emblemáticos de Garín, marca la imagen de la Crida de las Fallas 2026

La fallera mayor de València, Carmen Prades, ha desvelado en la Crida uno de los vestidos más esperados del calendario fallero: su traje oficial para este acto simbólico. La máxima representante de las Fallas ha lucido el histórico espolín “València”, una de las piezas más icónicas de la firma Garín y uno de los tejidos más reconocibles de la indumentaria tradicional valenciana.

El estreno generaba gran expectación al tratarse de uno de los trajes emblemáticos del ejercicio fallero. Finalmente, la propia Carmen Prades fue quien lo dio a conocer, apostando por un clásico del catálogo de espolines que, pese a su popularidad, mantiene su carácter exclusivo y ceremonial.

Un espolín “València” en Azul Mediterráneo para la Crida

Un guiño a la identidad valenciana tras el color “Terreta” del traje oficial

El diseño elegido por la fallera mayor de València se basa en el tradicional espolín “València”, considerado por Garín como “la joya de la corona” de sus tejidos. Si en la Exaltación Prades apostó por un color bautizado como “Terreta”, en esta ocasión el traje se orienta hacia el Azul Mediterráneo, en un guiño simbólico a la identidad y al entorno valenciano.

El traje ha sido confeccionado por su indumentarista de confianza, Eduardo Cervera, responsable también de otras piezas del ajuar oficial. El resultado es un conjunto que combina tradición, simbolismo y una de las telas más históricas del repertorio fallero.

Un tejido artesanal de gran complejidad

El espolín “València” solo permite tejer tres centímetros por hora

La elaboración del espolín “València” destaca por su enorme complejidad técnica. Según Garín, el ritmo de tejido apenas alcanza tres centímetros por hora, lo que equivale a unos 22 centímetros al día. Además, esta pieza presenta una particularidad: mientras el resto de espolines suelen medir 54 centímetros de ancho, el “València” alcanza los 64 centímetros, lo que incrementa aún más su dificultad.

Pese a que numerosas falleras mayores y representantes de comisiones han incorporado este tejido a sus ajuares, su prestigio no ha disminuido. Su fama se remonta a casi un siglo y sigue siendo una de las telas más valoradas de la indumentaria valenciana.

Un espolín con historia desde 1929

Pepita Samper popularizó el primer “València” mediático

El primer espolín “València” que alcanzó notoriedad pública fue el que lució Pepita Samper en 1929 al ser proclamada Señorita de España, antecedente del actual certamen Miss España. Aquel traje, con fondo amarillo dorado, marcó un hito en la indumentaria tradicional valenciana y se conserva en perfecto estado.

Desde hace ocho años puede contemplarse en el Museo Fallero de València, convertido en una pieza de referencia histórica para el mundo de las Fallas y la indumentaria tradicional.

Un estreno rodeado de secretismo hasta la Crida

La corte de honor conoció el traje la víspera del acto

Como ocurre con otros vestidos oficiales de la fallera mayor, el traje de la Crida se mantuvo en secreto hasta el último momento. La corte de honor lo conoció la víspera, durante una cena organizada por Carmen Prades el sábado por la tarde, aprovechando un paréntesis en la agenda antes del intenso domingo.

La jornada de la Crida comenzó de madrugada y culminó con la presentación pública del traje, que ya forma parte de la imagen oficial de las Fallas 2026.

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