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La Feria de los Colegios regresa a València para ayudar a los padres que buscan centro

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(EUROPA PRESS)-El Hotel SH Valencia Palace acogerá los próximos días 24 y 25 de febrero la Feria de los Colegios, un evento que reúne una variada representación centros educativos valencianos con el fin de que los padres puedan informarse justo antes de que comience el periodo de matriculación del próximo curso.

Para esta edición de 2018, gracias a la colaboración con la Federación de Centros de Enseñanza de Valencia (Feceval), el certamen, además de reunir colegios que abarcan los ciclos desde Infantil a Bachillerato, amplia su horquilla educativa con información sobre los estudios de Formación Profesional (FP) de la Comunitat Valenciana, destacan los responsables de la iniciativa a través de un comunicado.

De este modo, los padres cuyos hijos vayan a concluir sus estudios de Bachillerato, pueden informarse de esta oferta formativa cada vez más demandada por estudiantes y empresas como alternativa a la universidad.

En la feria las familias podrán conversar con los responsables de varios centros a la vez sin tener que perder el tiempo visitando de uno en uno sus instalaciones. Todo en el mismo lugar y contando con todas las facilidades para que la visita, además de práctica, resulte un cómodo y atractivo plan de fin de semana, subrayan.

Por eso la feria se realiza en un lugar fácil acceso, con parking y cuenta con una zona infantil con cuidadores y animación para que los más pequeños estén atendidos y se diviertan mientras sus padres se informan.

El horario será de 11.00 a 14.00 y de 16:00 a 20.00 horas el sábado y de 11.00 a 15.00 horas el domingo. El acceso es gratuito, sólo hay que registrarse en la web del evento (www.laferiadeloscolegios.com) o en la misma puerta de entrada al evento.

ZONA INFANTIL

La feria contará con un espacio lúdico ofrecido por el equipo de monitores y monitoras Iberanima con talleres de plastilina, maquillaje de fantasía pinta caras, videojuegos y actividades deportivas.

Los niños tendrán un sitio donde quedarse en buenas manos mientras los padres visitan los stands de los centros. Y entre todos los asistentes a la Feria de los Colegios de Valencia se sorteará una entrada para toda la familia al Parque Terra Mítica.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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