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Salud y Bienestar

La vida sexual de los españoles cambió con el confinamiento

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Virus Papiloma Humano

Castelló, 9 jul (EFE).- Un estudio del equipo de investigación Saulex, liderado por el catedrático de la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón Rafael Ballester, revela que la vida sexual de la mitad de la población española cambió a raíz de la pandemia y, en concreto, del confinamiento que se decretó ante el avance de los contagios.

Los resultados del «Proyecto INSIDE» se han publicado en la revista «Sexuality Research and Social Policy», informa este viernes la UJI, según la cual se trata del primer estudio de este tipo a nivel nacional y el segundo a nivel mundial.

Los datos revelan que el confinamiento influyó en la vida sexual del 52 % de los españoles, que no solo cambiaron la frecuencia o el tiempo dedicados a las relaciones sexuales, también los hábitos de masturbación o las actividades sexuales virtuales.

El estudio también revela que, en general, la crisis sanitaria ha provocado pérdida de apetito sexual en más hombres que en mujeres, mientras que un mayor porcentaje de mujeres notó su incremento.

En el 38 % de los encuestados, el no convivir con la pareja, la falta de intimidad o el estrés terminó mermando la vida sexual al reducir la frecuencia de relaciones íntimas o las ocasiones para masturbarse. Esta disminución de actividad sexual produjo casos de irritabilidad (24,6 %), malestar psicológico (22,4 %), incremento de fantasías sexuales (17 %) y conflictos con la pareja (11,5 %).

En el lado contrario, el 14 % de los participantes de la muestra confesó que el confinamiento les ofreció la oportunidad de aumentar la frecuencia sexual con sus parejas, dedicar más tiempo a fantasear o explorar nuevas prácticas sexuales, e incluso dar mayor importancia a la masturbación; como consecuencia directa, estas personas se sintieron más relajadas (45 %) o con mejor estado de ánimo (41 %).

“Proyecto INSIDE” se ha centrado también en la masturbación, que aumentó entre quienes se masturban más de una vez al día: del 12,5 al 25,8 % entre los hombres, del 2,5 al 8,1 % en ellas. Pese a todo, este aumento no repercutió en mayor placer: para un 26,4 % de la población las masturbaciones fueron menos satisfactorias y solo para un 16,3 % produjeron mayor deleite.

Las restricciones a la movilidad han obligado también a muchas personas (hasta el 47 % de los españoles) a recurrir a la actividad sexual «online», llegando los hombres a dedicar una media de 35 minutos diarios y las mujeres 31, lo que supone once y doce puntos más que en niveles prepandémicos.

El estudio se ha llevado a cabo durante los meses más estrictos del confinamiento —marzo y mayo de 2020—, y en él han participado a través de una encuesta en línea 1.448 personas de entre 18 y 60 años con todo tipo de orientaciones sexuales y situaciones de pareja.

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Salud y Bienestar

Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar-FREEPIK

En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.

Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.

Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda

El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.

La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.

A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.

Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar

Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.

La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.

La clave sigue siendo el déficit calórico

Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.

Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.

Un enfoque individualizado para perder peso

Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.

Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.

¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?

Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.

El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.

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