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Cultura

VÍDEO | La polémica reacción de Omar Montes contra un joven que le lanzó un mechero

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La polémica reacción de Omar Montes contra un joven que le lanzó un mechero
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Polémica en el último concierto de Omar Montes. Los hechos sucedieron en la actuación del de Pan Bendito en San Sebastián de los Reyes, donde más de 20.000 asistentes pudieron ser testigos de primera mano de una reacción que muchos han considerado excesiva.

«Da las luces» fue la primera reacción del popular cantante entre insultos dirigidos al agresor. «¿Quién me ha tirado el mechero, a ver?», gritaba Omar Montes, antes de avistar a un chico que huía despavorido: «El que se va, el que se va por ahí. Machote, no te vayas».

En ese momento varios miembros del personal de organización saltaron al público en busca del culpable del lanzamiento, todo grabado y retransmitido casi en directo por los miles de móviles que registraban la escena.

«Subídmelepa‘ aquí», ordenaba de nuevo Omar Montes, entre jaleos y pitos del público, que coreaba «hijo de puta».

Los escoltas arrastraron la chico y  lanzaron al chico, visiblemente nervioso, al escenario, donde Montes lo exhibió públicamente como forma de humillación: «Manico, tranquilo».

 

Defensa de Omar Montes

Ante la polémica surgida el propio Omar Montes se ha defendido: «Vamos a ver… Si mi madre limpia escaleras y un chico la tira un mechero a la cabeza, ¿eso está bien? O si mi padre es carnicero, está atendiendo y le tiran un mechero en la cabeza, ¿está bien?», se pregunta el de Pan Bendito en Twitter, «yo vengo a trabajar, hay niños pequeños en el escenario: mis sobrinas de 8 y 12 años».

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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