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Los hoteles de la Comunitat Valenciana registran la mejor ocupación desde 2019

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València, 10 ago (EFE).- Agosto empieza a parecerse a agosto. Con esta afirmación se ha pronunciado la patronal Hosbec sobre los datos de ocupación, los mejores desde 2019, que registran los hoteles de la Comunitat Valenciana, aunque todavía queda terreno por recuperar.

El mes se ha estrenado con buenos datos y todos los destinos de la Comunitat analizados registran datos máximos con una tendencia de mantenimiento en estos mismos valores para las siguientes semanas.

Destaca el protagonismo del mercado francés con casi un 5 % de cuota en los diferentes destinos y el 4,5 % de británicos que registran los hoteles de Benidorm a pesar de las dificultades del semáforo ámbar (3 pruebas diagnósticas).

En Benidorm -con un 82,3 % de los hoteles asociados a Hosbec abierto-, agosto arranca de una forma más positiva de la esperada ya que las previsiones apuntaban a un 70 % de ocupación pero ha alcanzado un 77,6 % en la primera semana del mes gracias a las reservas de última hora, el mejor dato de la temporada estival.

Según Hosbec, todo apunta al mantenimiento de los buenos resultados pues los hoteles esperan una ocupación del 78,3 % durante esta semana del 9 al 15 de agosto.

Sobre el origen de los viajeros alojados, los españoles son los protagonistas de las reservas con el 81,4 % del total, si bien se ha observado un crecimiento de la demanda del mercado francés (4,2 %), que prácticamente iguala en importancia al británico estos días (4,5 %). El portugués sería el siguiente mercado en importancia con un 3,4 % del total, seguido de los belgas (1,5 %) y los holandeses (0,8 %).

En la Costa Blanca, sin incluir Benidorm, la ocupación alcanza el 86 % y las reservas de última hora proceden principalmente de viajeros nacionales. Varios establecimientos han colgado el cartel de completo durante varios días entre el 2 y el 8 de agosto y las previsiones para esta semana son muy similares, ya que los hoteles encuestados esperan igualar el dato actual.

También aquí los españoles siguen siendo mayoría con un 84,4 % del total, mientras que el siguiente mercado en importancia ha sido el francés, que está adquiriendo una especial importancia este verano en la Costa Blanca con un 4 %, en un verano en el que tan sólo el 1,8 % de los viajeros es de origen británico.

En la provincia de Valencia, en la primera semana de agosto el incremento del volumen de habitaciones ocupadas ha sido considerable con respecto a la semana previa, con una ocupación del 80 %, frente al 67,4 % de la semana previa. Durante el fin de semana muchos hoteles han conseguido colgar el cartel de completo, que ha supuesto un resultado muy positivo del 89,8 % de ocupación hotelera entre el viernes y el sábado, según Hosbec.

El turista nacional supone el 62,5 % pero crece la demanda de holandeses (8,1 %), franceses (5,4 %), británicos (3 %) y belgas (2,7 %).

En la provincia de Castellón, el inicio de agosto también ha tenido la mejor ocupación del verano, del 87,2 %, y es el mercado nacional el mayoritario con el 90,6 % de la demanda, con un incremento del francés, que supone un 4,9 %.

Los hoteles de Castellón alcanzaron el 92,5 % de ocupación durante el pasado fin de semana y aunque las previsiones para esta semana son algo menos optimistas (80,6 %), los hoteleros confían en poder superarlas gracias a las reservas de última hora.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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