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Los penaltis mandan a España para casa en octavos
Publicado
hace 8 añosen
La selección rusa se clasifica para los cuartos de final de ‘su’ Mundial tras ganar a España por la única vía que podía hacerlo, llegando a los penaltis. En la decisiva tanda, De Gea no paró ni uno y el portero ruso Akinfeev, dos. La selección española se va para casa sin haber convencido con su juego y con el amargo sabor de la destitución de Lopetegui dos días antes del debut.
Fernando Hierro solo le concedió 17 minutos de la prórroga al valencianista Rodrigo Moreno, que destacó por encima de sus compañeros con su fútbol vertical y combinativo. La gestión del grupo que ha hecho el seleccionador interino ha sido desastrosa.
Con las novedades de Nacho, Koke y Asensio en el once inicial, el juego de España ganó en equilibrio. La posesión en la primera parte fue para los nuestros de manera abrumadora, aunque sin traducirse en peligro ni ocasiones para marcar.
Con todo y con eso, los españoles fueron los primeros en golpear. Falta lateral que saca Asensio e Ignashevich, que se preocupaba más en agarrar a Ramos que en mirar el balón, acabó introduciendo el esférico en su portería. 1-0 en el minuto 12. El defensa madridista celebró como suyo un gol que no marcó.
Todo de cara para la selección española, que dominaba absolutamente el juego, con posesiones tan largas como lentas y estériles. Los jugadores de Hierro, con Isco liderando, tocaban y tocaban, pero siempre en horizontal y sin acercarse a las inmediaciones de Akinfeev. Al menos, la sangría de los contragolpes sufridos durante la fase de grupos se había cortado.
Ante tanta parsimonia, los rusos, acomplejados hasta el momento, despertaron, y sobre el minuto 35 Golovin puso el ‘Uy’ en la grada con un chut que se marchó fuera.
Tras ese primer aviso llegó el empate. Pique cometió un penalti tan absurdo como claro al interceptar con su brazo un cabezazo de Dzyuba. Aunque el central del Barça estaba de espaldas a la jugada, levantó el brazo para tapar el remate. El propio Dzyuba lanzó desde los once metros para batir a De Gea, que se tiró hacia el otro lado. 1-1, partido nuevo.
Al filo del descanso, Diego Costa, en su primera aparición, remató sin ángulo y a punto estuvo de adelantar nuevamente a los suyos. Pero ya para entonces, la selección rusa y sus aficionados, que abarrotaban el Estadio Olímpico Luzhnikí de Moscú (78.000 espectadores), ya se habían metido de lleno en el encuentro.
La segunda parte arrancó con la misma dinámica anterior. Control español y los rusos, que se sabían inferiores, dejándose dominar para tratar de sorprender en alguna contra o a balón parado. En el tramo inicial, ninguna ocasión que anotar.
Sobre el minuto 65 Cherchésov ya había realizado los tres cambios, con la inclusión, paulatinamente de Granat, Cheryshev y Smolov. Hierro también se hizo el ánimo poco después y sacó al campo a Iniesta y Carvajal por Silva y Carvajal.
Se intensificó el dominio de España, pero con un juego anodino y carente de profundidad, ante una Rusia que cada vez tenía más miedo pero también más fe en sus posibilidades ante la falta de mordiente rival. Los locales montaron dos líneas frente a su área desde el minuto 1 con la única intención de defenderse y mandar pelotazos hacia arriba sin cortarse ni un pelo.
La verdad es que el partido era un tostón, nada que ver con los dos que ya se habían disputado de octavos de final. En el 78 entró Aspas por un Costa al que casi ni se le vio. Todas las sustituciones de Fernando Hierro, jugador por jugador, sin arriesgar ni variar nada.
La Roja dio varios pasos hacia adelante, los mismos que Rusia daba hacia atrás. Pero de las oportunidades de gol, sin noticias, hasta que Iniesta se sacó de la chistera un derechazo desde la frontal que Akinfeev rechazó como pudo. Los minutos finales fueron de agobio total. España sacaba un córner tras otro sin obtener premio a su insistencia.
Tras un despiste español, Smolov remató con efecto pero desviado ya en tiempo añadido. Era el preludio a la primera prórroga del Mundial 2018 a la que los rusos llegaban más cansados y los españoles más frescos pero con muchas dudas por el pobre fútbol desarrollado.
Lo más interesante del tramo inicial del tiempo extra fue la de comprobar como Cherchésov hizo uso de la gran novedad del Campeonato, el 4º cambio. También lo aprovechó España, con la entrada, por fin, de Rodrigo. Precisamente una jugada eléctrica del delantero del Valencia, con autopase incluido, la finalizó él mismo con un remate con la derecha que sacó como pudo Akinfeev.
Esta acción activó a la selección, que conducida por Rodrigo, Aspas e Iniesta se lanzó descaradamente a por la victoria. Piqué y Ramos reclamaron penalti en una jugada en la que recibieron sendos agarrones, pero no se indicó nada. La última la tuvo Rodrigo con un chut desde fuera del área que atrapó el guardameta. No se movió el marcador. A los penaltis.
En la tanda, De Gea no paró ni uno, y Koke y Aspas fallaron sus lanzamientos. España queda eliminada del Mundial tras realizar un fútbol decepcionante y sin suerte en los octavos de final. La etapa efímera de Hierro como seleccionador llega a su fin con un fracaso rotundo.
———————————————————-
(1)[3] ESPAÑA: De Gea; Nacho, Piqué, Ramos, Jordi Alba; Koke, Busquets; Silva, Isco, Marco Asensio (Rodrigo) y Diego Costa (Aspas).
(1)[4] RUSIA: Akinfeev; Mario Fernandes, Kutepov, Ignashevich, Kudriashov, Zhirkov (Granat); Samedov (Cheryshev), Zobnin, Kuziaev (Erokhin); Dzyuba (Smolov) y Golovin.
GOLES: 1-0, Ignashevich, pp (12′); 1-1 Dzyuba, p (41′)
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Sin fútbol y sin victorias: el Valencia sigue atascado tras empatar con el Elche
Publicado
hace 1 díaen
11 enero, 2026
El Valencia CF no logra cambiar el rumbo de la temporada y tuvo que conformarse con un empate 1-1 ante el Elche CF en el Camp de Mestalla, en el partido correspondiente a la jornada 19 de LaLiga EA Sports 2025-26. Un punto que sabe a poco, que no saca al equipo del descenso y que confirma que la crisis deportiva sigue muy presente en el conjunto valencianista.
Pepelu, desde el punto de penalti en el tramo final, evitó una derrota que habría sido un golpe todavía más duro para un Valencia atenazado por la presión y por su incapacidad para transformar el dominio y las ocasiones en victorias.
Un inicio intenso marcado por la urgencia
El partido arrancó con un Valencia consciente de lo que había en juego. A los cuatro minutos, Luis Rioja tuvo la primera ocasión clara tras robar un balón en la salida del exvalencianista Víctor Chust, pero su vaselina se marchó desviada. Poco después, el propio Rioja volvió a generar peligro tras un contragolpe iniciado por André Almeida, aunque su disparo tampoco encontró portería.
La tensión se palpaba en Mestalla, dentro y fuera del campo. El ambiente ya venía caldeado por las protestas previas y se trasladó al césped con un juego precipitado, cargado de imprecisiones y decisiones forzadas.
La lesión de Thierry y más ocasiones sin premio
El primer contratiempo serio llegó pronto. Thierry Correia tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión muscular, dejando su lugar a Foulquier, que fue recibido con murmullos por parte de la grada. Pese a todo, el Valencia siguió insistiendo.
Llegaron centros laterales, saques de esquina y remates sin la precisión necesaria. Diego López, Beltrán y el propio Pepelu lo intentaron, mientras que Dituro, portero del Elche, también cometió algún error en la salida de balón que los locales no supieron castigar.
La ocasión más clara de la primera mitad llegó justo antes del descanso, cuando Almeida, tras un mal despeje de la zaga ilicitana, se encontró con un balón franco en el área, pero su disparo se marchó fuera, desatando los pitos de Mestalla.
Una segunda parte que empeoró el escenario
Tras el paso por vestuarios, el Valencia perdió colmillo. El ritmo decayó y el Elche se sintió cómodo, bien ordenado atrás y esperando su oportunidad. Solo Pepelu probó fortuna con un disparo lejano que rozó el larguero.
Carlos Corberán movió el banquillo dando entrada a Sadiq y Danjuma, buscando un cambio de dinámica. Sin embargo, el equipo siguió sin fluidez ni claridad en los metros finales.
El golpe del Elche y otro error que penaliza
En el minuto 76 llegó el jarro de agua fría. Un error en la salida de balón de Tárrega permitió a Diang armar un disparo desde fuera del área que se coló lejos del alcance de Dimitrievski. El 0-1 reflejaba, una vez más, la fragilidad mental y defensiva de un Valencia al que cualquier fallo le cuesta puntos.
Con Mestalla sumido en el desánimo, Corberán quemó sus naves con la entrada de Javi Guerra y Ramazani, más por necesidad que por convicción.
El penalti de Pepelu evita una derrota mayor
Cuando el partido parecía sentenciado, apareció un pequeño golpe de fortuna. En una falta cercana al área, una jugada ensayada entre Rioja y Pepelu terminó con un disparo del centrocampista que impactó en la mano de un defensa del Elche. Penalti claro, que el propio Pepelu transformó en el 1-1 en el minuto 87.
El gol encendió por momentos a Mestalla. Ramazani tuvo el segundo, Foulquier puso un pase peligroso y hasta Tárrega lo intentó de cabeza, pero el empuje fue más emocional que futbolístico. El tanto de la victoria no llegó.
Un punto que no cambia nada y una situación cada vez más preocupante
El empate deja al Elche con un punto valioso en su lucha por la permanencia y al Valencia con la sensación de haber perdido otra final en casa. El conjunto blanquinegro cierra la primera vuelta en puestos de descenso, sin haber sido capaz de construir una mínima racha positiva en Mestalla.
La falta de gol, los errores individuales, la ansiedad colectiva y un ambiente cada vez más crispado dibujan un escenario muy delicado. El calendario no espera y cada jornada sin victoria agrava una situación que empieza a parecer estructural más que puntual.
Próximo compromiso: la Copa como vía de escape
Tras este nuevo tropiezo liguero, el Valencia CF afrontará los octavos de final de la Copa del Rey ante el Burgos CF, el jueves 15 de enero a las 21:00 horas en El Plantío. Un partido que aparece casi como un respiro emocional… aunque la prioridad real sigue siendo una Liga que se está convirtiendo en una carrera cuesta arriba para un Valencia que no encuentra el camino.
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