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Love of Lesbian: Así ha sido el primer concierto masivo en España

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Barcelona, 27 mar (EFE).- El concierto en el Palau de Sant Jordi de la banda Love of Lesbian, que ha deleitado a 5.000 seguidores que han vuelto a bailar y corear sus temas tras la mascarilla, se ha convertido en la esperanza de los promotores y el público para que los grandes eventos vuelvan a ser una realidad desde este verano.

El primer concierto masivo de la pandemia, con la luz verde del PROCICAT y un equipo médico supervisando el operativo, se ha podido celebrar sin incidencias significativas y después de someter a todos los asistentes a un test de antígenos.

Así, los músicos, la organización, el público y demás personal han convertido el Sant Jordi en una súper burbuja de 5.000 personas, que han podido cantar y bailar sin distancia de seguridad.

«Bienvenidos al que es uno de los conciertos más emocionantes de nuestra vida. Hacía un año y medio que no pisábamos un escenario», ha arrancado el solista Santi Balmes, quien ha rogado responsabilidad al público para que no se quitase la mascarilla: «El mundo nos mira» y «este concierto es una pequeña batalla dentro de la guerra».

«Quiero dedicar este concierto, aunque parezca un tópico, a los sanitarios y al resto del personal esencial. Y que nunca más se nos ocurra hacer más recortes en salud, por favor», ha añadido reivindicativo.

La veterana banda barcelonesa ha arrancado la velada con un tema clásico de su repertorio: «Nadie por las calles», canción que como «Si salimos de ésta», «Los males pasajeros» o «Allí donde solíamos gritar» fueron escritas mucho antes de la COVID, pero cuyas letras ahora parecen tener aún más significado para los fans.

Sobre las 17.15 horas han podido entrar los primeros asistentes, que no han podido ni si quiera esperar a que saliera el grupo para bailar con la música de espera, pues esta noche los protagonistas no eran tanto los artistas sino la posibilidad misma de poder volver a bailar, cantar, abrazarse e incluso rozarse accidentalmente con el resto de la gente como pasaba en la vieja normalidad.

En la entrada, que se ha realizado de manera gradual y a través de cuatro puntos de acceso, se ha entregado al público una mascarilla FPP2 de la organización, que debía sustituir la traída de la calle, y también se ha hecho pasar a los asistentes por un punto de gel hidroalcóholico.

La mayoría de los 5.000 asistentes se han realizado entre las 8 y las 16 horas de este mismo sábado un test de antígenos en las tres salas dispuestas para ello (Luz de Gas, Razzmatazz y la Sala Apolo), mientras que los más rezagados han podido hacerlo en el propio Sant Jordi hasta minutos antes de empezar.

De todas las pruebas realizadas, seis han resultado positivas por coronavirus, según la organización.

Todo el control de entrada y de pruebas negativas se ha canalizado a través de una aplicación móvil, casi más importante esta vez que la propia entrada del concierto.

Todo ello ha repercutido en que el concierto empezara treinta minutos tarde, un margen aceptable, según la organización.

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Expertos del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona han tutelado todas las medidas sanitarias para la seguridad del evento, tal y como ocurrió en diciembre con otro concierto piloto de pequeño formato, 500 personas, en la sala Apolo.

En la iniciativa de «Festivales para la Cultura Segura», de la que el concierto de este sábado es la prueba de fuego, han participado todos los directores del Primavera Sound, Sonar, Cruïlla, Canet Rock, Vida o de la promotora The Project, y han contado con el acompañamiento de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.

Dos de los organizadores, Jordi Herreruela y Ventura Barba, han explicado a Efe que para el público del Sant Jordi era «más seguro estar dentro que fuera paseando por la calle o en una terraza».

Las entradas para el concierto de Love of Lesbian de este sábado se agotaron en ocho horas, lo que para los organizadores también da muestras de «las ganas y la ilusión» del público de volver a disfrutar de música en directo.

Love of Lesbian presentará el 16 de abril su último trabajo «V.E.H.N. (Viaje Épico Hacia la Nada)» que si todo va bien esperan poder presentar con una gira ya anunciada por toda España este verano y otoño.

Por Lara Malvesí

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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