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Mercadona sigue apostando por la venta online con la apertura de su cuarta colmena en Alicante

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Juana Roig, directora general de Mercadona Online
Colmena Alicante Mercadona

Mercadona inaugura hoy su cuarta Colmena, almacén exclusivo para la venta online, en la ciudad de Alicante. En ella se han invertido más de 14 millones de euros y se espera contar con una plantilla de 185 personas. La compañía iniciará el nuevo servicio en la zona centro de Alicante e irá ampliando su radio de acción en las próximas semanas hasta llegar a gran parte de la provincia y a la ciudad de Murcia. Con la apertura de esta nueva Colmena, Mercadona estima llegar a los 2 millones en pedidos online anuales.

Todos los clientes de las zonas de reparto en el radio de acción de las Colmenas tienen acceso a la nueva web y app para realizar su compra pudiendo recibirla de 7:00 a 22:00 de lunes a sábado. Mercadona tiene distintos modelos de venta en base a la demanda de los pedidos que hay en cada población, si bien todos los clientes de estas zonas disfrutan de la misma experiencia de compra.

Por un lado, el modelo “Colmenas” atiende a zonas con una alta densidad de pedidos online. La Colmena de Alicante se suma a las otras tres que la compañía tiene operativas en otras ciudades como la de València, en marcha desde 2018; la de Barcelona, desde 2019; y la de Madrid, desde 2020. A ellas habrá que sumar la quinta Colmena de Sevilla que está prevista que abra a lo largo del segundo semestre de este año.

Juana Roig, directora general de Mercadona Online

Por otro lado, también se está desarrollando para las zonas de menor concentración de pedidos, un nuevo modelo de preparación y reparto desde las tiendas físicas. Por ahora este modelo está en marcha en parte de Castellón y Tarragona y está previsto seguir expandiéndolo en más tiendas con el objetivo de hacer llegar la nueva compra online al resto de ciudades.

El equipo de Mercadona Online lo forman 1.600 personas con empleo estable y de calidad, en su mayoría pickers y repartidores. Se han invertido más de 45 millones de euros en la construcción de las cuatro Colmenas actuales y 15 millones de euros en una flota de camiones propios. En 2021 ha incrementado sus ventas hasta los 510 millones de euros, un 40% más que en 2020.

Según Juana Roig, directora general de Mercadona Online, “con la apertura de nuestra cuarta Colmena en Alicante, damos un paso más en nuestra visión de satisfacer a nuestros clientes online en toda España y Portugal. Una vez conseguido el reto de alcanzar la rentabilidad, hoy en día nos enfrentamos al de la expansión. Para ello, el uso de la tecnología es vital”. De hecho, a principios de este mes se abrieron nuevas oficinas de Mercadona para el proyecto online en Madrid con las que se busca incorporar talento al equipo tecnológico, ampliando el acceso a dichos perfiles.

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10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada

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10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada
10 síntomas de que tu edificio necesita una intervención en la fachada

La fachada es mucho más que la carta de presentación de un edificio: es la piel que lo protege frente a la lluvia, el viento, los cambios de temperatura y la contaminación. Cuando empieza a deteriorarse, no solo afecta a la estética, también puede comprometer la seguridad y el confort interior. Si tienes dudas sobre el estado de tu inmueble, conviene que conozcas los síntomas más habituales que indican que ha llegado el momento de intervenir.

Deterioros visibles en el revestimiento

Uno de los primeros avisos suele aparecer en forma de grietas o fisuras. Aunque a simple vista parezcan pequeñas líneas sin importancia, pueden ser consecuencia de movimientos estructurales, dilataciones por cambios de temperatura o problemas de humedad. Si no se actúa a tiempo, estas aberturas permiten la entrada de agua y agravan el deterioro.

También es frecuente observar desconchados o zonas donde el revestimiento se desprende o suena hueco al golpearlo suavemente. Esto indica que el material ha perdido adherencia al soporte y existe riesgo de caída de fragmentos a la vía pública, con el consiguiente peligro para peatones y vecinos. A ello se suman las manchas blanquecinas conocidas como eflorescencias, que aparecen cuando las sales del interior del material salen a la superficie debido a la humedad.

Señales como grietas, fisuras, desconchados o eflorescencias suelen indicar problemas de humedad, dilataciones o pérdida de adherencia del revestimiento. Las intervenciones de rehabilitación de fachada permiten recuperar seguridad y durabilidad, especialmente cuando el deterioro ya es visible en varios paños. Incluso la simple pérdida de color o un acabado envejecido pueden ser síntoma de que la capa protectora ha perdido eficacia frente al agua y la radiación solar.

Problemas relacionados con la humedad y el aislamiento

La humedad es uno de los grandes enemigos de cualquier edificio y muchas veces se manifiesta primero en la fachada. Si detectas manchas en paredes o techos interiores cercanos al exterior, es posible que el agua esté filtrándose a través de juntas deterioradas o fisuras no visibles desde dentro. Estas filtraciones no solo dañan los acabados, sino que pueden afectar a la estructura con el paso del tiempo.

En el exterior, la presencia de verdín o moho en determinadas zonas, especialmente en orientaciones más sombrías, indica acumulación constante de humedad. Además de afectar a la imagen del edificio, esta situación favorece la degradación de los materiales y puede generar problemas de salubridad.

Otro síntoma menos evidente, pero igual de importante, es la pérdida de confort térmico. Si notas que algunas estancias son más frías en invierno o más calurosas en verano, puede existir un problema de aislamiento en la fachada. La aparición de puentes térmicos o el deterioro del sistema aislante incrementa el consumo energético y reduce el bienestar de quienes ocupan el edificio.

Riesgos estructurales y de seguridad

Existen también señales que apuntan a problemas más profundos. Los abombamientos o deformaciones en determinadas zonas de la fachada pueden deberse a acumulación de humedad o fallos en el sistema de anclaje del revestimiento. Este tipo de alteraciones requiere una revisión técnica para evitar desprendimientos.

La oxidación en elementos metálicos como barandillas, anclajes o armaduras es otro indicador de alerta. El óxido reduce la resistencia del metal y, con el tiempo, puede comprometer la estabilidad de los componentes constructivos. Si además ya se han producido desprendimientos o el ayuntamiento ha emitido algún aviso tras una inspección, es fundamental actuar sin demora.

En resumen, identificar estos síntomas a tiempo te permite planificar la intervención con criterio y evitar actuaciones de urgencia mucho más caras. Una evaluación profesional determinará si basta con reparaciones puntuales o si es necesaria una rehabilitación más amplia.

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