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Incendio en la Mezquita de Córdoba: qué ha pasado y cómo está el monumento ahora

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Mezquita de Córdoba
Imágenes del interior de la Mezquita. (Policía Nacional)

Una rápida intervención evita daños mayores en el monumento Patrimonio de la Humanidad

El incendio declarado este viernes por la noche en el interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba ha sido dado por controlado, según han confirmado el alcalde de la ciudad, José María Bellido, y el exobispo de Córdoba, Demetrio Fernández.

“Transmitir a todos los ciudadanos, sobre todo a los cordobeses, que la actuación de los bomberos ha sido muy eficiente y la situación está controlada”, aseguró el regidor.
“El monumento está a salvo”, añadió Fernández, destacando la importancia de la rápida respuesta de los equipos de emergencia.

No hay llamas activas, aunque los bomberos permanecen en el lugar para enfriar la zona y evitar posibles reavivamientos.


El fuego se inició en la capilla de Almanzor

El incendio comenzó alrededor de las 21:15 horas en una capilla de las naves de Almanzor, utilizada como almacén para la maquinaria de mantenimiento del templo. Entre las hipótesis iniciales, se señala como posible origen una barredora mecánica que se encontraba en este espacio.

Aún se desconocen las causas exactas, pero se realizará una inspección exhaustiva a la luz del día para evaluar los daños. Según el alcalde,

“Habrá que evaluarlos con más detalle, pero no va a ser una catástrofe”.

En redes sociales, testigos han compartido imágenes donde se apreciaban las llamas y una columna de humo visible desde varios puntos de la ciudad.


Un monumento milenario con solo tres incendios registrados

La Mezquita-Catedral de Córdoba, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, es uno de los monumentos más visitados de España y un referente mundial del arte islámico.

En sus más de mil años de historia, solo se tienen constancia de tres incendios:

  • 1910: causado por una descarga eléctrica en el cimborrio del crucero.

  • 2001: en el archivo del templo, destruyendo 25 legajos debido a la explosión de aerosoles bajo altas temperaturas.

  • 2025: el siniestro actual, controlado gracias a la intervención inmediata de los bomberos.


Un icono cultural y religioso de Andalucía

Construida en el siglo VIII como mezquita omeya y transformada en catedral cristiana en el siglo XIII tras la Reconquista, la Mezquita-Catedral es un símbolo del legado andalusí y un punto clave del turismo andaluz.

Su valor artístico, histórico y espiritual la convierten en una joya del patrimonio universal, y su preservación es considerada una prioridad tanto a nivel local como internacional.

Mezquita-Catedral de Córdoba: historia, arquitectura y curiosidades del monumento Patrimonio de la Humanidad

La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de los monumentos más emblemáticos de España y un referente indiscutible del arte islámico en Occidente. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, es un lugar donde se fusionan siglos de historia, arte y espiritualidad, reflejando la convivencia y el choque de culturas que marcaron la península ibérica. En su interior conviven el esplendor del estilo omeya y elementos arquitectónicos góticos, renacentistas y barrocos añadidos tras su conversión en catedral cristiana.

Orígenes: de templo visigodo a gran mezquita omeya

El enclave que hoy ocupa la Mezquita-Catedral ha sido un espacio sagrado desde tiempos remotos, dedicado al culto de distintas divinidades. Durante la época visigoda se levantó en este solar la basílica de San Vicente, un templo de planta rectangular que, durante un tiempo, fue compartido por cristianos y musulmanes para sus oficios religiosos.

Con el aumento de la población musulmana en Córdoba, el emir Abderramán I adquirió la totalidad del edificio, derribó la basílica y en el año 785 inició la construcción de la primera mezquita alhama o principal de la ciudad. Algunos elementos visigodos originales aún pueden apreciarse integrados en el primer tramo edificado por Abderramán I.

Estructura y elementos destacados

La gran Mezquita-Catedral se compone de dos zonas principales:

  • El patio o sahn porticado, presidido por el alminar original de Abderramán III, hoy integrado bajo la torre campanario renacentista.

  • La sala de oración o haram, un espectacular espacio interior sustentado por un bosque de más de 850 columnasde mármol, jaspe y granito, que soportan arcos bicolores de dovelas rojas y blancas, creando un efecto visual único en el mundo.

El monumento presenta cinco ampliaciones históricas, cada una correspondiente a un califa o monarca que dejó su huella: desde la expansión de Abderramán II hasta las intervenciones de Almanzor, pasando por la incorporación de capillas y el imponente coro cristiano tras la Reconquista.

De mezquita omeya a catedral cristiana

En 1236, tras la toma de Córdoba por Fernando III el Santo, el templo fue consagrado como catedral, incorporando progresivamente elementos de arquitectura cristiana. Las reformas incluyeron la apertura de capillas, la instalación de un coro de estilo renacentista y decoraciones barrocas que hoy conviven con la estructura original islámica.

Un símbolo cultural y turístico de Andalucía

La Mezquita-Catedral de Córdoba no es solo un edificio histórico, sino un icono cultural que atrae a millones de visitantes cada año. Su mezcla de estilos arquitectónicos, su relevancia religiosa y su valor como testimonio de la historia medieval de España la convierten en una joya del patrimonio universal.

Visitarla permite recorrer más de mil años de historia en un mismo espacio, desde las columnas visigodas hasta los retablos barrocos, pasando por el mihrab ricamente decorado, uno de los más bellos del mundo islámico.

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Mariano Barbacid, el científico que merece todas las portadas por acercarnos a la cura del cáncer

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Mariano Barbacid
Mariano Barbacid-CNIO

En un panorama mediático dominado con frecuencia por lo superficial, el nombre de Mariano Barbacid ha irrumpido con la fuerza de los logros que cambian el rumbo de la ciencia. El investigador español ha conseguido, junto a su equipo, eliminar el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en modelos animales, un avance sin precedentes que abre una vía real de esperanza frente a uno de los tumores más agresivos y letales.

Figuras como la suya son las que merecen ocupar portadas, titulares y espacios de reconocimiento. No por el impacto fugaz de la actualidad, sino por una trayectoria científica que lleva décadas ampliando los límites del conocimiento y acercando soluciones reales a millones de personas.

Un hito científico frente al cáncer de páncreas

El equipo liderado por Mariano Barbacid ha desarrollado una estrategia de triple terapia basada en la combinación de tres fármacos que ha logrado erradicar por completo los tumores de páncreas en animales de experimentación. Los resultados son especialmente relevantes porque no solo eliminan el tumor, sino que evitan su reaparición durante largos periodos y sin efectos secundarios significativos.

Este avance supone un paso decisivo en la investigación oncológica y refuerza la importancia de apostar por la ciencia básica y traslacional como única vía para transformar el pronóstico de enfermedades hasta ahora casi incurables.

Director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO

Mariano Barbacid es director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una de las instituciones de referencia en investigación contra el cáncer a nivel internacional. Desde allí, lidera proyectos centrados en entender cómo se inicia, progresa y se mantiene el cáncer a nivel molecular.

Su nombre está ligado a algunos de los descubrimientos más importantes de la oncología moderna. Fue uno de los pioneros mundiales en identificar genes relacionados con el cáncer y en establecer las bases moleculares de la enfermedad.

De la Universidad Complutense a la élite científica mundial

Nacido en Madrid en 1949, Mariano Barbacid inició su formación en Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en 1974 en el Instituto de Biología Celular del CSIC. Su tesis doctoral, dirigida por David Vázquez, marcó el inicio de una carrera científica excepcional.

Entre 1974 y 1978 realizó una estancia postdoctoral en el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH, en Bethesda (Estados Unidos). Allí creó su propio grupo de investigación y comenzó a centrarse en la biología molecular de los virus causantes de sarcomas. En 1982 aisló y clonó el primer oncogén humano, identificado posteriormente como una mutación del proto-oncogén H-ras, un hallazgo que revolucionó la oncología molecular.

Más de 170 publicaciones y un reconocimiento internacional

A lo largo de su carrera, Barbacid ha firmado más de 170 publicaciones científicas en revistas de máximo impacto y ha recibido numerosos premios y distinciones. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y miembro de la EMBO desde 1996.

En 1998 regresó a España para crear y dirigir el CNIO, un proyecto que consolidó la investigación oncológica española en el mapa científico internacional.

Padre de dos hijas y comprometido con el futuro

Aunque siempre ha mantenido su vida privada en un discreto segundo plano, se sabe que Mariano Barbacid es padre de dos hijas y que su familia es una de sus principales motivaciones. En diversas entrevistas ha insistido en que invertir en investigación es la única manera de garantizar que las próximas generaciones puedan vivir en un mundo donde el cáncer tenga tratamiento y, algún día, cura.

En 2024 hizo público su compromiso de destinar parte de su legado económico a la investigación contra el cáncer, convencido de que solo la ciencia puede ofrecer soluciones reales y duraderas.

El origen humilde de una vocación extraordinaria

Hijo único de un zapatero del barrio madrileño de Chamberí, Mariano Barbacid ha recordado en más de una ocasión cómo el apoyo de sus padres fue clave para que pudiera centrarse en sus estudios. Una profesora, madre de un amigo, despertó en él desde niño la curiosidad por descubrir lo desconocido y sembró la semilla de su vocación científica.

Esa combinación de origen humilde, esfuerzo constante y pasión por el conocimiento ha definido una carrera ejemplar.

Un referente que debería marcar la agenda pública

La historia de Mariano Barbacid es la prueba de que la investigación salva vidas, aunque sus resultados no siempre sean inmediatos. Científicos como él representan el verdadero progreso de una sociedad y merecen reconocimiento, inversión y visibilidad.

Porque si hay nombres que deberían ocupar todas las portadas, son los de quienes dedican su vida a combatir enfermedades, ampliar el conocimiento y ofrecer esperanza real a millones de personas. Y en esa lista, Mariano Barbacid ocupa un lugar indiscutible.

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