La exconsellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, ha abandonado este lunes el juzgado de Catarroja tras mantener un careo judicial con José Manuel Cuenca, exjefe de gabinete del expresidente de la Generalitat Carlos Mazón. Su salida ha estado marcada por un ambiente de máxima tensión, gritos de “asesina” y un fuerte despliegue de la Guardia Civil.
En ese contexto, Pradas ha sorprendido al acercarse a las víctimas de la dana que se concentraban a las puertas del juzgado para pedirles una reunión y reclamar que la escuchen. “Estoy con vosotras. Hoy lo he contado todo”, ha asegurado.
El acercamiento a las víctimas y la petición de una reunión
A la salida del edificio judicial, Pradas se ha dirigido directamente a Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación Víctimas Mortales de la Dana, para expresarle su deseo de mantener un encuentro. “Rosa, ¿hablamos? Algún día me gustaría hablar con vosotras”, le ha dicho, a lo que Álvarez ha respondido que lo valorarán.
Durante ese breve intercambio, algunas víctimas le han reclamado que donde debía hablar era “en el juzgado”. Pradas ha respondido con firmeza: “Ya lo he hecho. He dicho la verdad. Hoy he querido contarlo todo y lo he contado todo”.
La exconsellera ha insistido en que ha ampliado su declaración más allá del objeto del careo “por las víctimas” y ha pedido que también la escuchen a ella. “No quiero ocultar nada. He dado la cara desde el principio”, ha remarcado ante los medios.
Una salida entre gritos, pancartas y reproches
Mientras Pradas se dirigía a su vehículo escoltada por agentes, varias personas la han seguido con pancartas y fotografías de familiares fallecidos en la riada. Entre gritos de “mentirosa”, “sinvergüenza” y “míranos a los ojos”, una de las víctimas ha clamado: “La alegría se ha ido de mi casa”.
Los reproches han sido constantes y muy duros. “Vete a llorar a tu casa”, “lo habéis hecho mal y tarde” o “no sabes gestionar”, han sido algunas de las frases que se han escuchado en un ambiente de gran carga emocional.
Pradas defiende su actuación y señala a Presidencia
En declaraciones posteriores, Pradas ha afirmado que de su testimonio se desprende que informó “de todo” a Presidencia durante el día de la dana y que Cuenca le pidió que no llamara directamente a Mazón porque estaba “de actos”. Según su versión, él ha intentado contradecirla, algo que ella ha negado rotundamente.
También ha subrayado que no esperó instrucciones del entonces presidente para tomar decisiones y que el confinamiento “se podía hacer”. “Me intentaron persuadir, pero no caí”, ha afirmado, insistiendo en que actuó con autonomía.
Preguntada por una posible responsabilidad de Mazón en la gestión de la emergencia, Pradas ha evitado pronunciarse: “Lo determinará la justicia”.
La salida de Cuenca y el momento más tenso
Antes que Pradas ha abandonado el juzgado José Manuel Cuenca, también entre gritos de “asesino” y “sinvergüenza”. Durante su salida escoltada, ha recibido el golpe de una pancarta mientras caminaba hacia su vehículo.
Cuenca, preguntado por el reseteo de su teléfono móvil tras la dana, se ha limitado a responder que ha acudido “a colaborar por tercera vez” y que ya ha dado explicaciones en sede judicial.
Las víctimas denuncian un “lavado de imagen”
Desde la Asociación Víctimas Mortales de la Dana, Rosa Álvarez ha mostrado un profundo escepticismo ante el gesto de Pradas. A su juicio, se trata de una acción calculada: “Está muy cerca de sentarse en el banquillo y es lógico que ahora nos tenga presentes”.
Álvarez ha denunciado que la exconsellera ha intentado “hacerse la víctima” y ha advertido que las familias no permitirán ser utilizadas. “Si nos reunimos será solo si es beneficioso para la causa y para las familias, nunca por un cálculo político”, ha afirmado.
“Quiere lavar su imagen”, denuncian familiares de fallecidos
En la misma línea se ha expresado Toñi García, cuya hija y marido murieron en Benetússer. García ha acusado a Pradas de “actuar” para lavar su imagen y ha lamentado que nadie de la Generalitat se haya interesado por las víctimas en estos meses.
“Llevas 231 personas a tus espaldas. No sé ni cómo duermes”, le ha reprochado, justificando la dureza de los gritos como una reacción al dolor acumulado. Pese a todo, ha asegurado que confían “plenamente en la jueza” y en que la instrucción llegue a buen término.
“Que diga la verdad y que la responsabilidad sea compartida”
Rosa Álvarez ha concluido reclamando que Pradas diga “toda la verdad” y que no cargue en solitario con una responsabilidad que, a su juicio, es compartida. “Esa tarde, Cuenca era la correa de transmisión entre Mazón y ella. Fueron responsables de que no se confinara”, ha sostenido.
Además, ha cuestionado la capacidad de Pradas para dirigir Emergencias y ha asegurado que “tenía miedo de tomar decisiones por sí misma”. Para las víctimas, el objetivo es claro: que las responsabilidades se depuren en los tribunales y que la justicia actúe “donde tiene que actuar”.
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