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Muere el actor Juli Mira

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Muere el actor Juli Mira
El actor Juli Mira (Alcoi, 1949). EFE/Natxo Frances

Alicante, 13 ene (OFFICIAL PRESS-EFE).- El actor alicantino Juli Mira ha fallecido esta madrugada a los 75 años de edad, según ha informado el Ayuntamiento de Alcoy (Alicante), de donde era natural.

Mira alternó el doblaje, el cine, el teatro y la televisión a lo largo de su trayectoria, y en 2021 recibió la distinción de la Generalitat Valenciana al Mérito Cultural.

El Ayuntamiento de Alcoy ha trasladado su apoyo y solidaridad a la familia, amigos y compañeros del actor y ha informado de que la capilla ardiente estará instalada en el Tanatorio San Jorge a partir de las 12:00 horas.

Las muestras de condolencia se están sucediendo en las redes sociales desde primera hora de la mañana “un día muy triste, nos ha dejado Juli Mira, un gran actor, un gran alcoyano y un gran amigo. Juli Mira se labró su prolífica trayectoria a base de esfuerzo, mostrando no sólo una gran calidad interpretativa que le ha hecho recibir numerosos reconocimientos, sino también una gran calidad humana, siendo una persona muy querida y respetada por todas las personas que hemos conocido. ¡Adiós amigo!”, ha destacado en redes sociales el alcalde; Toni Francés. Descanse en Paz.

Muere el actor Juli Mira

Uno de los actores más sólidos del panorama interpretativo valenciano. A lo largo de una intensa y dilatada trayectoria, ha alternado el doblaje, el cine, el teatro y la televisión. En 2021 la Generalitat le otorgó la distinción al Mérito Cultural. Así mismo, el Ayuntamiento de Alcoy lo reconoció con el premio 9 de Octubre 2022.

A lo largo de su trayectoria ha interpretado personajes, como protagonista o secundario, en numerosas películas, series de televisión y telefilms. Prototipo de actor autodidacto, sus innatas calidades expresivas y su innegable magnetismo en escena le han permitido desarrollar un amplio registro interpretativo en producciones adscritas a todo tipo de géneros. Su afición interpretativa empezó a aflorar en su etapa estudiantil, cuando hace sus primeros pasos como actor aficionado en el grupo de teatro Assalla. Posteriormente, forma parte del grupo teatral La Cazuela, entidad fundamental de las artes escénicas en Alcoy con la cual debuta en 1972 con El retablo del flautista, publicada por Jordi Teixidor en 1968.

Su trayectoria cinematográfica

En 1978 realizó su primera incursión en el cine, con ‘La portentosa vida del padre Vicent’. Y, desde entonces, ha tenido una presencia constante en películas y series de televisión, donde ha destacado en papeles como el de Blasco Ibáñez en el telefilm ‘Cartas de Sorolla’ para la Televisión Valenciana y últimamente en la serie Desenterrados.

Hay que señalar que Juli Mira también ha participado en películas como ‘Gracias por la propina’ (1996) de Francesc Bellmunt, ‘El mar’ (1999) de Agustí Villaronga, ‘La isla del holandés’ (2000) de Sigfrid Monleón, ‘Las voces de la noche’ (2002) de Salvador García o ‘Nos vemos mañana’, de Xavier Berraondo.

El actor también tenía una gran vinculación en su ciudad, Alcoy, festero de la hiló Domingo Miques, además ayudó el Embajador real a transmitir el mensaje de los Reyes de Orients en 2015.

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El palacio en el que nacieron las Fallas

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palacio en el que nacieron las Fallas
Foto: Hugo Román

El palacio en el que nacieron las Fallas es uno de los lugares más desconocidos por la mayoría de los valencianos y guarda en sus paredes los orígenes de nuestra historia, nuestra tradición y de la fiesta de las Fallas.

Ajeno a las miradas de muchos que pasan junto a él, en el barrio de Velluters, se levanta el Palacio Balmes, edificio del siglo XV construido sobre unos cimientos del siglo XIII, un lugar único en la ciudad por ser el lugar donde empezó todo, el lugar donde nacía el Gremio de Maestros Carpinteros.

El origen

El origen de este antiguo gremio se remonta a la conquista de la ciudad de València por el rey Jaime I el Conquistador, cuando articula la ordenación gremial valenciana, que recoge en un principio a carpinteros, pero también los oficios de imagineros, pintores y un pequeño grupo relacionados con los «menesters» de la carpintería.

Según documentos, es el 17 de enero de 1242,  cuando el Llibre del Repartiment asigna a Guillem Francolí, maestro carpintero, dos talleres delante de la Iglesia de San Martín de València. Esa parroquia es el sitio donde se instalan obradores de otros artesanos de la madera convirtiéndose en sede gremial. Es en 1479, cuando los propios artesanos de la madera valencianos levantan el Palacio Balmes para llevar a cabo las reuniones de la “Confraria e ofici dels fusters”.

Cabe destacar a modo de curiosidad que su santo patrón era San Lucas, médico de profesión; y que no será hasta el año 1497 cuando el rey Fernando el Católico permita el cambio del patronazgo pasando a ser San José el nuevo patrón del gremio de carpinteros.

Palacio en el que nacieron las fallas:

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En el siglo XVIII se renuevan las ordenanzas del ‘Gremi de Fusters’ por medio de una Real Cédula del Consejo de Castilla y 60 carpinteros del gremio de València vuelven a reconstruir el antiguo palacio de la calle Balmes realizando entre todos una verdadera joya de arte en su interior, el artesonado de madera que decora sus techos elaborando cada uno de ellos los 60 cajones que lo forman. Obra suya es también otros elementos de madera que todavía se conservan en el edificio.

Los primeros datos que se tienen sobre el lugar indican que sobre cimientos del siglo XIII se edificó una ermita ya en el siglo XV que fue ampliándose durante los años. El palacio es de planta rectangular y se accede a través del zaguán. En su portada adintelada se puede observar en el centro esculpidos en la piedra los siguientes elementos propios del arte de la carpintería como son un tintero sobre un libro, una escuadra, una regla y un compás. Si seguimos recorriendo con la mirada veremos en los ángulos que forman la portada una sierra en uno de ellos y en el otro ángulo una especie de hacha (azuela) de carpintero. También en cada uno de los ángulos de la casa podemos ver más pistas en piedra sobre los orígenes del edificio en el interior de un escudo en piedra, un cartabón y una especie de punzón, propios del trabajo de la carpintería.

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En su interior a través de un gran zaguán se accede a las distintas dependencias. Por una escalera se accede a la planta noble donde se encuentra la sala de juntas y la capilla. En la sala de reuniones de planta rectangular de 8 x 20 metros, nos encontramos con el artesonado de 60 casetones realizado cada uno por 60 maestros carpinteros a modo tal vez de firma, de sello distintivo lo que le proporciona cierta singularidad al conjunto. Por debajo del artesonado corre un friso también de madera del siglo XV.

La fachada trasera mezcla el edificio originario con elementos añadidos en las últimas reforma, como son las ventanas. Aún así se puede apreciar la división en dos secciones horizontales de distinto tamaño separadas por una moldura y en la parte superior una bella galería formada por 18 arquillos de medio punto que recorren la construcción por debajo del alero de madera.

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Oculto en esa fachada por el vandalismo de las pintadas que lamentablemente inundan el bello palacio podemos leer la siguiente placa:

«Al Excelentísimo señor Don Amalio Gimeno y Cabañas socio de merito de esta sociedad ministro de Marina y ex ministro de Instrucción Pública y Bellas artes con su protección se habilitó este local para escuelas Graduadas la Sociedad de Instructiva de Maestros Carpinteros perpetua gratitud a su ilustre bienhechor 19 marzo de 1913»

Foto: Hugo Román

 

En la actualidad el edificio está gestionado por una empresa privada destinada a la celebración de actividades culturales y eventos públicos y privados.

De las manos de aquel gremio que levantó ese edificio hace ya siglos dependía la vida de la ciudad ya que su oficio permitía la construcción de las casas, embarcaciones, herramientas, utensilios, recipientes y objetos de uso cotidiano, así como tallas de madera. Los más talentosos serían los encargados de dar forma a aquellas primigenias fallas, siendo el origen de nuestra fiesta grande.

De sus manos, de ese edificio hoy desconocido, nació el alma de nuestra ciudad.

 

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