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El Museo del Turrón abre una sede en Madrid

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El Museo del Turrón abre una sede en Madrid coincidiendo con el día mundial de este dulce

El Museo del Turrón ha inaugurado este martes una nueva sede en Madrid  coincidiendo con la celebración del día mundial de este dulce, han informado los impulsores de esta iniciativa, la familia Sirvent, originaria de Jijona (Alicante) y vinculada a la elaboración turronera desde 1725.

La sede madrileña de este museo, que guía al visitante a lo largo de los más de 500 años de historia del turrón, está ubicada en Casa 1880, en el número 18 de la céntrica calle del Arenal, y podrá visitarse durante todo el año.

Con un cariz interactivo, la ruta por la exposición se inicia a través de un túnel revestido por la flor del almendro, donde los sonidos y aromas buscan transportar al visitante a un campo de cultivo del fruto seco.

Se detiene después en los primeros utensilios que intervinieron en la fabricación del turrón, en los usos y costumbres de cada época a través de la vestimenta tradicional, y concluye haciendo partícipe al visitante de una historia que continúa escribiéndose.

Museo del Turrón en Madrid

El objetivo es dar a conocer la procedencia del turrón, el modo de elaboración y algunas curiosidades, según han expresado los impulsores de la iniciativa.

Los primeros visitantes han podido disfrutar, de manos de una experta repostera, degustaciones de pan de Kalamata con turrón, aceite y sal, quemado de turrón de yema en directo, elaboración de crepes con relleno de turrón y tablas de productos clásicos y las novedades más dulces para esta próxima navidad.

El Museo del Turrón de Madrid se une desde esta jornada a los ya existentes en Jijona (Alicante) y Toledo, espacios expositivos a los que se suman los 13 puntos de venta propios, tres de ellos en Madrid, a través de los que la familia Sirvent comercializa sus marcas de turrón 1880, El Lobo y Doña Jimena.

Este 2023 es el tercer año consecutivo que se celebra el Día Mundial del Turrón, en trámite de ser reconocido por la Unesco, según la familia Sirvent.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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