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Oltra: Reducir la jornada laboral a 4 días es una medida «profundamente feminista»

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Oltra: Reducir la jornada laboral a 4 días es una medida "profundamente feminista"
La vicepresidenta la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, en la jornada sobre la semana laboral de 23 horas. EFE/ Manuel Bruque
València, 27 may (OFFICIAL PRESS- EFE).- La vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra, ha afirmado que la reducción de la jornada laboral a 32 horas manteniendo el salario es una medida «profundamente feminista», que permite «corregir desigualdades forjadas por la división sexual del trabajo, base de la sociedad patriarcal».

Oltra ha participado este viernes en la primera cumbre internacional sobre la jornada laboral de cuatro días, junto con la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, donde ha reivindicado que en la agenda política del siglo XXI «el derecho al tiempo ocupa un papel central».

La reducción de la jornada laboral «debe formar parte de la respuesta justa para afrontar la realidad del trabajo en la actualidad, la lucha contra el cambio climático, la igualdad entre mujeres y hombres, la desafección política y el aislamiento social en una sociedad hiperconectada», ha manifestado.

Oltra ha sostenido que reducir la jornada laboral manteniendo el salario es una medida «profundamente feminista» porque supone «poner la vida, en todas sus dimensiones, en el centro», y porque permite superar desigualdades laborales históricas entre hombres y mujeres.

A su juicio, a pesar de que la equiparación de los permisos de nacimiento y adopción entre mujeres y hombres ha supuesto «un avance histórico», ahora se debe avanzar en su «irrenunciabilidad», y ha explicado que después del permiso de nacimiento, adopción o acogimiento «hay un 38 % de mujeres que se acogen a alguna medida de reducción de la jornada, mientras que solamente lo hacen un 4% de los padres».

La vicepresidenta se ha mostrado convencida de que reducir la jornada laboral «beneficiará a estas mujeres que hoy lo hacen perdiendo poder adquisitivo, libertad y renunciando a mejoras laborales en el futuro. Pero también mejorará la vida de los hombres que podrán dedicar el tiempo liberado a la crianza, los cuidados y otro tipo de actividades a las que hoy el patriarcado les niega».

Oltra se ha mostrado convencida de que la reconstrucción tras la pandemia «es una oportunidad perfecta para imaginar y construir un mundo diferente» se pueda, que lleve aparejado una transformación del modelo productivo donde se pueda «trabajar menos para vivir más».

La propuesta de reducción del tiempo del trabajo requiere «un debate serio, honesto y sin apriorismos», en el que se tengan en cuenta los datos, pero también «la empatía y los vínculos sociales, porque «no hay economía sin econovida», ha declarado.

La vicepresidenta ha apuntado que mientras en el año 2000 la riqueza personal de los «milmillonarios» equivalía al 4,4 % del PIB mundial, en 2021 esta cifra había crecido hasta un 14 % y a pesar de ello «siguen siendo las rentas del trabajo quienes sostienen el Estado y sus servicios públicos», ya que el 75 % de la recaudación tributaria procede del esfuerzo de las familias trabajadoras.

Estos datos, a su juicio, evidencian que ha llegado el momento «de dejar de perder la vida en una partida trucada y negociar colectivamente otras normas de convivencia, justicia fiscal, políticas pre-distributivas que fomenten la igualdad de cuna, como puedan ser la renta básica universal o la herencia para todas, universalidad de los servicios públicos, poder en la negociación colectiva y reducción de la jornada laboral».

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VÍDEO| Así se vivió el momento del reventón térmico en el Medusa Festival

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reventón térmico en el Medusa Festival

Cullera (Valencia), 13 ago (OFFICIAL PRESS- EFE).- El sonido de las ambulancias acalló a las cuatro de la mañana el del «techno» que dominaba el recinto del Medusa Festival, donde el vendaval y el polvo había desconcertado primero y cegado después a miles de jóvenes tras una tormenta seca e infernal que les ha marcado ya para siempre.

«¡Esto no es el Medusa, es la película de Jumanji!», gritaban muchos de ellos recordando el caos provocado por un juego maldito que desataba tempestades, liberaba animales y causaba desastres desde la jungla. Pero no era una película, estaban junto a la playa de Cullera y esa tormenta dejó un muerto y cuarenta heridos.

Los «meduseros» esperaban esta edición como agua de mayo pero esta madrugada se marcharon del festival, desalojados por las fuerzas de seguridad, entre lágrimas y muy descontentos con la organización, mientras el camping, con capacidad para 12.000 personas, quedaba sin desalojar pero ofreciendo una imagen de desbordamiento y descontrol.

Los jóvenes se encontraban en pleno auge de la primera jornada grande del festival cuando a las cuatro de la mañana notaron cómo unas gotas de agua y el viento cálido de poniente les impedía ver lo que tenían ante sus ojos, sin llegarse a imaginar que acto seguido se desprendería parte del escenario principal, el letrero de los baños de pago, de la noria y de una de las barras de bebida.

Además, el apagón durante el transcurso de la actuación del DJ Yellow Elow y Brian Van Andel les convenció de que algo no iba bien y empezó a cundir la alarma entre los asistentes. El reventón térmico se había producido.

Reventón térmico en el Medusa Festival

Las ambulancias comenzaron a llegar, las lágrimas y los gritos de desesperación predominaban en el rostro de muchos jóvenes al percatarse de que alguno de sus amigos se encontraba debajo de los carteles que se habían desprendido.

La noria -uno de los reclamos más vistosos de la edición de este año- se paralizó, al igual que el resto de actuaciones que estaban en directo en los otros escenarios, mientras empezaban a formarse aglomeraciones en torno a los heridos.

Los equipos sanitarios no daban abasto; allá donde miraras había equipos del SAMU haciendo reanimaciones cardiopulmonares, entre otras actuaciones, a los afectados, y los equipos de la Guardia Civil actuaron rápidamente pidiendo «por favor» que se desalojara el festival.

«¡Esto no es el Medusa, es la película de Jumanji!»

Pero no todo fue sobre ruedas, pues miles de jóvenes invadían las calles del recinto interno del festival por el nerviosismo que les causaba la situación, impidiendo el paso a las ambulancias y generando más tensión entre las fuerzas de seguridad.

Los jóvenes se encontraban desconcertados y no sabían qué hacer; a quienes estaban alojados en el camping se les obligó a que se fueran a sus tiendas, pero muchos de ellos se encontraron con la sorpresa de que se les habían volado y no tenían dónde estar, y muchos aún están esperando una respuesta por parte de la organización.

Además muchos de ellos no pudieron contener su impotencia, se mostraban descontentos y aseguraban que la organización se había centrado demasiado en los pinchazos -que había centrado el gran despliegue de seguridad de este año en busca de jeringuillas, pinchos y sustancias químicas con que cometerlos- y había dejado a un lado la seguridad de las infraestructuras del recinto.

Y también se les oía gritar: «¡Esto no es el Medusa, esto es Jumanji!», «¡estar tres años esperando para que ahora cancelen el festival!» y, sobre todo, «¡menuda organización de mierda!».

María del Mar Benlloch

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