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¿Cuánto tiempo de espera hay para una operación en la Seguridad Social?

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¿Cuánto tiempo de espera hay para una operación en la Seguridad Social?-FACUA
La lista de espera quirúrgica alcanzan un récord histórico con 849.535 pacientes a 31 de diciembre de 2023, 56.014 más que un año antes, y 128 días de espera de media, ocho más que a finales de 2022. Pero, ¿cuál es el tiempo de espera para someterse a una operación de la Seguridad Social?

Según el indicador de listas de espera en el Sistema Nacional de Salud (SNS) publicado este martes y referido al año pasado en su conjunto, el 24,3 % de los pacientes espera más de seis meses para ser operado en la sanidad pública siendo la neurocirugía con el 42,4 % y la cirugía plástica, 40,8 %, las especialidades que encabezan esta demora de medio año.

Tenemos un tiempo medio de espera de 128 días

Encabezando el ranking está la Comunidad de Madrid, que aunque ha incrementado sus días, sigue presentando la menor espera: 51 días. Le siguen País Vasco (63), Galicia (67), Comunidad Valenciana (88), Comunidad Foral de Navarra (94), Melilla (97), Asturias (98), Castilla-La Mancha (102), La Rioja (106), Murcia (106), Castilla y León (116), Ceuta (124), Baleares (125), Cataluña (138), Aragón (146), Canarias (147), Cantabria (173) y Extremadura (181).

Asimismo, observamos que, en promedio, el 24,3% de los pacientes esperan más de seis meses para ser atendidos. Esta cifra ha aumentado significativamente en el último semestre, ya que en junio era del 17,4% (un incremento de casi el 7%). Sin embargo, varias comunidades están por debajo de esta media.

La Comunidad de Madrid sería la que menos días de espera presenta

Por ejemplo, la Comunidad de Madrid tiene el porcentaje más bajo de pacientes en espera por más de seis meses, con solo un 0,8%. Le siguen País Vasco (2,5%), Galicia (2,7%), Castilla-La Mancha (11,6%), Asturias (13,3%), Melilla (13,7%), Comunidad Valenciana (15,2%), Comunidad Foral de Navarra (15,3%), Murcia (19,8%), Baleares (21,5%), La Rioja (21,6%) y Castilla y León (23,4%).

Por el contrario, por encima del promedio nacional de espera de más de seis meses, tenemos a Ceuta (25,4%), Canarias (27,6%), Aragón (27,7%), Cataluña (29,9%), Extremadura (35,3%), Andalucía (38%) y Cantabria (38,9%).

Las especialidades con más espera

Traumatología, oftalmología y cirugía general se mantienen, al igual que en 2022, como las especialidades con más pacientes en lista de espera, seguido de urología y otorrinolaringología.

Extremadura y Andalucía registran las listas de espera más largas

Por comunidades autónomas, Extremadura es la que tiene mayor tiempo medio de espera (181 días), seguido de Andalucía (174), Cantabria (173), Canarias (147), Aragón (146) y Cataluña (138).

La Comunidad de Madrid contabiliza el tiempo medio de espera más bajo (51 días), junto al País Vasco (61), Galicia (63) y Comunidad Valenciana (88). Respecto a pacientes que esperan más de seis meses para ser intervenidos, Cantabria ocupa el primer lugar con un 38,9 % por delante de Andalucía, 38 % y Extremadura, 35,3 %.

País Vasco es la comunidad donde menos pacientes esperan seis meses, solo el 2,5 % seguido de Galicia, con el 2,7 %, como refleja el siguiente gráfico.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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