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Un concursante de MHYV irá a la cárcel al perder una suspensión de condena

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Archivo/EFE/ Juan Carlos Cádenas

El Juzgado de lo Penal número 13 de Valencia ha revocado el beneficio de la suspensión de los 9 meses de prisión a los que fue condenado por maltrato animal un concursante del programa televisivo «Mujeres, Hombres y Viceversa», por ser de nuevo condenado por violencia machista, lo que le obliga a cumplir la pena.

Según el auto hecho público este martes, Javi C. obtuvo el beneficio de la suspensión de esa pena durante un plazo de tres años, condicionado, entre otras cosas, a que no volviera a cometer ningún delito, pero tras ser condenado el pasado mes de abril por un delito de maltrato, la Fiscalía emitió un informe en el sentido de «no interesar la revocación de la suspensión otorgada en su día».

El concursante fue condenado también a dos años y medio de prohibición de tener animales y la obligación de seguir un curso de reeducación de seis meses, además del pago de las costas, después de haber asumido la pena por haber dejado que su perro muriera de hambre.

La Audiencia de Valencia, que firmó la condena, decidió que no ingresara en prisión, a pesar de tener otra condena anterior por violencia machista, siempre que siguiera el citado curso de reeducación y no volviera a cometer un delito.

El auto estima que «al cometer ese nuevo delito dentro del periodo de suspensión, pese a que las penas impuestas no sean de prisión, se considera que el penado ha incumplido gravemente la condición a la que se supeditó el mantenimiento del beneficio en su día concedido».

«Por ello procede dejar sin efecto el beneficio de suspensión otorgado y ello por estimar que el hecho de haber cometido otro delito, despreciando la oportunidad que se le concedió de no entrar en prisión, pone de manifiesto que la expectativa en la que se fundaba la decisión de suspensión adoptada en su día ya no puede ser mantenida», añade.

Por ello, el juzgado revoca el beneficio de la suspensión de la ejecución de la pena de 9 meses de prisión, «de modo que deberá cumplir aquella en sus propios términos».

La Fiscalía de Medio Ambiente de Valencia pedía una pena de 18 meses de cárcel por haber dejado morir de hambre a su perro, durante el verano de 2016, cuando Javier viajó durante dos meses a Ibiza y dejó el animal, según su versión, a cargo de un amigo.

Cuando regresó de las vacaciones, encontró al animal en un estado deplorable y lo llevó, sin dar su identidad verdadera, a un centro de protección de animales de Paterna (Valencia), que pudo comprobar que el estado del animal era tan funesto que no resultaba posible otra alternativa que el sacrificio.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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