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Cultura

Un técnico de montaje confiesa ser el ladrón de las joyas de los Goya: «Pensé que eran baratijas»

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Un técnico de montaje ha confesado ante la Policía Nacional ser el autor del robo de las joyas por valor de 30.000 euros que fueron sustraídas de un cuarto durante la ceremonia de los Premios Goya de la Academia de Cine celebrada el pasado 4 de febrero, según ha informado un portavoz de la Jefatura Superior de Madrid.

Al parecer se trata de un hombre de 50 años sin antecedentes que este mismo jueves se ha personado en la Comisaría de San Blas, donde la organización había interpuesto la denuncia, han precisado fuentes policiales.

El hombre, que ha ido a la comisaría acompañado por un jefe de producción de la gala, ha confesado que se llevó las joyas de la marca Suárez al verlas en el cuarto junto al escenario del que desaparecieron la noche del sábado 4 de febrero, al pensar que no tendrían tanto valor. «Pensé que eran baratijas», precisan que explicó.

La Policía Nacional centró su primera línea de investigación en un trabajador desde el primer momento. Concretamente, se centraron en el análisis de las cámaras de seguridad del Hotel Marriott Auditórium, en la avenida de Aragón de Madrid, donde se celebró la 31º gala de los Premios Goya.

Las joyas sustraídas eran relojes, una sortija, unos pendientes y unos gemelos, y estaban depositadas en cajas correspondientes al departamento de vestuario sin medidas de seguridad especiales.

La denuncia del robo fue interpuesta a primera hora de la tarde del lunes por el jefe de producción de la Academia. Según la denuncia, fue durante el recuento de la ropa y las joyas prestadas por diferentes marcas cuando se percataron de que faltaba este lote.

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Cultura

Biffy Clyro desata una noche de puro rock en el Auditorio Roig Arena de València

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La banda escocesa ofrece un concierto lleno de contrastes, alternando descargas de rock contundente con baladas cargadas de emoción

València, 3 de febrero de 2026Biffy Clyro ha firmado este martes una de las noches de rock más intensas de la temporada en el Auditorio Roig Arena, donde ha vuelto a demostrar por qué es una de las bandas más influyentes del rock contemporáneo. El trío escocés ha desplegado un directo vibrante, repleto de contrastes sonoros y emocionales, ante un público entregado desde el primer acorde.

La formación liderada por Simon Neil (voz y guitarra) junto a los hermanos Ben y James Johnston atraviesa una etapa especial en esta gira. La ausencia temporal de James Johnston, apartado de los escenarios por motivos de salud, ha sido cubierta por Naomi Macleod, que ha asumido el bajo con solvencia y presencia escénica, aportando solidez al sonido del grupo sin perder su esencia.

Un arranque cargado de energía

Antes de la salida de Biffy Clyro, el público pudo disfrutar del directo de Bartees Strange, que calentó la sala con su propuesta de indie rock. Minutos después, la banda escocesa irrumpió en el escenario con la fuerza de “A Little Love”, uno de los temas destacados de su reciente álbum Futique, muy bien recibido por la crítica.

El arranque continuó con “Hunting Season” y “That Golden Rule”, una combinación explosiva que marcó el tono inicial del concierto, dominado por riffs potentes y una ejecución impecable.

De la furia eléctrica a la emoción más íntima

Tras el impacto inicial, Biffy Clyro dio paso a un registro más introspectivo con “Shot One” y la aclamada “Space”, una de las baladas más queridas por sus seguidores. La respuesta del público fue inmediata, acompañando cada verso en una atmósfera cargada de emoción.

La electricidad regresó con “Wolves of Winter” y “Tiny Indoor Fireworks”, para volver a bajar las revoluciones con “Goodbye”. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con “Friendshipping”, que Simon Neil dedicó expresamente a James Johnston, arrancando una ovación unánime del auditorio.

Un tramo final apoteósico

El concierto avanzó hacia su fase más coral con “Biblical”, “A Thousand and One” y “Different People”, hasta alcanzar uno de los puntos álgidos con “A Hunger in Your Haunt”, coreada con fuerza por todo el recinto. La intensidad continuó con “Black Chandelier”, un tema que creció en energía hasta un estribillo celebrado por el público.

El reconocimiento inmediato de los primeros acordes de “Mountains” desató uno de los momentos más eufóricos de la noche. Después, la banda volvió a la intimidad con “Two People in Love” y “Machines”, equilibrando la intensidad emocional del concierto.

El cierre fue una auténtica celebración del rock con “The Captain”, donde la banda exhibió su excelencia instrumental, seguida de “Living Is a Problem Because Everything Dies” y “Bubbles”. Finalmente, “Many of Horror” puso el broche de oro a una noche inolvidable, confirmando a Biffy Clyro como una de las grandes referencias del rock actual.

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