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Acuerdo por «la mínima presencialidad en la docencia durante febrero» en las universidades públicas valencianas

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Universidad Politécnica de Valencia. EFE/Biel Aliño/Archivo

Alicante, 26 ene (EFE).- La Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital y las rectoras y rectores de las universidades públicas valencianas han acordado que durante febrero haya mínima presencialidad en la docencia, al tiempo que quedan aseguradas las prácticas que tengan que desarrollarse de forma presencial, garantizando todas las medidas de seguridad.

La consellera de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital, Carolina Pascual, ha mantenido este martes una reunión por videoconferencia con las rectoras y rectores de las cinco universidades públicas de la Comunitat para evaluar la enseñanza, según un comunicado de la Generalitat.

A este encuentro también han asistido la secretaria autonómica de Universidades e Investigación, Carmen Beviá, y la directora general de Universidades, Pilar Ezpeleta.

La Conselleria y las universidades, según ha explicado Pascual, «han acordado este martes la mínima presencialidad en las aulas durante el mes de febrero, situación que se irá evaluando en función de la evolución de la pandemia y siempre con la finalidad de asegurar la salud de toda la comunidad universitaria».

En este sentido, la consellera ha precisado que la docencia durante este mes consistirá en que «serán en formato online en los contenidos que puedan ser impartidos por esta vía y que las prácticas que necesiten presencialidad queden también aseguradas».

«Esta medida estaba así contemplada en los planes de contingencia que cada una de las universidades está implementando y en este plazo iremos coordinándonos y evaluando los escenarios a los que nos vamos enfrentando», según Pascual.

También ha indicado que las universidades y la Generalitat se están coordinando con la finalidad de «tomar las decisiones adecuadas para una docencia de calidad y la seguridad y salud de toda la comunidad universitaria».

Pascual ha destacado que los exámenes que se están realizando de forma presencial se están desarrollando sin incidencias y ha animado a las universidades a que «se hagan online aquellas pruebas que se puedan adaptar a este formato».

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Los propietarios de vivienda podrán beneficiarse de una deducción fiscal de hasta 3.000 euros en 2026

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placas solares apagón eléctrico

El año fiscal 2026 comienza con buenas noticias para los propietarios de vivienda en España. Un Real Decreto-ley aprobado a finales de 2025 prorroga una serie de medidas económicas y sociales que incluyen importantes incentivos fiscales para quienes realicen obras de mejora de la eficiencia energética en sus inmuebles, permitiendo acceder a una deducción de hasta 3.000 euros en la declaración de la Renta.

La medida, respaldada por la Agencia Tributaria, busca impulsar la rehabilitación del parque inmobiliario y reducir el consumo energético de los hogares, en línea con los objetivos de sostenibilidad marcados a nivel europeo.

¿En qué consiste la deducción de 3.000 euros?

La deducción más relevante para los propietarios particulares es la que permite desgravar el 40% del importe invertido en obras de eficiencia energética, con una base máxima anual de 7.500 euros, lo que se traduce en un ahorro fiscal directo de hasta 3.000 euros por vivienda.

Esta deducción se aplica tanto a viviendas habituales como a inmuebles destinados al alquiler, siempre que cumplan los requisitos establecidos por la normativa.

Requisitos para acceder a la deducción fiscal en 2026

Para beneficiarse de este incentivo, las obras realizadas deben cumplir criterios técnicos muy concretos, entre ellos:

  • Reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable, o

  • Mejorar la calificación energética del inmueble hasta las letras A o B

El cumplimiento de estos objetivos debe estar debidamente acreditado, ya que la Agencia Tributaria exige documentación técnica para validar la deducción.

El papel clave del certificado energético

Uno de los requisitos imprescindibles es disponer de dos Certificados de Eficiencia Energética:

  1. Un certificado previo al inicio de las obras

  2. Un certificado posterior que acredite la mejora obtenida

Este segundo documento deberá haberse emitido antes del 1 de enero de 2027 para que la inversión pueda imputarse correctamente al ejercicio fiscal de 2026. Sin estos certificados, no se reconoce el derecho a la deducción, independientemente del importe invertido.

Atención a la forma de pago: el efectivo no vale

Desde la Agencia Tributaria recuerdan un aspecto que suele generar problemas en muchas declaraciones: los pagos en efectivo no dan derecho a deducción.

Para que la inversión sea válida, los trabajos deben abonarse mediante:

  • Transferencia bancaria

  • Tarjeta de crédito o débito

  • Cheque nominativo

  • Ingreso en cuenta

Esta exigencia busca combatir la economía sumergida y garantizar la trazabilidad de las operaciones en el sector de las reformas.

Deducción del 60% para edificios residenciales

Además de la deducción individual del 40%, la normativa contempla otra deducción del 60% para actuaciones de rehabilitación energética en edificios residenciales completos, también con un límite máximo anual de 3.000 euros por contribuyente.

Esta modalidad está especialmente pensada para comunidades de propietarios que acometan mejoras integrales en fachadas, cubiertas o sistemas comunes de climatización.

Reformas más habituales para alcanzar el ahorro máximo

Las actuaciones que suelen permitir acceder a la deducción máxima incluyen:

  • Sustitución de ventanas por cerramientos de alta eficiencia

  • Mejora del aislamiento térmico en fachadas y cubiertas

  • Instalación de sistemas de aerotermia

  • Renovación de sistemas de calefacción y refrigeración

Además del ahorro fiscal, estas reformas reducen de forma notable el consumo energético y la factura de luz y gas.

Una medida fiscal con impacto social y ambiental

El Gobierno enmarca esta deducción dentro de una estrategia más amplia para reducir la dependencia energética de los hogares, mejorar el confort de las viviendas y avanzar hacia un modelo residencial más sostenible, apoyado en fondos europeos.

Para muchos propietarios, la deducción de hasta 3.000 euros en 2026 supone un incentivo clave para acometer reformas que, de otro modo, se aplazarían.

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