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Cultura

València no será subsede de la gala de los Premios Goya por la pandemia

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EFE/BALLESTEROS/Archivo

València, 2 feb (EFE).- La gala de los Premios Goya, prevista para el próximo día 6 de marzo, se celebrará únicamente desde el Teatro del Soho Caixabank de Málaga, y será «híbrida», por vía telemática con los nominados y con actuaciones en directo, por lo que València cae como subsede como estaba previsto, debido a las restricciones impuestas por la crisis de la pandemia de la covid-19.

Así lo ha manifestado este martes el presidente de la Academia de Cine, Mariano Barroso, en la rueda de prensa junto a los presentadores Antonio Banderas y María Casado en la que han dado detalles de la gala y ha destacado que «contarán con todas las medidas de seguridad».

Según ha explicado, «todos los nominados y nominadas asistirán de forma telemática» y en el teatro tendrán lugar las actuaciones en directo programadas, ha informado la Academia de Cine en la cuenta de Twitter de los Premios Goya.

Barroso ha detallado que se podrá «ver la imagen de los nominados en el momento en que se desvelen los ganadores y tendrán la oportunidad de agradecer el premio en directo».

«Creemos que es necesario hacer todo lo que esté en nuestra mano para que los Premios Goya se celebren. Debemos hacer todo lo posible para celebrar, premiar y agradecer los trabajos que se han estrenado este año, con todas las medidas de seguridad», ha concluido.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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