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Apatía, cansancio y falta de energía, síntomas del síndrome postvacacional

Las lluvias de finales de agosto, las últimas del verano suelen vaciar las playas, presagio de lo que sucede cada año a partir del 1 de septiembre. Aunque hay mucha gente que suele hacer sus vacaciones en otros meses, como junio, julio o septiembre, la gran mayoría sigue encontrando en el mes de agosto su mes de descanso, sin trabajo. Muchos negocios, empresas, etc… aprovechan la escasa actividad del verano para cerrar. Y, por tanto, muchos de los trabajadores se ven obligados a tomar sus días de vacaciones, en agosto. Este viernes, mucha gente habrá vuelto a sus lugares de trabajo, aunque mejor un día, casi una parada técnica, que reduce los efectos del síndrome postvacacional, del que se ha hablado mucho y del que presenta síntomas genéricos que pasamos a enumerar:

Cansancio: Aunque vacaciones signifique descanso, muchas veces sucede al contrario. Tanto si viajas como si tienes una fuerte actividad en vacaciones, tanto de día como de noche, lo primero que te aparece al volver al trabajo es un cansancio producido también por la pérdida del hábito a madrugar y la sensación de que ‘lo bueno’ se ha acabado: cansancio por pérdida de ánimo.

Apatía: Como consecuencia de esa pérdida de ánimo, aparece la apatía. Es decir, las ganas de no hacer nada. La vuelta a la rutina crea ese estado emocional cansino y apático, que te impide rendir al máximo.

Falta de energía: consecuncia de las anteriores. Si has tenido unas vacaciones muy movidas, con mucha actividad, esa sensación aumenta. Es el momento, para el consumo de productos estimulantes, que te permitan afrontar la vuelta de una manera menos traumática.

Síndrome postvacacional: dicen los expertos que se trata de una dolencia próxima a la depresión, al menos con los mismos síntomas, pero de más corta duración. Como media, una semana. La falta de horas de ocio, la sensación de agobio por la vuelta al trabajo, el estrés que supone el cumplimiento de un horario. Todo hace que el trabajador vuelva más irritado a trabajar.
Madrugar, lo más duro para los españoles
Para los españoles lo “más duro” es madrugar y cumplir con los horarios (37,63%), la rutina (18,14%), la falta de tiempo (11,63%), la reducción de las horas de sol y la bajada de las temperaturas (11,62%), “volver a empezar” (10,70%) y el trabajo acumulado (10,23%), según ha publicado un estudio de Aora Health.

Todo ello podría estar unido a las preocupaciones que surgen a la vuelta de las vacaciones, tanto que, según los datos, el 31,16% de los encuestados se siente abrumado por no haber descansado lo suficiente, el 21,40% por los “kilos de más”, el 16,28% por no haberlas aprovechado mejor, el 15,81% por los gastos realizados, el 8,37% por las hipotecas y préstamos y el 6,98% por la pérdida de forma física.

Transición tranquila

La de este año, puede resultar así. El hecho de que el día 1 de septiembre sea viernes, permitirá hacer esa transición a la vida laboral o quehaceres diarios más escalonada. En todo caso, los expertos recomiendan:

1- Tómate la vuelta con tiempo, comenta con los compañeros cómo te ha ido, qué has hecho.
2- Aprende a decir que no (en cuanto a tareas en el lugar de trabajo); programa una vuelta escalonada. Aprovecha esas primeras horas para programar las actividades.
3- Respeta las horas de sueño. Ya no estás de vacaciones, tienes que madrugar y, por tanto, ya no podrás dejarte llevar por la noche. Elimina las siestas.
4- Practica deporte. Todos los expertos coinciden a señalarlo como una de las prácticas Además de generar ‘endorfinas’, que son un poso de buen ‘rollo’ y optimismo en tu vida, el deporte ayuda a relajarte.
5- No abuses del alcohol
6- Practica el ocio: igual que el deporte, el ocio en el tiempo que tienes restante, te ayudará. Organiza, planea actividades
En definitiva, piensa en positivo: una llamada, un café con un compañero de trabajo o un amigo, una actividad en compañía… Ver el vaso medio lleno y pensar que, en el fondo, no está tan mal volver a la rutina —típica, por ejemplo, de aquellos padres que han tenido una gran actividad con sus hijos más pequeños—, es la mejor solución. En todo caso, los expertos recomiendan “tener paciencia” y pensar que muy pronto todo regresará a la normalidad.

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