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‘España: Entre los chorizos y los Hermanos Marx’, por @JoseSorzano

José Antonio Sorzano Escavy

Foro de Opinión: José Luis Sampedro

 

Si, España se está convirtiendo desgraciadamente, si Dios y la Guardia Civil no lo  remedian, en una autentica fábrica de embutidos choriceros al más puro estilo ibérico carpetovetónico. Y esa y no otra, es la impresión generalizada existente en este cacho de tierra, por ahora, llamado España. Y digo por ahora, porque al paso que vamos no sé muy bien lo que nos puede durar el honor y gusto de seguir llamándola por su honorable e histórico nombre desde hace siglos.

Después del auténtico saqueo, choriceo y mangancia institucionalizada  comisionados por aquellos políticos amantes de lo ajeno, llámense del PP, PSOE, la catalana CIU de Pujol etc, que llegaron a la política para ver la tajada que podían  sacar en beneficio de sus propios bolsillos, y no para realizar las honradas y dignas tareas y servicios para las que fueron elegidos, vemos, no sin cierto espanto, como al otro lado del arco parlamentario ha emanado  otro tipo de nueva “tropa”, que deambula por el Parlamento español, Santa Sanctórum de la Democracia y las libertades, como auténticos salva patrias,  vendehúmos o cambiantes de cromos,  como si aquello fuera  el autentico “Camarote de los hermanos Marx”. Habitáculo,  donde uno ya no atina el poder adivinar  quién sale , quien entra, quien sube o quien baja, en este ruedo político ibérico, cuya deriva e intenciones cada día es más difícil de escrutar y adivinar entre tanta locura y delirios majarones.

Siendo lo más grave del asunto, el de llegar a un punto donde la seguridad jurídica que debería de amparar nuestra Carta Magna o Constitución, en estos momentos se la suelen pasar por el Arco del Triunfo o entrepierna, algún que otro de los “jefecillos” autonómicos que vienen a anteponer los preceptos de sus respectivos Estatutos Autonómicos a los principios enmarcados en el texto de la propia  Constitución, Ley de Leyes imperante en nuestra piel de toro.

Me decía un docto historiador amigo mío, que como esto siga así, en España ya no se podrá hablar de las antiguas “taifas” medievales, sino que tendremos que comenzar a hablar, como diría Marshall de las “tribus” no africanas ni polinesias, sino simplemente ibéricas, como en este caso.

Y es como consecuencia de todo este desvarío secesionista, choriceo generalizado y locura colectiva, donde el socialista, Pedro Sánchez, aprovechándose que el rio Pisuerga pasa por Valladolid, con solo 82 diputados ha venido a desalojar de la Moncloa al gerente y máximo responsable de la fábrica de embutidos del PP, o sea, a D. Mariano Rajoy. Eso sí, apoyado por la casi totalidad de las “tribus” de variados pelajes y sensibilidades ideologías, como son los independentistas catalanes y vascos, los nacionalistas de distintos territorios, los pro etarras y, sobre todo, de esa extrema izquierda “Podemita”, o lo que sea. Izquierda revolucionaria, reconvertida ahora al calor de los escaños parlamentarios y sus esplendidos sueldos públicos, en una nueva “casta inmobiliaria” de alto standing, a la vista de las zonas exclusivas elegidas  para asentar sus ilustres posaderas. Ver para creer.

De cualquier manera, aun no viéndole muy buenas perspectivas de futuro para poder conseguir  una aceptable gestión de gobierno, precisamente por el batiburrillo de apoyos de manicomio que se ha buscado D. Pedro, para poder ser investido como inquilino de la Moncloa, reconozco que no me desagrada del todo este estudiado, equilibrado y  medido “gobierno de diseño”, que más parece concebido para afrontar una contienda electoral, que para poder gobernar y gestionar en precario, con el aliento en el cogote del PP y Ciudadanos con sus 170 escaños por un lado, y del resto de las “tribus”, exigiendo las contraprestaciones debidas, por el otro.

Y es que en esto, D. Pedro ha sido listo.  Si tenemos en cuenta el estado de “zorros” y bajo mínimos que esta  el Psoe para poder  afrontar  actualmente unas elecciones, esta jugada le puede salir redonda, aunque no pueda gobernar un carajo mientras dure esta legislatura,  ya que no es lo mismo ir a unas elecciones en pelota picada y a pecho descubierto,  que ir vestido de domingo con un buen terno o traje gubernamental. Solamente hay que ver la composición y perfiles del gobierno para darse cuenta para que han sido nombrados.

Ahora bien, dicho lo cual, como tarde  temprano se dará irremisiblemente el choque de trenes entres las “tribus” y el presidente Sánchez, yo creo sin haberme estrujado mucho el cerebelo, que la única vía que tienen en estos momentos tanto el PSOE como el PP, para poder rearmarse y recomponerse de cara a unas próximas elecciones, es pactar para intentar alargar cuanto más tiempo la actual legislatura, aunque sea a trancas y barrancas y a golpe de simples decretos. Los socialistas para intentar recuperar los votos que le han sido “fofados” por la nueva casta inmobiliaria Podemita. Y los peperos, después de su congreso renovador y depurador de sus “toxinas choriceras”, esperemos que con el talante centrista y moderado de un Núñez Feijoo a la cabeza, poder hacer retornar a la casa madre la sangría de  votos emigrados, según las encuestas, a las filas de ese regenerador “salvapatrias”, nuevo brazo político de los poderes financieros y el IBEX-35,  D. Albert Rivera, alias “Don Limpio”. Líder de ese “Podemos de derechas”, como en algún momento  bautizo a Ciudadanos su protector y “Ado padrino” el  amo del Banco Sabadell, Sr.Oliu.

Por lo tanto, si ambos partidos quieren retomar la batuta de la política española que antaño desempeñaron, desde luego no tienen más remedio para poder efectuar sus respectivos “rearmes”, que suscribir un pacto de no agresión  a la alemana para lo que queda de legislatura. Entre otras razones, para poder hacer frente al unísono  al pulso permanente, inconstitucional, ilegal y provocador de las “tribus” nacionalistas e independentistas, cuyo único fin es trocear a España como una tarta de merengue. Primero, a través de la cultura y una manipulada historia. Y, segundo, a través de una política de hechos consumados a las bravas. Hechos, incontestados, incomprensiblemente, hasta fecha, con la suficiente contundencia que otorga la Ley.

No le arriendo las ganancias a la nueva ministra de Administración Local, la catalana Meritxell Batet, intentado negociar  con esta “tribu de majarones” supremacistas. Ni a Pepe Borrell, como ministro de Exteriores, ordenando el cierre inmediato de las embajadas de chiste y circo abiertas por los independentistas en el exterior. Ni por supuesto, al ministro del Interior, Grande Marlasca, intentando poner orden una vez no tenga el Estado  más remedio que volver a aplicar el art 155, después de las constantes  provocaciones de ese independentista “bellezón ario catalán” , con nombre de chiste, llamado Torra.

Por cierto, yo me pregunto como simple ciudadano español, cuánto va a tardar el presidente Sánchez, en dar las órdenes oportunas para que se retire inmediatamente la gran pancarta que cuelga en la balconada de la Generalitat, solicitando la puesta en libertad de los políticos presos por rebelión y sedición, así como el libre retorno de ese Tejero independentista sin tricornio, llamado Puigdemont?

Por último , sinceramente y sin ánimos de causar ningún tipo de alarmismo, pero si estando hasta las mismísimas pelotas de que se quiera trocear a este maravilloso país llamado España, por esa pandilla Pujolista de comisionistas corruptos del 3%, tengo que decir que últimamente la intervención que más me ha gustado por su claridad y contundencia ,es la de la nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, cuando refiriéndose a la tutela del ejercito en cuanto a la soberanía nacional, dijo simplemente como  aviso a los navegantes: “Dentro de la Constitución, todo. Fuera de la Constitución, nada”. Pues sí, ahí queda eso.  A mí me gustaría ver a estos oficiantes provocadores independentistas, moverse como se están moviendo y dando golpes de Estado, en las “pérfidas dictaduras” de la jacobina Francia, en la federal Alemania  o, incluso,  en el Reino Unido. Si, ese que tuvo desplegado su ejército durante décadas en Irlanda del Norte.

 

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