Ciencia y Salud

ESTUDIO| Demuestran que la manzana reduce un 30% el riesgo de obesidad infantil

Un estudio médico demuestra que el consumo regular de manzana en los niños reduce un 30% el riesgo de obesidad infantil.

• El sobrepeso aumenta en la sociedad española, afectando a más del 25% de los niños entre 6 y 9 años. Un factor de riesgo para el desarrollo de dolencias como las cardiovasculares, colesterol alto, procesos inflamatorios y hasta ciertos tipos de cáncer.

• Estudios médicos demuestran que, cuanto más temprano es el contacto con alimentos saludables, más fácil resulta incorporarlos regularmente a la dieta de los niños, favoreciendo la prevención de ciertas enfermedades y la adquisición de un buen patrón alimenticio que mantendrán de por vida.

• Cada vez está más de moda la tendencia ‘Baby led weaning’ para proporcionar a los bebés sus primeras experiencias alimenticias autónomas y saludables a través de la manzana, y otras frutas y verduras.

Los índices de obesidad han crecido alarmantemente en las últimas décadas en España. Pero este problema no es sólo una cuestión de peso. Las preferencias alimentarias de los niños predicen sus patrones alimentarios como adultos y, por tanto, su propensión a padecer enfermedades que comparten la alimentación poco saludable como factor de riesgo común.
Para atajar este problema, es necesario inculcar unos hábitos alimentarios saludables. Y las investigaciones médicas demuestran que cuanto antes se empiece, más fácil resulta. Los doctores apuntan a que la exposición prenatal y postnatal temprana a un sabor aumentaba el gusto y aceptación de éste en el proceso de destete, momento en que empiezan a introducirse alimentos como complemento a la lactancia.

Así pues, aprovechando la curiosidad innata de los pequeños, los primeros años de vida son el mejor momento para crear hábitos y preferencias alimenticias que favorecerán su correcto desarrollo en el periodo de crecimiento y su salud durante toda su vida.

La alimentación complementaria empieza a los 6 meses, como refuerzo de la leche materna o de fórmula. En este proceso, las frutas aportan a los pequeños un tipo de azúcares, la fructosa, muy fácil de asimilar y que proporciona energía de forma más saludable que la que puede obtenerse de grasas y azúcares artificiales.

También hidratan gracias a su alto contenido en agua. Y, tanto por su efecto diurético como por su aporte en fibra, favorecen la eliminación del organismo de ciertas sustancias perjudiciales. Además, contienen micronutrientes, antioxidantes y vitaminas con múltiples beneficios para el organismo y sistema inmunitario de los bebés y niños.

Por todo ello, las frutas son fundamentales para una dieta equilibrada desde una edad temprana. Y destaca la manzana, puesto que es una de las primeras que el organismo está preparado para asimilar. A partir de los 6 meses de vida, médicos y especialistas recomiendan incorporarla a los menús, aportando carbohidratos que liberan lentamente la energía, fibras como la pectina y celulosa que ayudan al sistema digestivo, vitaminas C, E y B, además de potasio y otros minerales como el yodo, fósforo, calcio, boro, flúor, magnesio y hierro.

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