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Ford Almussafes plantea 4 días de ERTE y reducir la producción de la planta

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La dirección de Ford España ha trasladado al comité de empresa de la compañía, en una reunión este lunes, la posibilidad de establecer cuatro días de expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) en la factoría de Almussafes (Valencia) y bajar la producción diaria a 100 vehículos desde el próximo septiembre.

Los días de ERTE se llevarían a cabo los próximos 1 y 2 de agosto y 19 y 20 de septiembre y afectarían a las plantas de vehículos y de montaje de motores, según informó a Europa Press el presidente del comité de empresa, Carlos Faubel.

CC.OO. de Industria agregó que el plan de producción de la factoría de motores de julio a diciembre de 2019 apunta a 360.000 unidades fabricadas, en vez de las 380.000 unidades del ejercicio precedente.

Por su parte, 300 trabajadores del turno de noche serían recolocados en otros de día y en labores de lanzamiento del nuevo Kuga. Además, la dirección de la empresa ha planteado parar la producción del turno de noche en el sistema A (Mondeo, Galaxy, S-Max y Kuga) a partir del 1 de septiembre.

Ante este planteamiento, UGT hará saber las condiciones para alcanzar un acuerdo en una reunión este viernes. Faubel indicó a Europa Press que la bajada de fabricación supondrá la pérdida de entre 16.000 y 17.000 coches este año y que el planteamiento de la empresa tan solo abarca los seis meses que restan para finalizar 2019. «Queremos saber qué pasará después del lanzamiento del nuevo Kuga», subrayó.

Ford Europa se pronunció la semana pasada por primera sobre la situación de la factoría valenciana desde que presentara su plan de transformación europeo en octubre de 2018 al señalar que habría recortes de turnos tanto en Almussafes como en Saarlouis (Alemania).

En España, la firma del óvalo emplea a unas 8.100 personas repartidas en tres turnos y creará unas instalaciones de montaje de baterías para vehículos electrificados, que se espera que estén operativas en septiembre de 2020.

 

Fuente: Europa Press

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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