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Ford Almussafes y sindicatos alcanzan un preacuerdo para que el ERTE se aplique por igual en toda la planta

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VALÈNCIA, 25 Oct. (EUROPA PRESS) – La dirección de Ford Almussafes (Valencia) y los sindicatos han alcanzado un preacuerdo para empezar a negociar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que se aplique en las mismas condiciones en toda la planta.

El pasado lunes la dirección de la factoría plantó un ERTE de 13 días en la planta de motores, entre los meses de noviembre y enero, mientras que para la planta de vehículos propuso parar la producción nueve días, a costa de las vacaciones de los trabajadores. La propuesta fue rechazada por los sindicatos y desde UGT –mayoritario en la empresa– exigieron «las mismas condiciones» para el conjunto de la fábrica.

Así se emplazaron a una nueva reunión que ha tenido lugar este jueves y en la que «parece que la dirección ha aceptado los planteamientos» sindicales y «se ha dado cuenta que no tenía sentido» establecer unas condiciones para la planta de motores y otras para la de vehículos, ha apuntado Faubel.

Las condiciones, duración y número de trabajadores a los que afectará este nuevo ERTE se negociarán este viernes en un nuevo encuentro y Faubel se ha mostrado «optimista» en poder cerrar un acuerdo definitivo.

Para ello, ha avisado, UGT no va aceptar menos de lo que se negoció en el último ERTE que finalizó el pasado 1 de julio: que se garantice el 80% del salario bruto y el 100% de las pagas, vacaciones y antigüedad de los trabajadores. Entre sus condiciones para negociar reclamará también que los paros de producción en los días 10, 11 y 12 de octubre para los turnos diurnos y el 9, 10 y 18 de octubre para el turno de noche sean declarados como ‘jornadas industriales’ –vacaciones– tal y como recoge el convenio pactado en 2007.

Desde la dirección, ha explicado Faubel, han expresado la «necesidad» de que en todo caso los paros de producción comiencen el día 9 de noviembre, debido a la bajada de ventas.

En cuanto a las garantías de estabilidad para 2019, el representante sindical ha admitido que, por el momento, «no hay posibilidad» de avanzar en este sentido, ante los planes de ajuste avanzados por la multinacional estadounidense para todas sus fábricas en Europa, donde analizará la situación «planta por planta» para reducir costes con el objetivo de volver a ser rentable a partir de 2019.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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