Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por el crimen del canónigo de la Catedral de València, ocurrido en 2024. El veredicto considera probado que el acusado participó en la muerte de la víctima en colaboración con otra persona, señalada como el autor material del homicidio.
Además, el jurado ha considerado al procesado culpable de los delitos de robo con violencia de las tarjetas bancarias del fallecido y de estafa continuada, al haberlas utilizado tras el crimen.
Mayoría del jurado a favor de la culpabilidad
Siete de los nueve miembros del jurado han determinado la culpabilidad del acusado, frente a dos votos discrepantes. El tribunal concluye que, aunque no se ha podido acreditar que fuera quien ejecutó físicamente el asesinato, su participación fue directa, decisiva y esencial para la comisión del delito.
El acusado fue juzgado la pasada semana en la Audiencia Provincial de Valencia por la muerte de Alfonso, un canónigo de 79 años que fue hallado sin vida en su domicilio.
El acusado se declaró inocente
Durante el juicio, el procesado negó haber participado en el asesinato y aseguró que no estuvo en la vivienda de la víctima el día de los hechos. No obstante, sí admitió haber utilizado las tarjetas bancarias del canónigo, aunque afirmó que se las entregó un conocido llamado Manuel, una persona que no ha sido identificada por la Policía.
“Está mal haber cogido las tarjetas, pero yo no sabía que estaba muerto”, declaró ante el tribunal. Asimismo, negó haber mantenido relaciones sexuales con la víctima, pese a que varios testigos afirmaron que el canónigo solía llevar a su domicilio a hombres vulnerables a cambio de dinero.
La Fiscalía pide 28 años de prisión
La Fiscalía sostiene que, aunque no se pueda afirmar que el acusado fuera quien asfixió al canónigo, sí tuvo una intervención clave en el crimen, facilitando su ejecución y beneficiándose posteriormente del robo.
Por estos hechos, el Ministerio Público solicita una condena de 28 años de prisión, sumando las penas por asesinato, robo con violencia y estafa continuada.
La sentencia definitiva se conocerá en los próximos días, una vez el magistrado-presidente del tribunal concrete las penas conforme al veredicto del jurado.
El hallazgo del cadáver del canónigo
El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.
Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.
Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.
Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes
El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.
En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.
«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.
Incidentes y testimonios de vecinos
El portero ha relatado numerosos episodios:
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Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía
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Conflictos por pagos de servicios sexuales
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Amenazas de denuncia
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Discusiones por dinero no abonado
Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.
Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».
Relato de los hechos según la Fiscalía
Según el ministerio fiscal, el acusado, en unión de otra persona no identificada, logró que el canónigo les franqueara la entrada. La persona que acompañaba al acusado lo tiró en la cama, le tapó la boca y le apretó el cuello hasta causarle la muerte.
Posteriormente:
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Se apoderaron del móvil
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Robaron dos tarjetas bancarias
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Utilizaron las claves para sacar dinero en cajeros automáticos
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Parte del dinero fue entregado al autor material del crimen
Versión alternativa de la defensa
La defensa mantiene que Miguel no accedió a la vivienda y que fue la otra persona quien le entregó las tarjetas y el móvil, proponiéndole repartirse el dinero, sin saber que el canónigo estaba muerto.
El letrado subraya que:
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No hay imágenes en cámaras de seguridad
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No hay testigos que lo sitúen en la vivienda
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No hay pruebas físicas directas
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No se investigó de forma eficaz al segundo implicado

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz
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