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Gemínidas: Las zonas donde ver la lluvia de estrellas

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eclipse 29 de marzo 2025 Valencia

Las Gemínidas, la lluvia de estrellas más importante del año, alcanzarán su frecuencia máxima este fin de semana en torno a las dos de la madrugada y se visualizarán mejor en el tercio este peninsular, según Meteored.

Las regiones en las que será más propicia disfrutar de la lluvia de estrellas serán las del tercio este: Aragón, Cataluña, Comunitat Valenciana o Murcia. También en el interior peninsular, siempre y cuando las nubes escampen.

En este fenómeno se podrán apreciar 120 impactos visibles por hora, llegando a las inmediaciones de la Tierra a unos 35 kilómetros por segundo, una velocidad que, según Meteored, es «bastante» inferior comparada con otras lluvias de estrellas, lo que facilitará su observación ya que tenderán, previsiblemente, a permanecer más tiempo en la atmósfera y su desintegración podrá ser más lenta.

Para poder visualizarla correctamente, será necesario observar la constelación de Géminis, hacia el sur y el este, en torno a las 2:00 horas de la madrugada.

¿Por qué se produce este fenómeno?
Las lluvias de meteoros o estrellas fugaces son en realidad trazas de partículas de polvo y rocas que dejan los cometas cuando su órbita se aproxima a la atmósfera terretre y se calientan por fricción hasta que se volitalizan al entrar en contacto con ella.

Aunque es un fenómeno que ocurre a diario, hay fechas señaladas en que se produce con una mayor intensidad, pues coincide con el paso cercano a la órbita del cometa.

Zonas de mejor visibilidad
El mejor escenario, la naturaleza y mejor si es alejado de grandes focos de luz. Por ejemplo, la Sierra Calderona y en ella municipios como Serra, Náquera, Olocau o Gátova tienen una ubicación privilegiada.

Las sierras de Corbera y de les Agulles también pueden ser uno de los mejores destinos, al igual que las Sierras de la Safor y de l’Almiral. El mirador del Garbí, en Estivella, es un lugar bastante accesible y alejado de la contaminación lumínica.

Desde la ciudad de Valencia resultará más difícil verlo por su alta luminosidad. No obstante, las playas de la Malvarrosa, Pinedo o El Puig o el Parque de Cabecera podrían ser lo más cercano a poder ver la lluvia de estrellas desde la ciudad.

Ciclistas Urbanos de Valencia ha organizado una quedada en bicicleta para ir en grupo a la playa. Una propuesta bastante atractiva y totalmente imitable: hacer ruta en bicicleta hasta un lugar con poca luz y cenar de pícnic a la luz de la lluvia de meteoros.

Fuente: Europapress

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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