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Raquel Alario y Clara Mª Parejo estrenan su segundo traje oficial para la Crida

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Si el acto de la Crida es esperado, la expectación por conocer cuál es el traje elegido por las Falleras Mayores de Valencia también es máxima.

Así pues, tanto Raquel Alario como Clara Mª Parejo han optado por estrenar el segundo traje oficial para un momento tan emotivo.

Así pues la Fallera Mayor de Valencia lucía la falda del Espolín “Ramón” de la firma Garín, en fondo de raso en gris perla, combinado con flores de varios colores y nobleza en color amarillo vainilla. El tejido del justillo es también un raso de seda espolinado del mismo color de fondo.

Foto: Indumentaria Serrano y Navalón

Foto: Indumentaria Serrano y Navalón

El diseño del justillo es diseño del S.XVIII, con manga larga por la ocasión, confeccionado por Indumentaria Serrano y Navalón, envarado en madera de naranjo en petillo y costadillos, con cierre de cordón. El remate en cintura es de castellets cuadrados y punta de flecha en el centro de la espalda. La manga larga termina en tapeta con monedas en oro envejecido.

Foto: Indumentaria Serrano y Navalón

Foto: Indumentaria Serrano y Navalón

El patronaje es una reproducción del s. XVIII, con manga larga, realizado de forma totalmente personalizada y artesanal, según sigue siendo habitual de nuestra firma.

Las puntillas son de fino encaje balines en suave tono crudo y las lazadas que lucirá en esta ocasión son de raso de seda en tono oro viejo, uno de los colores de las flores que luce su Espolín en la falda.

Las manteletas son de organza de seda artesanal orlada en tul mantilla, bordada de forma manual en fino hilo de oro, con microlentejulas de oro.

Por su parte, la pequeña Clara Mª Parejo portaba un traje del S. SVIII con corpiño de manga larga confeccionado por Amparo y Paz Indumentaristes con pala de abrochado lateral y cintas cruzadas de seda al tono de la tela.Faldón y parte trasera central, encolados y ribeteados con el mismo plisado y con floc de la misma cinta que cruza la pala.

Las mangas llevan una solapa rematada con botones forrados del mismo tejido. Las puntillas son las mismas en el pañuelo y delantal, ambas de Artesanía Viana.

El juego de pañuelo y delantal está bordado sobre un tejido de nipi, con cadeneta manual en hilo de seda beige y ribeteado en metal oro Antique. Lentejuelas de metal cosidas a mano y rematadas con puntillas de Valencye y orilla viva rematada con dobladillo como se realizaba antiguamente.

FOto: Official Press

FOto: Official Press

El tejido es una seda de nombre Santa Martina, de color Verde clorofila. Es una reproducción exacta de un espolín perteneciente a la colección de dibujos antiguos del archivo histórico de Vives y Marí. El metal se ha sustituido por seda de color oro.El ancho de la tela es de 54 cms con urdimbre y tramas de seda natural.

Es un dibujo muy especial por su composición, donde uno de los detalles más importantes a destacar, es su fondo geométrico, que le imprime carácter al tejido. En cuanto al colorido tanto de urdimbre como de tramas de sus motivos florales se han reproducido tal cual a la muestra antigua.

Foto: Artur Part

Foto: Artur Part

 

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Fallas

Fallas desbordadas: por qué València necesita una tercera jornada de Ofrenda

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tercera jornada Ofrenda Fallas
Ofrenda de las Fallas 2026- OFFICIAL PRESS

Las Fallas de València viven uno de sus momentos más dulces. La fiesta crece, atrae cada vez a más gente y se consolida como un fenómeno cultural, turístico y social de primer nivel. Pero ese éxito, que es motivo de orgullo, empieza también a evidenciar una realidad incómoda: el modelo actual se queda pequeño.

La Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, uno de los actos más emblemáticos, es el mejor ejemplo. Más de 123.000 personas han desfilado este 2026. Un récord. Y probablemente no será el último.

Un éxito que obliga a replantear el modelo

El censo fallero no deja de crecer. Cada año se suman nuevas comisiones, más integrantes y más participación. A eso hay que añadir el interés turístico y mediático que ha disparado la proyección de la fiesta.

El resultado es evidente:

  • Desfiles que se alargan hasta altas horas de la madrugada

  • Comisiones que esperan horas para desfilar

  • Falleras infantiles entrando pasada la medianoche

  • Un desgaste físico evidente para participantes y organización

La Ofrenda, tal y como está planteada, está tensionada al límite.

Dos días ya no son suficientes

Mantener la Ofrenda en dos jornadas fue durante años una solución eficaz. Hoy, con las cifras actuales, empieza a ser un problema.

No se trata solo de comodidad. Se trata de dignidad del acto.

La Ofrenda es emoción, tradición y simbolismo. No puede convertirse en una carrera contra el reloj ni en una procesión interminable que pierde intensidad conforme avanzan las horas.

Cuando un acto termina a las dos de la madrugada, algo falla.

La tercera jornada: una solución lógica

La propuesta de ampliar la Ofrenda a tres días no es nueva, pero cada vez resulta más difícil ignorarla.

Una tercera jornada permitiría:

  • Repartir mejor a las comisiones

  • Reducir tiempos de espera

  • Evitar horarios extremos

  • Mejorar la experiencia de falleros y público

  • Recuperar la esencia del acto

No se trata de cambiar la tradición, sino de adaptarla a la realidad actual.

Las Fallas han cambiado (y deben seguir haciéndolo)

Las Fallas de hoy no son las de hace 20 años. Han crecido en dimensión, en impacto y en exigencia organizativa.

València ha sabido evolucionar en muchos aspectos: seguridad, movilidad, gestión de grandes eventos… Pero la Ofrenda sigue anclada en un formato que ya no responde al volumen actual.

Negarse a actualizarla es, en el fondo, ignorar el éxito de la propia fiesta.

Tradición no es inmovilismo

Uno de los argumentos más repetidos contra una tercera jornada es la defensa de la tradición. Pero conviene recordar que las Fallas siempre han evolucionado.

La propia Ofrenda, tal y como la conocemos hoy, no es inmutable. Ha cambiado recorridos, horarios, organización… y seguirá haciéndolo.

Porque la tradición no consiste en repetir, sino en mantener el sentido adaptándose al tiempo.

Una decisión que ya no puede esperar

Con cifras récord y una tendencia claramente al alza, la pregunta ya no es si habrá que ampliar la Ofrenda, sino cuándo.

Y todo apunta a que ese momento ha llegado.

Si las Fallas están de moda, si el censo crece y si la participación se dispara, la respuesta no puede ser seguir haciendo lo mismo.

Porque cuando una fiesta crece, la organización también debe crecer con ella.

Récord en la Ofrenda de las Fallas 2026: más de 123.000 personas desfilan ante la Virgen

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