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Salud y Bienestar

Tres valencianos en la lista Forbes de los 100 mejores médicos de España

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VALÈNCIA, 5 Dic.-La lista de Forbes de los 100 doctores españoles más reconocidos en el ámbito de la asistencia, la investigación y la docencia que ejercen en centros hospitalarios de España, tanto públicos como privados, incluye este año a los doctores del Hospital Clínico de València Manuel Ortí y Ana Lluch, y del Hospital Universitari La Fe Carlos Botella-Asunción.

Ortí, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Calidad Asistencial del Clínico; Botella-Asunción, jefe del Servicio de Neurocirugía y director del Área de Neurociencias de La Fe y Ana Lluch, jefa de Servicio de Hematología y Oncología Médica del Clínico, investigadora especializada en Oncología y en concreto en cáncer de mama, se incorporan así a la lista de mejores médicos de la revista Forbes, que publica por tercer año consecutivo, según ha informado la publicación.

Madrid lidera el listado de Forbes como ciudad con mayor número de médicos que ejercen tanto en la sanidad pública como en la privada, seguida de Barcelona y València. También figuran médicos de otras regiones españolas como Andalucía, Castilla y León o País Vasco, entre otras.

Entre ellos, destacan el Hospital Universitario La Paz, Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Hospital Universitario Infantil Niño Jesús, Clínica Universidad de Navarra, Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Hospital Universitario Puerta de Hierro, Hospital Clínico San Carlos, Hospital Universitario Rey Juan Carlos, Hospital Universitario de Cruces o el Centro Médico Teknon, entre otros.

Este año figuran un total de 25 especialidades médico-quirúrgicas que van desde Cirugía Torácica, Oncología, Otorrinolaringología o Cardiología hasta Ginecología y Obstetricia, Oftalmología, Pediatría o Neurología, pasando por Alergología, Neumología, Traumatología u Oncología Radioterápica, entre otras. Este año se suman Hematología y Diagnóstico por la Imagen.

MÉDICOS VALENCIANOS
Medicina Preventiva cuenta este año con el doctor Rafael Manuel Ortí, del Hospital Clínico, actual presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), puesto que ejercerá durante los cuatro próximos años.

Entre sus objetivos como presidente de la SEMPSPH, quiere impulsar la apertura de esta sociedad a la población «a fin de hacerla más partícipe en la prevención y el cuidado de su salud dentro y fuera del entorno hospitalario». A lo largo de su carrera, ha compaginado su actividad con la labor docente en la Universidad Católica de Valencia y es vocal de la Sociedad Valenciana de Medicina Preventiva y Salud Pública (SVMPSP).

En Neurocirugía destaca en València el doctor Carlos Botella-Asunción, con más de 30 años de experiencia en la especialidad, lo que le ha convertido en un prestigioso neurocirujano especialista en el tratamiento de hernias discales, lumbares y cervicales, estenosis de canal, neuralgia del trigémino, hidrocefalia y cirugía de columna mínimamente invasiva, entre otros tratamientos dentro de su especialidad.

Con anterioridad, ejerció en otros centros como el Hospital General Universitario de Alicante. Es licenciado y doctor en Medicina y Cirugía por la Universitat de València, profesor asociado de Neurocirugía en la Facultad de Medicina de este centro universitario, y presidente de la Sociedad Española de Neurocirugía (SENEC), cargo desde el que realiza una labor de coordinación y divulgación entre toda la sociedad científica.

También es coeditor del libro ‘Cirugía Raquimedular’; ha sido organizador de congresos como el XXII Congreso de la Sociedad de Neurocirugía de Levante en València, o el XVII Congreso de la Sociedad Española de Cirugía Vertebral y Medular ‘Neuro Raquis’ en València en 2017.

En Oncología destaca la doctora Ana María Lluch. Graduada en la Facultad de Medicina y Odontología de la Universitat de València, es la investigadora principal del Grupo de Investigación de Biología en cáncer de mamá de la Fundación INCLIVA (Fundación para la Investigación del Hospital Clínico de la Comunidad Valenciana).

Destaca su contribución para identificar y evaluar marcadores tumorales que sirven como factores pronósticos y predictivos de respuesta terapéutica en el cáncer de mama. A lo largo de su trayectoria ha recibido diversos galardones, como por ejemplo, el premio Sanitarias 2019 en reconocimiento a su distinguida trayectoria profesional dedicada a la medicina oncológica.

La sanidad valenciana también le homenajeó este año con la creación de una beca con su nombre, que permitirá que un médico MIR pueda realizar su doctorado en el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF). Además, ha publicado más de 200 artículos científicos en revistas nacionales e internacionales, además de ser autora de más de 10 libros y participar en numerosas conferencias tanto a nivel nacional como internacional.

FUENTE: EUROPA PRESS

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Salud y Bienestar

Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar

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ayuno intermitente
Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar-FREEPIK

En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.

Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.

Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda

El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.

La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.

A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.

Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar

Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.

La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.

La clave sigue siendo el déficit calórico

Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.

Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.

Un enfoque individualizado para perder peso

Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.

Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.

¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?

Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.

El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.

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