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Yehualaw se queda a las puertas de batir su récord mundial

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Yehualaw se queda a las puertas de batir su récord mundial

València, 15 ene (EFE).- La atleta etíope Yalemzerf Yehualaw se impuso en la 10K Valencia Ibercaja y se quedó a las puertas de batir el récord mundial de la distancia que ella misma ostenta, ya que paró el crono con un tiempo de 29:19 minutos, a tan solo cinco segundos de la plusmarca que consiguió el pasado año en Castellón.

Yehualaw, que se vio perjudicada por el viento en la primera parte del recorrido, peleó en los últimos metros por bajar su récord pero se tuvo que contentar con la segunda mejor marca de todos los tiempos. En segunda posición entró la keniana Jesca Chelangat a 42 segundos, y la tercera plaza fue para la también keniana Esther Birundu.

La atleta etíope Yalemzerf Yehualaw, vencedora del 10K Valencia Ibercaja, se quedó a tan solo 5 segundos del récord mundial que ellaa misma ostenta y que consiguió el año pasado en Castellón. Foto cedida por la organización.

En categoría masculina, el triunfo fue para el keniano Weldon Kipkirui Langat, que se impuso en el esprint con un tiempo de 26:55 minutos -igualando su mejor marca personal- a sus compatriotas Charles Kipkirui y Daniel Tumaka, a dos y seis segundos, respectivamente, del vencedor.

La carrera, homologada para las mínimas olímpicas de París, contó con la participación de 12.000 corredores populares, de los que 150 eran de categoría Elite.

En la carrera de 5K, los vencedores fueron el sueco Olle Hlberg con 14:07 minutos y la triatleta española Paula Herrero, que se estrenaba en la distancia y se impuso con un tiempo de 16:12 minutos.

 

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Valencia

Ilusión y sacrificio en Alzira: jóvenes acampan días para reservar una VPO y cumplir el sueño de una vivienda propia

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Decenas de jóvenes y familias viven desde hace tres días frente a una inmobiliaria de Alzira, esperando turno para poder optar a una vivienda de protección oficial (VPO) en una promoción que ha generado una enorme expectación en la Comunitat Valenciana. La escena —personas sentadas con sillas, sacos y hamacas al raso para mantener su posición en la cola— refleja la crisis del acceso a la vivienda asequible y la ilusión de quienes buscan estabilidad y futuro.

La promoción, impulsada por una empresa constructora local, incluye 123 viviendas protegidas con precios asequibles que oscilan entre unos 119.000 y 140.000 euros, situándolas muy por debajo de los elevados precios del mercado libre que condenan a muchos a pagos de alquiler elevados sin perspectivas de obtener un hogar propio.

Colas que hablan de esperanza y frustración

Las personas que esperan turno destacan que han venido acompañadas por amigos o familiares, turnándose para descansar o cumplir sus obligaciones, sin perder la posición en la fila que se formó la mañana del pasado sábado. Muchos pagan el alquiler mes a mes —a menudo con pagos que superan los 700 euros— y ven en esta oferta una oportunidad única para construir un proyecto de vida estable con un piso de obra nueva.

El sistema de adjudicación será por orden de llegada, lo que ha motivado que algunos llegaran incluso días antes de que se abra el plazo de inscripción esta mañana, con la esperanza de poder elegir las viviendas más deseadas antes de que se agoten los turnos.

Emoción, expectativa y un problema más amplio

Entre quienes hacen cola no faltan historias humanas que ilustran la falta de alternativas habitacionales: jóvenes que han pasado años en alquiler y parejas que quieren formar una familia sin la incertidumbre de los precios del mercado, o personas mayores que esperan un futuro más seguro para sus hijos. La situación se ha convertido en tema de conversación en la ciudad y en numerosos medios, donde se percibe que esta promoción ha llegado como una luz de esperanza en un contexto donde muchas ofertas públicas similares son escasas o inexistentes desde hace décadas.

Responsables de la inmobiliaria promotora han mostrado su satisfacción por la enorme participación y han señalado que, aunque esperaban asistencia, no imaginaban que tantas personas se animarían a presentar su candidatura con tanta antelación.

¿Qué significa esta escena?

Lo que ocurre en Alzira es un síntoma de la crisis de vivienda asequible que vive España y, en particular, la Comunitat Valenciana, donde los precios de compra y alquiler continúan alejándose de las posibilidades económicas de amplios sectores de la población. La actitud de quienes esperan durante días para tener una oportunidad real de acceder a un hogar propio pone de manifiesto la urgencia social de medidas y políticas que amplíen la oferta de vivienda protegida y faciliten el acceso a la propiedad para jóvenes, familias y hogares con recursos limitados.

 

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