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Salud y Bienestar

44 pacientes con linfoma reciben un nuevo tratamiento biológico en La Fe y el Clínico

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Hoy, 15 de septiembre, se celebra el Día Mundial del Linfoma, el sexto tipo de tumor más extendido entre la población. Sus múltiples formas de presentación clínica y su complejidad biológica lo convierten en un gran desconocido. Debido a la complejidad de este tipo de cáncer, resulta de gran importancia la investigación y la aparición de nuevos tratamientos, más personalizados y para determinados tipos de linfomas o leucemia, como es el caso de la terapia biológica CAR-T.

La CAR-T es una terapia que de momento sólo aplican en la Comunitat Valenciana el Hospital Clínico de València y el Hospital la Fe, y con la que se ha atendido, hasta la fecha, a 44 pacientes, 29 en el Clínico y 15 en La Fe.

Es un tratamiento para pacientes con algunos tipos de linfoma y leucemias que consiste en extraer linfocitos T del propio paciente e introducirles un gen en el núcleo con la ayuda de un virus modificado. Esta modificación genética hace que los linfocitos expresen en su superficie un nuevo receptor capaz de reconocer un antígeno específico del tumor y combatirlo de manera efectiva. Constituye un nuevo tratamiento para pacientes que no han respondido a otros procedimientos y que se consideraban incurables hasta la actualidad.

Según María José Terol Casterá, jefa de Sección del Área de Síndrome Linfoprolfierativo del Servicio de Hematología del Hospital Clínico de València, «aunque los linfomas se caracterizan por una tasa de curación importante, todavía un 30-40% de los pacientes muestran resistencia al tratamiento y requieren de nuevas opciones terapéuticas«.

«Entre ellas destacan la introducción de la terapia biológica CAR-T, para la cual el Ministerio de Sanidad ha designado 9 centros de referencia en todo el país», ha detallado.

Nuevas modalidades de tratamiento del linfoma

Asimismo, según ha explicado María José Terol, especialista en el Hospital Clínico, donde cada año se atiende a cerca de 2.500 personas diagnosticadas de Linfoma, «además de las CAR-T, recientemente se han añadido nuevas modalidades de tratamiento para los linfomas entre las que se encuentran la inmunoterapia con anticuerpos monoclonales más complejos y conjugados. Así, existen anticuerpos monoclonales capaces de hacer que el tumor sea reconocido por el propio sistema inmune del paciente (‘check-point inihibitors’) y destruirlo, sin la utilización de la quimioterapia».

«Otra modalidad de ellos, los anticuerpos biespecíficos, son capaces de unirse a la célula tumoral, marcarla y acercar al linfocito T que posteriormente se encargará de destruirla» ha explicado Terol.

«Finalmente, en algunos tipos como la Leucemia Linfocítica Crónica, la introducción de fármacos específicos dirigidos a determinadas dianas celulares, ha cambiado toda la estrategia de tratamiento hacia lo que se considera una medicina personalizada «libre de quimioterapia» y que se acompaña de una mejoría marcada en el pronóstico de estos pacientes».

«Nuestro centro, como miembro fundador del Grupo Español de LLC, es pionero en el desarrollo de ensayos clínicos en esta entidad, en íntima cooperación con diversos grupos europeos», ha añadido.

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Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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