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Sucesos

Absuelto de un delito sexual porque ella estuvo dispuesta a darle un masaje

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Alicante, 27 ene (EFE).- Un hombre de origen ecuatoriano ha sido absuelto de un delito de agresión sexual a una limpiadora de hogar con la que había quedado tras ver un anuncio en internet después de que, en los contactos en una aplicación de mensajería, ella se mostrase dispuesta a darle un masaje.

Los hechos juzgados tuvieron lugar el 10 de julio cuando el acusado y la supuesta víctima quedaron en un aparcamiento de un centro comercial al que se desplazaron en sus respectivos vehículos y se dirigieron hasta un domicilio de Alicante en el que la limpiadora creía que debía desempeñar su labor.

Sin embargo, según la sentencia, una vez allí, les abrió la puerta la propietaria del edificio quien cobró al acusado 15 euros por el alquiler de la habitación durante una hora.

El tribunal de la Sección Segunda concluye que allí tuvieron relaciones sexuales «no constando que fueran consumadas sin contar con el consentimiento de la víctima» pese a que, en todas sus declaraciones previas y también durante el momento del juicio, ella sí asegurase que se había opuesto a acostarse con el acusado y que no logró que la dejase.

Además, declaró que no abandonó el piso porque estaba muy nerviosa y porque se quedó bloqueada.

Por su parte, el hombre ofreció un relato distinto y aseguró que él sí hizo caso a su petición de desistir, pero que fue ella quien después retomó el acto sexual.

El fallo considera que tanto la supuesta víctima como el acusado ofrecieron versiones coincidentes con sus testimonios anteriores y que en ninguna de sus manifestaciones se pudo apreciar dudas, vacilaciones o rectificaciones importantes.

No obstante, el tribunal confiere una valor especial a las manifestaciones de la usuaria del piso en el que se produjo el contacto sexual, quien manifestó que ella había permanecido en el salón de la casa mientras ambos estaban el dormitorio sin ver «nada raro».

Además, dijo que la chica parecía «tranquila» cuando llegaron a la vivienda y que solo los oyó «cerrar la puerta» al salir del domicilio al marcharse, antes de la hora prevista.

Por su parte, tanto un agente de la Guardia Civil que atendió a la limpiadora, como la psicóloga del centro mujer 24 horas, certificaron que la mujer se encontraba muy alterada al relatar los hechos. Igualmente, el informe forense estimaba el relato de la víctima como creíble.

Sin embargo, la sentencia valora el cruce de mensajes entre la limpiadora y el acusado para concertar su cita, en el que «inicialmente aquella es rotunda al afirmar que no hace masajes».

Pero añade que, después, «el acusado insiste en hablar del masaje como algo opcional, respondiendo aquella de forma afirmativa».

Además, recalca que «no consta que el acusado ejerciera violencia o intimidara en forma alguna» a la mujer y añade que «la denunciante no pide ayuda en ningún momento, ya que se encuentra ‘bloqueada’, según refiere, desde que entra en la habitación».

Así, concluye que «con estos antecedentes, partiendo de la base de que las dos versiones de hechos se sustentas en relatos que podrían ser verosímiles (…) no apreciamos motivos que justifiquen la condena» al no entender «probado que la relación sexual mantenida lo fuera contra la voluntad de la denunciante».

La Fiscalía solicitaba para el acusado una pena de 8 años y diez meses de prisión por un delito de agresión sexual. La resolución no es firme, ya que cabe recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJCV).

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Sucesos

El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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