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Consumo

Así es Albert Bourla, el CEO de Pfizer que ha ganado la carrera por la vacuna

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Pfizer anuncia una píldora que reduce casi un 90% el riesgo de muerte por COVID

«Gastar mil millones de dólares no nos va a llevar a la quiebra, pero es que además ni me planteo perder ese dinero. Mi objetivo es asegurarme de que usemos el producto”. Esa era la respuesta en mayo de Albert Bourla, CEO de Pfizer, a la pregunta de la revista Forbes de por qué había dedicado tanto dinero a la investigación de una vacuna contra la COVID-19. Seis meses después, la farmacéutica norteamericana parece haber ganado la carrera con el anuncio de que la vacuna funciona y Bourla es uno de los hombres del momento.

El CEO de Pfizer fue también el encargado de informar del logro en las redes sociales: «Hoy es un gran día tanto para la ciencia como para la humanidad, ya que el primer conjunto de resultados de nuestro ensayo de la vacuna Fase 3 COVID-19 proporciona pruebas convincentes de la capacidad de nuestra vacuna para ayudar a prevenir la COVID-19».

Albert Bourla no está acostumbrado a perder. Nacido en Salónica (Grecia) en 1962 en el seno de una familia judía de clase media, Bourla se licenció en veterinaria y lleva en Pfizer más de 25 años. Su ascensión en la compañía ha sido meteórica: departamento de Salud Animal en Grecia, mudanza a Nueva York para ser el director técnico del área a nivel mundial, presidente del departamento de medicamentos humanos, responsable de la unidad de negocio global de vacunas, oncología y salud del consumidor, director de operaciones y, finalmente, en enero de 2019, CEO de una de las farmacéuticas más importantes del mundo.

Según comentan quienes le conocen, Bourla tiene las dos condiciones ideales para el puesto que desempeña: mantiene intacta su vocación médica y, además, sabe hacer ganar dinero a la compañía. Se cuenta que lo primero que hizo cuando llegó a su nuevo despacho de CEO de Pfizer fue cambiar el lujoso mobiliario y decorar las paredes con fotos de pacientes, para no olvidar a qué se dedica la empresa.

La prueba de su visión de negocio es que obtuvo una bonificación de más de 3,5 millones de dólares en 2019 después de que la empresa alcanzara, e incluso superase, las tres metas financieras marcadas para ese año. Una cantidad que aumentará a buen seguro en 2020 si llega la vacuna, un hito que también colmará la vocación como médico de Albert Bourla.

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  1. Pingback: Pfizer are vaccinul de câteva săptămâni, dar nu în beneficiul lui Trump – Invictus

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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