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Estas son las diferencias reales entre un Ferrari y un Twingo

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MONTAJE OFFICIAL PRESS

Durante las últimas horas, la separación entre Piqué y Shakira ha vuelto a la palestra informativa con más fuerza que nunca. Y es que la colombiana ha lanzado una canción en la que parece dirigirse a su ex y a su nueva pareja con lindezas como “tipos como tú” y “sustituta”, respectivamente. E incluso asegura que el futbolista ha cambiado “un Ferrari por un Twingo”. El comparador de seguros de coche Acierto.com ha querido analizar en profundidad esta última referencia. Porque, ¿le saldría a cuenta a Piqué hacerlo?

Las diferencias entre un Ferrari y un Twingo

Según los cálculos del comparador, el jugador del Barça ahorraría hasta 4.244 euros en su seguro de coche y hasta 2.000 euros en combustible si cambiara un Ferrari por un Twingo. En total, más de 6.000 euros. Y aunque no va mal de dinero precisamente, el ahorro siempre viene bien. Para realizar la estimación, Acierto.com ha llevado a cabo un exhaustivo estudio en el que ha tenido en cuenta diversos parámetros como el perfil de Piqué como conductor, su edad, las características de cada vehículo y otros detalles.

El seguro del Ferrari, intocable

Así, asegurar un Ferrari nuevo con una póliza a todo riesgo sin franquicia, le saldría por 4.589 euros. Y un Twingo, solo por 345 euros, calderilla para el defensa. La comparativa se ha realizado con un Ferrari 812 GTS de dos puertas, gasolina y 799 CV; recién comprado. Porque Piqué puede permitírselo –o podía, si hacemos caso a la canción de Shakira, ejem–. En cuanto al Twingo, Acierto.com ha escogido uno de los últimos modelos eléctricos de Renault, un Twingo Electric 20 KWH Techno de 81 CV y cinco puertas.También se ha tenido en cuenta dónde dormirían estos coches –en el garaje individual de Piqué, junto con su colección de vehículos de lujo–, cuántos kilómetros recorre el futbolista con ellos –hasta 14.000 al año– y dónde reside –Barcelona–. Una información clave para calcular la prima que tendría que abonar. Su perfil como conductor, su estado civil, profesión y edad también lo son. En este caso, Piqué tiene 35 años, está soltero, y ha sido multado varias veces durante los últimos años.Pero, ¿por qué son importantes estos datos para calcular el precio del seguro? Fácil: por regla general, las aseguradoras consideran que los conductores de vehículos deportivos con más potencia conducen de manera más agresiva que los que cuentan con turismos más convencionales (o lo que es lo mismo, entrañan mayor riesgo). También suponen más problemas los conductores con un índice mayor de siniestralidad y multas, y los que usan a menudo el vehículo, porque tienen más posibilidades de tener un accidente. Por eso, sus seguros son más caros.En cuanto a la edad, los perfiles jóvenes suelen tener pólizas más altas porque, estadísticamente, sufren más accidentes con terceros implicados y daños personales. Con las indemnizaciones y coste que esto supone para las compañías de seguros. También se considera que los perfiles casados con hijos a su cargo conducen de forma más prudente que los solteros sin descendencia, algo que Acierto.com no ha dejado de lado en su comparativa.

El consumo del Ferrari, por las nubes

Además del ahorro en el seguro del coche, el comparador ha estimado cuánto ahorraría al año Piqué en gasolina. Porque el Twingo escogido es eléctrico, mientras que el consumo del Ferrari se encuentra por las nubes, en 16,4 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Con el precio de la gasolina hoy y usando normalmente el coche, esto supondría casi 2.000 euros en gasolina al año.Por supuesto, a todos estos gastos habría que añadir el precio de las reparaciones (más caras en el caso del Ferrari, por sus componentes de lujo) y otras cuestiones como el precio del aparcamiento ya que, un Twingo resulta más sencillo de aparcar por sus dimensiones y, probablemente, no se dude al dejarlo en la calle. Todo lo contrario a lo que sucede con un Ferrari caro.En definitiva, parece que contar con un coche de lujo no sale en absoluto rentable en lo que atañe al seguro, a la gasolina y al mantenimiento según la comparación de Acierto.com. O sea, según estos datos, no todo son desventajas por cambiar de un Ferrari a un Twingo como insinúa Shakira.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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