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Análisis Resident Evil 7 para Xbox One
Resident Evil 7 aterriza en PS4, Xbox One y PC para meternos el miedo en el cuerpo con una impresionante aventura de terror que no dejará indiferente a nadie.
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Publicado
hace 9 añosen
Ha tenido que pasar casi cinco años pero por fin, una nueva entrega numerada de Resident Evil vuelve a nuestros hogares. Tras varias adaptaciones y remasterizaciones de títulos antiguos y codeos con otros spin offs como RE: Revelations, Resident Evil 7 se lanzó el pasado mes de enero en PC, PS4 y Xbox One con tantas novedades que casi parece otro juego. Al menos en parte.
Desde sus inicios, la franquicia número uno en el género survival horror se destacaba entre las demás por sus cámaras fijas estratégicamente colocadas, sustos, escasez de munición, la imposibilidad de guardar cada vez que queríamos así como otros factores que, con el paso del tiempo, se han ido diluyendo para acabar en una franquicia más de tiroteos que de lo que en su día fue. Sí, nos referíamos a Resident Evil 6.
Para esta ocasión Capcom ha querido darle un nuevo enfoque a la saga, volver al terror, a los sustos, a que volvamos a contar las balas que nos quedan y a sufrir cuales niñas en la puerta del estadio de fútbol esperando al concierto de Justin Bieber. Y lo hace cambiando por completo la jugabilidad, ahora en primera persona. Esto significa que ya no volveremos a ver a nuestro personaje -otra novedad para este capítulo-, que no habrá tanta acción como la que vimos en la sexta entrega y que veremos todo el escenario con todo lujo de detalles entre otras cosas.
Louisiana te espera…
En Resident Evil 7 controlamos a Ethan Winters, un tipo cualquiera que sigue el rastro de su mujer, Mia, desaparecida tres años atrás en el tiempo. Sin casi esperanza ninguna ya por encontrarla, de pronto encuentra una pista que la sitúa en Louisiana, sin embargo no todo parece tan fácil como suena y la granja donde en teoría está atrapada está rodeada de misterio, sangre y habitada por una familia un tanto peculiar, los Baker. Terror, asco e inquietudes es lo principal que vas a sentir con ellos… aunque no solo eso.

Bienvenido a la familia
Aunque todo el mundo ha comentado si es o no una descarada copia de Outlast o P.T., lo cierto es que comparten algunas cosas (es normal siendo todos del género de terror y en primera persona) pero no tantas como la gente mortal creía desde un principio. Aquí la jugabilidad es algo distinta, como más directa. Tenemos que buscar piezas para resolver los diferentes puzles que encontramos, pensar concienzudamente la forma de acabar con algún jefe o gestionar el escaso inventario del que disponemos. Digamos que ciertas características que hacían único a la marca Resident Evil están de vuelta, aunque eso no hace que el juego sea como antaño.
Nada más comenzar el juego vamos a notar que los habitantes de la mansión están un poco “pallá” y que la sangre y las mutilaciones están a la orden del día. De hecho una de las sorpresas más destacadas y que no esperábamos tiene que ver con este último detalle, pero no vamos a destripar nada en absoluto. Por otro lado la historia no es que sea merecedora de un Óscar pero se disfruta casi tanto o más como las de pasadas ediciones. Además hay unos extras interactivos en formato VHS que dan mucho juego así como ofrecer más detalles de lo que sucede en esa casa del terror. Sin duda es una de las novedades que más nos ha gustado puesto que estas recopilaciones de vídeos están grabadas por un cámara que nosotros mismos controlamos. No podía faltar a la cita tampoco las anotaciones que vayamos encontrando, las escenas de vídeo o las pistas que encontremos a medida que avancemos en la historia. El resultado final es una trama que si bien nos ceñimos a completarla sin más, poco podremos apreciarla, pero que si nos detenemos a observar con detenimiento el escenario, ésta se enriquece más y más.
Durante el transcurso del videojuego habrá que descifrar los diversos puzles que iremos encontrando a lo largo de la partida, algunos más fáciles que otros, pero que en general son amenos y lo bastante ingeniosos como para sentir esa vuelta al pasado de la que hablábamos. Por otra parte una de las cosas que menos nos ha gustado y que sí ayudaría a que los fans de la franquicia notaran que es una vuelta al pasado, es que en esta ocasión no habrá ni zombies ni nada que antaño nos hubiera emocionado. En su lugar tenemos a las «holoformas», unos enemigos que si bien no están nada mal, se nos hacen algo repetitivos y faltos de frescura.

¿Te apetece comer algo?
La familia Baker con el cabeza de familia Jack, su esposa Marguerite, su hijo Lucas y la anciana Camilla, es otro de los grandes aciertos de Resident Evil 7. Están rematadamente locos, son inusuales y son capaces de aterrorizar al jugador siempre que entran a escena. Son los protagonistas absolutos del videojuego (con perdón de Ethan) y nos las harán pasar canutas en algunos momentos. Son los habitantes de la mansión y dados por desaparecidos tres años antes de lo que ocurre en el videojuego. Mientras que Jack es como Nemesis en Resident Evil 3, sin duda el que más juego da es Camilla, llena de misterio y con una puesta en escena que pone los pelos de punta. Su sola presencia, aún sin moverse, hiela el corazón de cualquiera.
A la cita no faltará un amplio arsenal que hará las delicias de los seguidores habituales, pues vuelve a la franquicia el lanzallamas, las municiones especiales creadas por el jugador, la posibilidad de utilizar una motosierra como los enemigos de Resident Evil 4 o una hacha entre otras opciones armamentísticas. Vuelven los famoso baúles compartidos, una grabadora que hace la función de guardar partida (la máquina de escribir es algo obsoleto en estos tiempos que corren), las hierbas curativas y… bueno, esta sorpresa mejor no desvelarla. En cierto sentido Resident Evil 7 es una vuelta atrás a los orígenes aunque enfatizando la jugabilidad hacia el terreno del terror. Ya os adelantamos que sustos vais a tener, y muchos.
Aunque esta nueva entrega puede llegar a ser desafiante en algunos momentos, está pensada para todo tipo de jugadores y es posible obtener uno de sus dos finales (algo que no se ve desde Resident Evil 3: Nemesis) sin demasiada dificultad en alrededor de 10 horas. La duración nos parece bastante buena teniendo en cuenta que ésta puede variar bastante dependiendo de si queremos pararnos a comprobar la casa al detalle (hay incluso referencias a otros juegos de la saga como Resident Evil: Outbreak) o pasar de todo y completarlo lo más rápido posible.

En lo técnico una de cal y otra de arena. La puesta en escena es brillante, el diseño artístico una maravilla y la sensación de agobio que han logrado con Resident Evil 7 es impresionante. En la versión que nosotros hemos probado, Xbox One, hemos notado que el videojuego tiene un filtro bastante molesto que emborrona vagamente la imagen. Eso unido a que las texturas son bastante pobres, deja en ocasiones un regusto amargo al jugarlo. Sin embargo estos detalles negativos no son suficientes para disfrutar de una experiencia gráfica en general soberbia que hace uso de una iluminación fotorrealista pocas veces vista en otros videojuegos gracias al nuevo motor gráfico creado para la ocasión, el RE Engine. Además, que el videojuego funcione a unos estables 60fps es otro punto a favor en sus virtudes.
En lo sonoro no podía faltar un doblaje a nuestro idioma casi perfecto, unos efectos de sonido que quitan el hipo (del terror que causan), unas melodías que acompañan perfectamente y una calidad en general digna de una franquicia como Resident Evil.
Conclusión
Resident Evil vuelve al podio del terror con una nueva entrega que se aleja de todo lo visto hasta ahora. Si bien es cierto que los capítulos de la franquicia más vendidos son el quinto y el sexto, al contrario de lo que pueda parecer, Capcom ha dado un giro de 360 grados y ha convertido a Resident Evil 7 en un juego de terror dejando la acción a un lado y rellenando los huecos de esta nueva aventura con tintes de los primeros capítulos que los fans tanto deseaban. Es bastante difícil aconsejar la compra de Resident Evil 7 a nuestros lectores. Por una parte porque muchos de vosotros preferís una vuelta mucho más clásica a los orígenes de Resident Evil y por otra parte porque, a pesar de ser tan distinto a todo lo visto hasta ahora, la compañía nipona ha dado en el clavo a la hora de crear esta experiencia única en el género de los survival horror. Nuestra única pena es no disponer de unas gafas PlayStation VR y una copia del videojuego en su versión para PS4 porque por lo que sabemos, la aventura se disfruta (o se sufre, según el jugador) y se vive mucho más que con la clásica experiencia de jugarlo en el televisor.
Vosotros decidís: ¿mejor esperar al remake de Resident Evil 2 y jugar a algo más clásico o vivir una experiencia única sin importar el nombre que ponga en la caja del juego?
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Día de acción de gracias: historia y curiosidades detrás de una de las celebraciones más arraigadas de Estados Unidos
Publicado
hace 2 díasen
27 noviembre, 2025
Cada cuarto jueves de noviembre, Estados Unidos celebra Acción de Gracias (Thanksgiving), una de las festividades más importantes y emocionantes del país. Considerada por muchos más relevante que la propia Navidad, esta cita reúne a millones de personas en torno a un mismo propósito: agradecer, compartir y reencontrarse con la familia. Tanto es así, que es la semana con más desplazamientos del año en todo el territorio estadounidense.
Aunque hoy la imagen de esta jornada se asocia al pavo asado, las largas sobremesas, el fútbol americano y el desfile de Macy’s, Acción de Gracias tiene una historia fascinante que se remonta al siglo XVII, además de múltiples tradiciones modernas que no todo el mundo conoce.
A continuación, repasamos sus orígenes, el porqué del menú y cinco curiosidades sorprendentes sobre esta centenaria celebración.
🌽 Origen y evolución de una tradición de gratitud y unión
El origen más extendido sitúa la primera celebración de Acción de Gracias en 1621, cuando los colonos ingleses de Plymouth (Massachusetts) y los nativos Wampanoag festejaron la primera cosecha exitosa tras un invierno devastador. Aquella reunión, que duró tres días, incluyó pavo, calabaza y frutas secas, aunque también había maíz, venado y marisco.
Sin embargo, existen otros precedentes:
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El primer servicio de Acción de Gracias europeo documentado en Norteamérica se celebró en 1578 en Terranova.
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Es muy probable que los españoles realizaran ceremonias de agradecimiento incluso antes en Florida.
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Mucho antes de la llegada europea, los pueblos indígenas celebraban rituales para asegurar buenas cosechas, como la Danza del Maíz Verde de los cherokee.
A lo largo de los siglos, las celebraciones locales fueron dando paso a una festividad nacional. Tras una propuesta de 1789 para dar gracias por la Constitución, George Washington estableció una primera fecha. Más tarde, la incansable editora Sarah Josepha Hale promovió durante décadas la unificación del festivo, hasta que en 1863 Abraham Lincoln declaró Acción de Gracias como celebración nacional el último jueves de noviembre.
El Congreso fijó definitivamente la fecha en 1941, tal y como se celebra hoy.
Por qué se come pavo en Acción de Gracias
El pavo no se convirtió en protagonista por tradición simbólica, sino por practicidad. Para los primeros colonos, el pavo salvaje:
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era abundante en la región,
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tenía un gran tamaño, ideal para alimentar a grupos numerosos,
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no aportaba otros recursos como huevos o leche, por lo que sacrificarlo no afectaba a la economía doméstica.
Con el tiempo, la preparación del pavo se convirtió en un símbolo de abundancia y unión familiar, hasta convertirse en el plato más icónico del día.
Además, cada año el presidente de Estados Unidos indulta un pavo en una ceremonia televisada. Aunque la tradición se formalizó en 1989, surgió de forma espontánea cuando George H. W. Bush, ante el nerviosismo del ave, bromeó con que no terminaría en la mesa de nadie. Desde entonces, los pavos indultados viven en granjas y parques agrícolas convertidos en auténticas “celebridades”.
5 curiosidades sobre Acción de Gracias que no todo el mundo conoce
1. El primer banquete duró tres días y tenía un menú muy diferente
En 1621, colonos y nativos celebraron durante tres días un banquete de agradecimiento. Aunque se suele relacionar esta fecha con el pavo, el menú incluía venado, pescado, marisco, maíz, calabaza y frutas secas, más cercano a un festín de supervivencia que al típico menú actual.
2. Thanksgiving era originalmente un día de oración y ayuno
Mucho antes del banquete familiar, Acción de Gracias era una jornada de reflexión religiosa entre los colonos ingleses. Se trataba de un día para ayunar, rezar y agradecer cosechas o pedir protección. Con el tiempo, el ayuno se convirtió en abundancia y la fiesta tomó un carácter más comunitario y festivo.
3. Solo dos presidentes cambiaron la fecha oficial
Aunque hoy es inmovible, en 1939 y 1940 Franklin D. Roosevelt adelantó la celebración al tercer jueves de noviembre. ¿El motivo? Dar más días de compras a los comerciantes en plena Gran Depresión. La polémica fue tal que en 1941 se fijó definitivamente la fecha actual.
4. El National Day of Mourning: otra cara de la celebración
Desde 1970, algunas comunidades indígenas celebran, en paralelo, el National Day of Mourning (Día Nacional de Luto). En vez de dar gracias, denuncian que la llegada de los colonos supuso violencia, epidemias, desplazamientos y pérdida de tierras para los pueblos nativos.
5. Macy’s, fútbol americano y “turkey trots”: las tradiciones modernas
Thanksgiving no sería lo mismo sin:
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El desfile de Macy’s, que desde 1924 llena Nueva York de carrozas, globos gigantes y bandas musicales, marcando el inicio de la Navidad.
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El fútbol americano, tradición desde 1934, con los Detroit Lions y los Dallas Cowboys como protagonistas.
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Las “turkey trots”, carreras populares que se celebran por la mañana en cientos de ciudades para “ganarse la cena”. La más antigua data de 1896 en Buffalo.
Una fiesta que combina historia, cultura y tradición
Acción de Gracias es mucho más que una gran comida: es una reunión nacional que mezcla historia, familia, memoria y agradecimiento. Cuatro siglos después de aquel primer banquete, sigue siendo una de las celebraciones más queridas y arraigadas de Estados Unidos.
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