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Valencia

Las Oficinas de Asistencia a Víctimas de Delito ampliarán su registro a nuevos delitos

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Las 37 Oficinas de Asistencia a las Víctimas de Delito (OAVD) de la Comunitat Valenciana incluirán en su registro nuevos delitos para garantizar la asistencia a todas las víctimas, según ha asegurado la consellera de Justicia e Interior, Elisa Núñez.

Esta medida permitirá «poner de verdad en el centro del sistema a la víctima de cualquier delito, sea hombre, mujer, joven o mayor», ha subrayado Núñez.

Así, se ampliará la atención a delitos como amenazas y acoso en el ámbito laboral, delitos informáticos como la ciberestafa o el ciberacoso, delitos contra discapacitados o por motivos religiosos, delitos de trata y explotación sexual, acoso y ciberacoso escolar, delitos contra la integridad física, delitos contra el patrimonio o la ocupación ilegal de viviendas.

Según Núñez, se incluyen delitos que hasta ahora no se estaban registrando, «porque nuestra prioridad es garantizar la asistencia y protección a todas y cada una de las víctimas”, informa la Generalitat en un comunicado.

La consellera ha visitado la Oficina de Atención a las Víctimas de Delito en Llíria, “para visibilizar y dar a conocer que la Generalitat pone a disposición de todos los ciudadanos una red de oficinas en el caso de que sean víctimas por cualquier tipo de delito».

«No sólo asistencia letrada, sino también psicológica y social. Consideramos importante colocar a la víctima de la violencia en el centro del sistema, aplicar el Estatuto de la Víctima, sea quien sea la víctima: mujer, hombre, joven o mayor”.

Ha recordado que en las últimas semanas han ocurrido en ese partido judicial dos delitos «absolutamente execrables», como el del hombre que presuntamente cometió agresiones sexuales en personas de su entorno familiar durante décadas o del presunto intento de secuestro por parte de un inmigrante ilegal que tenía una orden de expulsión que no había sido ejecutada.

Preguntada por cuándo se pondrá en marcha el registro de los diferentes delitos, ha señalado: «Estamos trabajando en él, uno de los temas que se ha visto es cómo empezar a tomar los datos a través de un programa informático para poder determinar el número de delitos que tienen más incidencias en determinadas comarcas y mancomunidades y poder desarrollar los diferentes protocolos para actuar de manera directa en la protección total y absoluta de la victima y de sus familias en muchos casos».

En el caso de las oficinas de denuncia, de las que en la actualidad hay una en cada provincia, «se trabaja para que esas denuncias no solo tengan que ponerlas mujeres víctimas de su pareja o expareja, hombres, sino que también se pueda estirar incluso a las menores de edad que, en muchos casos, están siendo victimas de delitos como una agresión sexual».

«Consideramos que la víctima es víctima, con independencia de quien sea su agresor y del delito que se cometa sobre él», ha dicho Núñez, quien ha recordado que cuando llegaron al Consell las tres oficinas de denuncias estaban «perfectamente dotadas» y las 37 OAVD estaban «infradotadas» y «queremos que estén en igualdad de condiciones».

Reunión con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

La titular de Justicia e Interior también se ha reunido con representantes de la Guardia Civil para intensificar la colaboración porque, ha dicho, para “proteger a todas las víctimas necesitamos coordinarnos con la Guardia Civil y con la Policía Nacional».

«Por eso, les hemos solicitado que nos remitan todos los casos de delitos en los distintos partidos judiciales, para poder ayudar a todas las víctimas, y no sólo los casos de violencia sobre la mujer, como se venía haciendo hasta ahora”, ha destacado Núñez.

La Conselleria, ha dicho, está impulsando nuevos protocolos de actuación y realizando mejoras en las aplicaciones para adaptar algunos delitos a las nuevas tipificaciones del Código Penal, añadir otros delitos nuevos o que en los últimos tiempos están cobrando mayor relevancia, y para poder ofrecer datos de la evolución de la atención desde la Red de OAVD.

Oficinas de Asistencia a las Víctimas del Delito

La Generalitat cuenta con 37 Oficinas de Asistencia a las Víctimas del Delito que tienen como objetivo general prestar una asistencia integral, coordinada y especializada a las víctimas como consecuencia del delito y dar respuesta a las necesidades específicas en el ámbito jurídico, psicológico y social.

Estas oficinas atienden temas como el acoso escolar, el acoso laboral, la violencia de hijos a padres o la violencia sobre la mujer y son un servicio público y gratuito al que pueden acceder los ciudadanos bien por iniciativa propia, o a través de terceros como Fiscalía, otros órganos judiciales, la Policía o la Guardia Civil.

Los servicios que ofrecen incluyen la preparación, asistencia y acompañamiento a juicio; una primera atención psicosocial; información y orientación sobre los recursos que la comunidad pone a su disposición, y la posible derivación a otros espacios especializados cuando proceda.

También realizan la coordinación con otras instituciones; el seguimiento e información de la situación procesal de la víctima; y la intervención –psicológica, social o de crisis– con afectados por delitos violentos.

 

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Valencia

Las Fallas, el corazón social que proyecta València al mundo

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Fallas marca Valencia
Foto: TONI CORTÉS

Las Fallas no solo son una fiesta declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, sino también un potente motor de identidad, cohesión social y dinamismo económico. Así lo sostienen dos expertos de la Universidad Europea de Valencia, que destacan el papel de la celebración en la consolidación de la marca València y en la activación de comportamientos cooperativos dentro de la comunidad.

La fiesta fallera, subrayan, representa uno de los fenómenos culturales y sociales más relevantes del territorio valenciano, tanto por su impacto identitario como por su influencia en las decisiones económicas colectivas.

Las Fallas como símbolo diferencial de la marca València

Daniel Delmás, docente del Grado en Turismo, analiza cómo ha evolucionado la proyección exterior de València en las últimas décadas. Recuerda la polémica escena de la película Misión Imposible 2 (2000), donde se mezclaban Fallas y Semana Santa en Sevilla, como ejemplo de la confusión cultural que existía entonces.

“Si aquella escena se rodara hoy, el resultado sería muy distinto”, apunta. Según el experto, el cambio responde a un trabajo sostenido en la construcción de la marca ciudad, en el que entidades como Visit València han situado la cultura propia como eje central de identidad.

En este contexto, elementos como las Fallas o la paella funcionan como “símbolos intangibles” que permiten que València deje de percibirse como una ciudad mediterránea más y se consolide como un destino reconocible y diferenciado.

El peso social también es clave: más de 200.000 personas integradas en cerca de 800 comisiones falleras en toda la Comunitat Valenciana convierten a la fiesta en el principal tejido asociativo del territorio.

Identidad fallera y cooperación social

Desde la óptica de la economía del comportamiento, Enrique Fatás, catedrático y director del Economic Behavioural Institute, explica que las Fallas activan mecanismos de identidad social y normas compartidas que favorecen la cooperación.

“La identidad fallera y valenciana no se traduce en exclusión, sino que convive con identidades más amplias, como la mediterránea o la europea”, señala.

A diferencia de otros contextos donde la diversidad puede dificultar la colaboración entre grupos, en València ocurre lo contrario. Según Fatás, la diversidad genera expectativas más optimistas y comportamientos más generosos, reforzando la cohesión social.

Impacto económico: consumo como inversión comunitaria

Los expertos destacan que durante las Fallas las decisiones económicas no se perciben únicamente como gasto, sino como inversión en la comunidad. La presión de las normas sociales y la gratificación inmediata asociada a la fiesta impulsan el consumo como forma de reforzar la pertenencia al grupo.

En este sentido, participar en actos como la mascletà, colaborar con la comisión o asistir a eventos falleros deja de ser una decisión estrictamente individual para convertirse en una norma social compartida.

Las conclusiones apuntan a que las Fallas sostienen una parte esencial de la marca València y funcionan como un sistema donde identidad, normas sociales y decisiones económicas se alinean para fortalecer la convivencia y el dinamismo económico.

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